Sin temor... ni favor


Dualidad espacio tiempo (I)

Hay personas que se han llegado a creer que dado todos los conocimientos tecnológicos que ya conocemos, estamos en dominio y control de la mayor parte de los secretos que guarda nuestro mundo.  Esos que así piensan juzgo que son confiados, ilusos e ignorantes.

Lo primero es que no conocemos casi nada de la tecnología que este planeta y el universo pueden ofrecernos, sino que ni siquiera nos conocemos a nosotros mismos en ningún aspecto: físico, químico, intelectual, energético, espiritual.  Como quien dice somos aun muy ignorantes.  Aun no podemos saber cuál es nuestro papel en este mundo.

Vivimos sujetos a lo poco que conocemos en este ciclo de vida, sabemos que nacemos y morimos ignorando los grandes secretos que nuestra existencia encierra, algunos inconformes con este estado, piensan, escriben libros, emiten teorías, encuentran explicación para cosas y desarrollan artefactos para ayudarnos a teóricamente vivir mejor, más tranquilos, seguros, alimentados, saludables, pero si bien es cierto en algunas variantes, en otras somos más egoístas, abusadores, desapegados, irresponsables y algunos filósofos llegan a considerar que vivimos sumidos en un ambiente o estado de maledicencia creciente, y aunque vayamos avanzando algo en lo material, paso a paso, escalón a escalón, no hemos sido capaces de también hacerlo en lo espiritual y la convivencia.

Alguien ha dicho que antes nos matábamos con piedras, palos, quijadas de burro, luego que nos hacíamos más civilizados, lo seguíamos haciendo con cuchillos, espadas, venenos, flechas, aceite caliente y todo tipo de armas filosas y contundentes, ahora con balas, bombas, cañones, aviones, gases letales, napalm y más.  No hemos avanzado nada.  La tecnología ha variado y se ha hecho más efectiva y aniquiladora, pero en lo espiritual seguimos estando iguales o peor, matándonos unos a otros.  Seguimos siendo egoístas, envidiosos, depredadores, llenos de malos sentimientos.  Nuestros avances no han cambiado nuestro respeto por la vida y al prójimo, sino que lo han masificado.

El nacimiento físico y la muerte son hechos como dirían algunos “científicamente comprobados”, pero el rendimiento de cuentas del tiempo entre ambos eventos sigue estando en la nebulosa de la especulación, las creencias, las religiones, brujerías, suposiciones y supersticiones.  ¿A qué venimos?  ¿Alguien en realidad nos protege y vela por nosotros? ¿Nos guía, instruye, supervisa y luego de nuestra muerte nos pedirá cuentas?

Lo sabido hasta ahora es que somos seres perfectos y únicos, aunque se dice que en realidad siempre hemos sido dobles, que somos el producto de un desdoblamiento del espacio-tiempo, donde en este universo en que vivimos somos seres físicos y en otro universo de quizás los muchos que puedan haber, hay un mellizo exactamente igual pero energético, sin nada físico, pura energía.  Se ha ido descubriendo que cada estrella y planeta, tiene un doble, ya en un 97% comprobado, y se habla de que existen varios universos distintos al mismo tiempo, con comportamiento y leyes diferentes.

Aquellos que piensan e investigan nos hablan de cosas que han descubierto y demuestran científicamente, que nos dejan pasmados a los que nos enteramos, aunque desgraciadamente podría suceder que más del 99% de la población del mundo nunca lo sepa y si acaso lo oye, no les interese.

Las ciudades que al igual que las religiones se han ido construyendo unas arriba de otras, borrando y olvidando las anteriores ruinas y creencias, como entes globales y muy organizadas, pero han surgido recuerdos arqueológicos y creencias disfrazadas, que quizás ellas mismas buscaron que olvidáramos, y van surgiendo al conocimiento universal.

Desde niño me enseñaron que el cuerpo tiene alma que es la llamada fuerza vital, y a rezarle al ángel de la guarda, aquel ser divino que siempre estaba con nosotros desde el nacimiento hasta la muerte, que nos protegía, nos cuidaba, orientaba, a quien debíamos de rezarle y pedirle su protección todas las noches antes de dormir para tener buenos sueños.   Ese “ángel” con el que de infante platicábamos como amigo y compañerito de juegos, invisible a los mayores.   Ambos venían de otro universo llamado “cielo”, definido como algo maravilloso, pacífico, amable, libre de problemas y repleto de felicidad, pero invisible.

Hoy de viejo ante un panorama más amplio, y posiblemente más ignorante que de niño y leyendo lo que han dicho y hasta demostrado tantos pensadores, me pregunto si ese otro ser que como sombra trajimos atado, no es en realidad parte de nuestro ser original aun desconocido, en esta dualidad físico-energética que todos somos.  Un ser angelical cuántico que vive en otro universo, ¿cielo?, que sigue allá pero que puede proyectar sus informaciones y conocimientos hasta aquí y que aun teniendo la misma información nuestra, es todo poderoso en un espacio-tiempo súper rápido, diferente, tiempo donde no existe la limitante de velocidad de la luz de Einstein de 300,000 Km por segundo, sino, como dice Jean Pierre Garnier Malet de 30,000 de veces mayor.

Einstein nos habló de los pares atómicos.  Dos partículas atómicas unidas como un matrimonio bien habido que tienen la misma información, de tal forma que si una se separa y se lleva al principio de universo y otra al final, millones años luz distantes, están en capacidad de una enterarse de lo que le pasa a la otra instantáneamente.  Einstein mismo nos advirtió de algo tan trascendente que no está sujeto y viola la ley universal de la velocidad de la luz, la que se considera en lo práctico la mayor posible.  Quizás por eso se dice que el pensamiento es lo más veloz de lo conocido.  Quizás estemos descubriendo que el universo se comporta como un par atómico en todas sus manifestaciones conocidas.

Y hablando de pensamiento ya hay una cantidad de cosas descubiertas y no aun del dominio público, que el mismo autor mencionado más arriba, científico, físico cuántico y Doctor en Física de los Fluidos, francés, de 70 años, de quien voy a tratar de hablarles en artículos próximos, viene difundiendo, cosas para pensar, aunque explicarlo luce algo complicado para mentes llenas de creencias equivocadas y no entrenadas como él dice.

 

Monterrey, Méx.* luis@arthur.net * www.luisharthur.blogspot.com *1/X/2017

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Sobre el autor

Vive a horcajadas entre Santo Domingo y Monterrey. Ingeniero electricista del Instituto Tecnológico y Estudios Superiores de esta última ciudad, es un apasionado de la genealogía, tema sobre el cual ha hecho varias investigaciones al alimón. Bloguero y articulista de medios escritos y digitales, se interesa ahora por la medicina alternativa y el biomagnestismo.