Palabras Libres

Este es un espacio catártico. (Es que hay palabras que luchan por salir; que son tercas, empecinadas, que si no son dichas mueren por la tristeza de no haber dicho lo que tenían que decir).

Schadenfreude o el arte de alegrarse del mal ajeno

César Medina, periodista de larga data, anunció recientemente a través de un comunicado de prensa que fue diagnosticado con un adenocarcinoma en la zona hepática –un tumor canceroso localizado en el hígado– que le afectó las  vías respiratorias mediante nódulos en el pulmón derecho. “El pronóstico no es bueno”, escribió.

Y entonces, las redes explotaron. La actitud de muchas personas, incluyendo destacados periodistas con posiciones políticas diferentes a las del comentarista de televisión que devino en diplomático, fue de una respetuosa solidaridad;  sin embargo, otras no pocas personas expresaron su satisfacción y mal disimulada alegría por la enfermedad que amenaza seriamente la vida de Medina.

Tras el asesinato del abogado y profesor universitario Yuniol Ramírez, el exjuez del Tribunal Superior Electoral (TSE) John Guiliani Valenzuela publicó un tuit que dejaba traslucir lo que parecería su irrefrenable  “alegría” por el funesto hecho. Para el juez, los “amigos del bajo mundo” del profesor de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) le habían “ajustado cuentas” (por cierto, al momento de publicarse esta columna, ya se sabe quienes fueron los verdugos de Ramírez).

Gente que se alegra del mal ajeno. El idioma alemán lo acuñó en una palabra: Schadenfreude. Este término describe la sensación de alegría “que se puede experimentar cuando otra persona sufre un percance, un revés, una caída, una calamidad, una adversidad o cualquier otro tipo de desgracia”, de acuerdo con la definición del libro “Schadenfreude, Understanding Pleasure at the Misfortune of Others” (Schadenfreude, entendiendo el placer en la desgracia de los demás).

“Schadenfreude es una palabra compuesta de las palabras en alemán Schaden, que significa daño y Freude, que significa alegría, y se usa hoy en día como una palabra clave en el idioma inglés. En 1895, el Oxford English Dictionary (OED) Schadenfreude lo incluyó  por primera vez como entrada y lo definió como "disfrute malicioso de las desgracias de otros”.

Indagando por internet me topé con un artículo muy completo escrito por la psicóloga clínica Patricia Ramírez para el diario español El País, en el cual la profesional explica que  ese alegrarse se podría interpretar “como una emoción compleja, ya que supone disfrutar de la pena o desgracia que otra persona sufre”.

Ramírez, cita investigaciones  de la Revista Science (Takahashi, 2009), las cuales establecen que cuando una persona experimenta Schadenfreude, es capaz de producir dopamina,  el neurotransmisor que tiene que ver con el placer y la recompensa.

La psicóloga establece cinco razones por las cuales las personas sienten esta emoción: 1).-Envidia;  2).-Alivio (“no me está pasando a mí”);   3).-Venganza o justicia (“la venganza es la idea de que otra persona merece un castigo por algo ocurrido”); 4).-Baja autoestima (“estudios demuestran que personas con baja autoestima disfrutan más de las desgracias de otros que las personas con una autoestima sana”);  y 5).-Competitividad o rivalidad.

En su artículo, Ramírez precisa que sentir Schadenfreude también puede hacer que la persona se sienta culpable “y malas personas por disfrutar de las desgracias ajenas”.

En este punto precisa que “lo cierto es que cuando la desgracia es moderada, la aceptamos, pero cuando la desgracia es grave, suele despertar en nosotros la compasión. Pero, nadie se ríe de una enfermedad grave de una persona, salvo que el motivo de conflicto entre ellos sea algo muy injusto, como puede ser haber sido engañado y que ese engaño te llevara a perder tu economía, tu casa, tu familia, etc.”.

Comentarios

Comentarios vía Facebook

Los comentarios en 7dias.com.do están sujetos a moderación. No se aceptan los comentarios que:

  • Contengan afirmaciones, enlaces, nombres o sobrenombres insultantes o contrarios a las leyes dominicanas que penalizan la difamación y la injuria.
  • Hagan acusaciones y no aporten datos comprobables.
  • Exalten la violencia o apoyen o insten a la violación de los derechos humanos.
  • Contengan alusiones discriminatorias por razón de la nacionalidad, sexo, edad, religión, opción sexual, militancia política o discapacidad.
  • Ataquen de manera denigrante a otros comentaristas de la misma información.
  • Contengan vulgaridades.
  • Contengan enlaces a espacios publicitarios, pornográficos o spam.
  • Insulten a nuestros periodistas, articulistas y blogueros.
  • Estén escritos con una ortografía que haga presumir que las faltas fueron cometidas de manera intencional.
  • 7dias.com.do se reserva el derecho de no publicar los comentarios que irrespeten estas normas, que son indicativas pero no limitativas. Nuestro deseo es propiciar el intercambio democrático de ideas en un marco de respeto. Las opiniones vertidas en los comentarios no expresan las del periódico.