Sin temor... ni favor


Lo que somos genéticamente

Nuestra morfología, estructura y funciones corresponden a uno de los diseños existentes en la naturaleza.  Quizás el más importante, o por lo menos así queremos creerlo.

El genoma humano “… contiene la información genética básica necesaria para el desarrollo físico de un ser humano completo”.  Forma la carga genética de una persona y viene determinada desde el momento de la concepción; y es la secuencia de ADN que forma en grupos llamados cromosomas y son 23 pares en el núcleo de cada célula humana diploide”.  Un solo juego de estos 23 pares contiene 3200 millones de pares bases de ADN.  “Aun no se ha podido develar más que entre 20 mil y 30 mil cromosomas totales, que son cuerpos en forma de bastoncillos que se encuentran en el núcleo de la célula y contienen la información genética del individuo”.  La cantidad de ADN en un cromosoma que se identifica como un producto funcional se llama Gen, así dentro de un Cromosoma en que hay otras cosas, están los genes que es la unidad molecular de la herencia.

Con 20 mil o 3000 cromosomas es a todas luces insuficiente para sustentar nuestra vida compleja que requiere de unos 300,000 cromosomas para cumplir su cometido.

Un perro tiene 78 (39 + 39) cromosomas y La cucaracha americana 33 (33 + 33), ratones 15 (15 + 15) notándose que solo 300 genes distinguen a un ratón de un humano de los aproximadamente 32, 000 que tenemos, esto es menos de un 1%.

Viendo que lo mismo también pasa con otras especies, luce que la naturaleza ha buscado el camino de la simbiosis resolviendo esta aparente escasez contratando obreros, en forma de miles de millones socios permanentes, leales y especializados que hagan casi todo el trabajo rutinario.  Así se estima que en el cuerpo existen 500 trillones de microbios, que son seres vivos que nacen y mueren, comen, respiran, evacuan, se reproducen, tienen como nosotros la orden de preservarse, y hacen una o varias funciones o trabajos para las que están especializados en poblaciones o sindicatos de miles de millones donde trabajan armoniosamente.

Algunas Naciones han tenido alguna vez más “esclavos” que ciudadanos.

Algo similar hacen los demás seres vivos. En nuestro caso sin la ayuda adicional de esos 300,000 cromosomas de los microbios, que pesan unos 10 Kg y que tenemos hospedados y alimentamos en nuestro cuerpo, no podríamos ser lo que somos.  Sin lugar a dudas que lo 500 trillones de microbios que nos asisten son buenos y totalmente indispensables y es un error matarlos con antibióticos y medicamentos.

Casi seguro que esta simbiosis sea una forma óptima de diseño avanzado para conservar energía y ser más eficientes, con seres aliados en un trabajo conjunto y armonioso, para los que son capacitados o creados, leales, que no se rebelan y que se viven reemplazando constantemente por nuevos dado que tienen vidas relativamente muy cortas.  Los microbios y las células del cuerpo mueren y se reciclan por millones cada segundo, y se reemplazan por nuevas normalmente a la misma rata, dependiendo de lo que el cuerpo humano demande en cada momento.

Toda estructura animal está minuciosamente diseñada, con planos y especificaciones detalladas y con ligeras variantes externas de tamaño, conformación, color de piel, generalmente sutilezas, para que cada humano no solo sea diferente y único.

Sabemos que entre tantos trillones de microbios, ninguno está sin control, supervisión y orden de trabajo.  En cada cuerpo existe un centro sofisticado e intrínsecamente interconectado, con millones de memorias, sensores y carreteras energéticas, de alimentación, drenaje y limpieza, de modo de hacer de aquello una unidad coherente, efectiva, dinámica y aséptica.

Tan importante como todo lo anterior es que todo ser en su forma apropiada, tiene la capacidad de reproducirse a sí mismo, pero tiene que venir de otro ser vivo y ser hecho con cierto protocolo específico (herencia) que le impregna además de todos los materiales de que estamos hechos, ese algo mágico que llamamos vida, pues de lo contrario solo serían minerales en cantidades discretas unidos químicamente.

Con excepción de los glóbulos rojos de la sangre, toda célula o tejido tienen ADN.

Estas cadenas de ADN y códigos, repito, son individuales para cada ser, nadie tiene uno igual, aunque solo varíen entre una misma especie en sutilezas.

“En el caso de los seres humanos, la colección completa de ADN o genoma humano, consta de 3 mil millones de bases organizados en 23 pares de cromosomas, y conteniendo alrededor de 25,000 a 30,000 genes” como ya dije al principio.

Deberíamos aclarar que el ADN no varía durante la vida de una persona, que aun entendemos que pasa a la siguiente generación intacta.  Que se conserva como tesoro en el núcleo de cada célula, y que para las tareas operativas en el cuerpo, se hace una copia llamada ARN por si se llegara a maltratar.

Nuestro cerebro humano es grande y poderoso dividido en 3 Tejidos Embrionarios (Endodermo, Mesodermo y Ectodermo) totalmente independientes que ejercen su poder exclusivos solo sobre parte del cuerpo y órganos y lo abarca todo.

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Sobre el autor

Vive a horcajadas entre Santo Domingo y Monterrey. Ingeniero electricista del Instituto Tecnológico y Estudios Superiores de esta última ciudad, es un apasionado de la genealogía, tema sobre el cual ha hecho varias investigaciones al alimón. Bloguero y articulista de medios escritos y digitales, se interesa ahora por la medicina alternativa y el biomagnestismo.