Con mis ojos

Mirada a una situación social por la construcción de ciudadanía, el desarrollo institucional y el bienestar general. Respeto extremo al derecho a la intimidad y el buen nombre de las personas. Huye a las rutinas opinativas, a los ruidos mediáticos. Rehúye al sensacionalismo. Consciente de que la asepsia ideológica no existe, promueve el disenso, la crítica constructiva, sin descalificaciones.

La radio, en mal momento

Son viejos y reiterados los calificativos de “maricón, cobarde, sin cojones, histérico, depresivo, vacilante, charlatán, canalla e irresponsable”, evacuados por el veterano comentarista de “El Gobierno de la Mañana”, Álvaro Arvelo hijo, contra el principal Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte. https://youtu.be/F-mglOnapq8.

Pero, al parecer, es ahora cuando el Instituto Duartiano se entera. Lo ha  sometido a la Justicia por violación a la Constitución, leyes adjetivas y reglamentos que regulan  el uso de los medios.  

https://www.listindiario.com/la-republica/2017/10/09/485753/someteran-a-la-justicia-a-alvarito-por-emitir-opiniones-sobre-duarte.

Una actitud reactiva que, como mucho, conquistará un cumplido público estéril de “retiro lo dicho” o “me excedí” por parte del demandado. Un show que de ninguna manera limpiará el embarre contra el patricio. Todo lo contrario: lo agrandará, para desgracia de una sociedad colmada de basura mediática.

La transitoriedad de los públicos y la gran credibilidad del periodista entre la audiencia menos instruida (la gran mayoría), son solo dos de los grandes valladares para que prospere un discurso de “arrepentimiento” del sometido.   

Nuevos públicos se enterarán, y quienes ya lo han consumido, probablemente se resistirán a cambiar el mensaje anclado en su imaginario por otro poco atractivo, soso y tardío como el enarbolado por el Instituto. Y el zorruno Alvarito lo sabe. Y quizás le saque provecho a la confrontación.

Lo sucedido tampoco eliminará el caos que impera en la radio dominicana, pues se trata de un “cáncer” bien sembrado en los cerebros de muchos dueños de medios, y abonado irresponsablemente, hace décadas ya, por funcionarios estatales, buscadores febriles de apologías para proyectarse en el poder usando el erario.   

El desenfreno es monumental; el silencio cómplice, mayor. Los insultos, las infamias; la incursión en las intimidades de las personas; el desprecio por la negritud y las opciones sexuales como si eso hiciera menos inteligente e íntegro a un ser humano; las campañas de mentiras como carnadas para atraer “presas gordas”… Basura.

Todo eso, y mucho más, nació un día, tras un vacío dejado por la radio informativa de la capital, y ya ha hecho metástasis en los medios audiovisuales provinciales. Tanto que quienes, por allá, incursionan en la radio y la televisión entienden que es imposible la permanencia sin esos condimentos perniciosos para la salud psicosocial.

Y como vomitar basura no requiere de ningún esfuerzo mental, ni formación académica alguna, tales medios han sido inundados también por “buscavidas” indolentes, irrefrenables en su propósito de dañar reputaciones para conseguir dinero.   

Extirpar ese mal y volver al orden  --si se pudiera--  debe comenzar por la construcción de una voluntad de acero por parte de los inversionistas de medios y el Estado (Legislativo, Ejecutivo, Judicial). Porque urge una alta dosis de responsabilidad social y una reflexión seria sobre el significado real de la libertad de prensa y la libertad de expresión y difusión del pensamiento. La confusión con  libertinaje resulta gigante, dominante.

Con esa base, más el adobo de respeto absoluto a la sociedad y sus necesidades de información veraz, se trabajaría para resucitar la producción de contenidos y, con ello, sepultar el facilismo radiofónico que ya apesta a muchos.

Nuestra radio, que camina hacia los cien años de edad, se lo merece.    

Comentarios

Comentarios vía Facebook

Los comentarios en 7dias.com.do están sujetos a moderación. No se aceptan los comentarios que:

  • Contengan afirmaciones, enlaces, nombres o sobrenombres insultantes o contrarios a las leyes dominicanas que penalizan la difamación y la injuria.
  • Hagan acusaciones y no aporten datos comprobables.
  • Exalten la violencia o apoyen o insten a la violación de los derechos humanos.
  • Contengan alusiones discriminatorias por razón de la nacionalidad, sexo, edad, religión, opción sexual, militancia política o discapacidad.
  • Ataquen de manera denigrante a otros comentaristas de la misma información.
  • Contengan vulgaridades.
  • Contengan enlaces a espacios publicitarios, pornográficos o spam.
  • Insulten a nuestros periodistas, articulistas y blogueros.
  • Estén escritos con una ortografía que haga presumir que las faltas fueron cometidas de manera intencional.
  • 7dias.com.do se reserva el derecho de no publicar los comentarios que irrespeten estas normas, que son indicativas pero no limitativas. Nuestro deseo es propiciar el intercambio democrático de ideas en un marco de respeto. Las opiniones vertidas en los comentarios no expresan las del periódico.

Sobre el autor

Periodista. Profesor en la Escuela de Comunicación de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, la que dirigió durante seis años y donde imparte docencia desde hace veinte años. También ha sido profesor en Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra y en la Universidad Católica de Santo Domingo.