Sin temor... ni favor


La Vida (I)

Demasiado se ha escrito sobre la vida de la que casi nada he leído, pero tengo el privilegio, como todos los que me leen, de tenerla.

 La he tenido por 81 años y aun no la conozco bien, ni sé donde se aloja, ni como es, si ha envejecido, se intercambia o es siempre joven pues dicen que el alma no envejece.

La vida hasta ahora solo se crea o surge como retoño de alguien que la tiene.  Un óvulo y un esperma son suficientes para no solo formar un ser físico sino también para darle movimiento y funciones.

Cuando estaba con el colegio con curas, nos decían que al momento de la concepción Dios insuflaba un alma y que la hora de la muerte nos la quitaba, quedando solo un amasijo exactamente igual que el ser anterior, con el mismo peso, pero inerte, sin vida.

El alma emigraba a rendir cuentas y el cuerpo retornaba a mineralizar la tierra.

Esto sugiere que todo nuestro ser radica en el alma y que ésta, como chofer, nos maneja como carro que enciende, conduce y apaga a voluntad.

Así la vida es algo sin peso, transparente, sutil, sin forma, sin dimensiones, pero con un poder total y extraordinario.  Ellos dirían que divino.  Nadie se atreve a negar su existencia aunque no se pueda probar por el famoso método científico, como tantas cosas de la misma u otra naturaleza que aun sin poder probarse científicamente si existen y son obvias.

Cada día la ciencia averigua más con investigadores, personas excepcionales que usan su cerebro, el mismo que todos tenemos de puro lujo, para escudriñar los misterios de la vida y de nuestro ser y sus funciones.  Ellos nos dicen con marcada insistencia que todo en el universo es energía.  Hace más de 100 años Einstein estableció la ecuación o expresión matemática para vincular la masa y la energía.  Desde entonces se ha comprobado demasiada veces su veracidad, y hemos lenta y parcialmente comprendido que la masa no es más que energía congelada o solidificada. En cantidades a veces abrumadoras.  Algo así como el hielo que no es más que agua sólida.

Los griegos nos hablaron del átomo como los ladrillos de la materia, y se sabía que estaban compuestos de protones, electrones y neutrones en una unidad que se creía indisoluble.  Con el tiempo se ha sabido que aun hay partículas más pequeñas en su formación, como los quarks y las cuerdas, que a su vez están compuestos de otras sustancias hasta llegar a un mundo en que materia y energía conviven y se intercambian normal y constantemente.  Hace poco se le añadió la Partícula o Bosón de Higgs, también llamada Partícula de Dios a la que se responsabiliza nada menos de ser la creadora del universo.

Stephen Hawking unos de los mayores científicos del mundo, inglés, dice que en el futuro esta partícula alcanzará energías tan increíblemente poderosas que destruirá el universo  que creó.

Así tenemos que concluir que la vida, ese hálito que nos da “vida”, como todo, es una energía, la llamada Energía Vital.

Las preguntas que surgen son:  ¿Y cuál es ese tipo de energía, si es distinta y diferenciada de otras en el universo?, como se produce, donde lo hace, es solo de la tierra o de todo el universo, como nos llega, es fija o va cambiando constantemente aunque luzca que produce el mismo resultado a lo largo de la vida de seres vivos?  ¿La mía es mía y no se cambia por la de otros, o si por el contrario está anclada a cada uno de nosotros con identificadores personales, qué otra energía reconocerá aun nueva para mí tomada para mi vida aun tomada de un reservorio a de una factoría donde se produzca constantemente? ¿Quién la produce y la maneja…?

La muerte es la pérdida total de esta energía.  ¿Cómo pasa eso, de dónde se separa en el cuerpo y como se va, en un instante o tarda en completar el total desanclarse y separación, la podemos hacer retornar, dejará huellas y eventualmente podría volverse a identificar…?.  De eso especularemos en otra oportunidad.

Monterrey, Méx.* luis@arthur.net * www.luisharthur.blogspot.com *20/VIII/2017

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Sobre el autor

Vive a horcajadas entre Santo Domingo y Monterrey. Ingeniero electricista del Instituto Tecnológico y Estudios Superiores de esta última ciudad, es un apasionado de la genealogía, tema sobre el cual ha hecho varias investigaciones al alimón. Bloguero y articulista de medios escritos y digitales, se interesa ahora por la medicina alternativa y el biomagnestismo.