Con mis ojos

Mirada a una situación social por la construcción de ciudadanía, el desarrollo institucional y el bienestar general. Respeto extremo al derecho a la intimidad y el buen nombre de las personas. Huye a las rutinas opinativas, a los ruidos mediáticos. Rehúye al sensacionalismo. Consciente de que la asepsia ideológica no existe, promueve el disenso, la crítica constructiva, sin descalificaciones.

La marcha de los cangrejos

Pedernales, una de las provincias más pobres del país pese a sus riquezas naturales, escasas veces ha olido la agenda de prioridades de los gobiernos. Pero también la de los llamados grupos de presión y de medios de comunicación.

Razones implícitas: muy pobre, muy pequeña en términos poblacionales (cerca de 30 mil habitantes), muy distante de la metrópoli (324 kilómetros) y su ubicación en la frontera suroeste con Haití.

 ¿Qué puede importar una cosa así, salvo para seguir abandonada y en desorden porque de esa manera se manipula fácil y las mafias actúan sin barreras como quieren los malos?

http://portal.onu.org.do/sala-prensa/publicaciones/pedernales-perfil-socioeconomico-medio-ambiental/366.

No resulta redituable, en definitiva, para quienes solo buscan beneficios particulares porque su sensibilidad social y su solidaridad hace mucho que marcharon a vacacionar, y por allá se quedaron. No vende.

Pedernales solo suena momentáneamente cuando algún tema llega al pico de escándalo, como el latrocinio gigante de Bahía de las Águilas y su entorno; o cuando algún político demagogo y oportunista, o un forastero de dudosa procedencia llega de repente, por primera vez, cargado de dinero, y, con la complicidad de la autoridad, lo compra todo, incluyendo manglares, niñas, fantasías eróticas y a un paquete de periodistas que lo presenta al país como “hijo distinguido del pueblo, enviado de Dios”, como el médico Moisés Marchena (fallecido en la cárcel) y otros peores que él en activismo permanente. http://portal.onu.org.do/sala-prensa/publicaciones/pedernales-perfil-socioeconomico-medio-ambiental/366.

Pedernales ha sido estuprada de por vida: sus montañas, sus minas de bauxita, su caliza y otros minerales no declarados; sus playas, sus manglares, su madera preciosa… su gente.

Jamás, sin embargo, ha tenido ni por asomo la buena suerte de Gonzalo, una pequeña comunidad norestana cercana a la capital, que se libró de la instalación de una cementera, a tiro de su nariz. Tampoco la suerte de Loma Miranda, salvada de la explotación de sus entrañas por parte de una transnacional.

Su posición estratégica en el territorio nacional, a pocos importa. Sus seres humanos, menos.

Las manos de solidaridad del Estado siempre han resultado cortas cuando de Pedernales se trata. Los brazos fuertes de la revolución nunca han alcanzado esa frontera lejana. Algunos medios de comunicación tematizan a este pueblo desempleado solo cuando interviene don dinero, o alguna corriente de opinión obliga.

Por eso, el objetivo inocultable en tales actitudes es la construcción de ídolos, el lavado de imagen y el alimento del ego; mientras, la denuncia responsable para mover la acción pública discurre siempre como un rumor que se esfuma en segundos.

La corrupción y la impunidad también han merodeado en Pedernales; pero la conveniencia ha impuesto el silencio mediático cuando faltan las apologías. Pura doble moral.

Hasta ahora allá se ha marchado hacia atrás. Dicen que como el cangrejo. Aunque tal vez sea desconsiderada y ofensiva la comparación de ese crustáceo que caracteriza a la provincia y alimenta tantos consumidores locales y de otros pueblos.

Pese a la agresión permanente a su hábitat y a la sobreexplotación; pese a su agilidad para caminar hacia los lados y para atrás, el cangrejo es fuente de nutrición. Es útil; el oportunismo y las mañas, en cambio, son fuentes de desgracia. Y de eso hay una plaga.

Por ello, y mucho más, viene bien que fluyan las dudas sobre cualquier proyecto empresarial que se pretenda desarrollar allí; sobre todo, si consigna inversiones de millones de dólares. Que sea sobre turismo, como el de los canadienses anunciado por el Gobierno, no exime de ponerle la lupa de la crítica.

Lo inaceptable sería que los vivos de siempre activaran los bombardeos mediáticos solo por figureo, intereses personales y por mandato de alguna competencia empresarial desleal. Entre los empresarios, la confrontación fratricida es peor que en otras áreas, aunque don dinero impida su visibilización. No olvidarlo.

Pedernales debe estar alerta para que esas diatribas no frenen iniciativas de calidad. Pero también para evitar que le construyan una ciudad moderna al servicio de extranjeros entre las costas del pueblo, Cabo Rojo y Bahía de las Águilas, sin eliminar el arrabal en que los políticos han convertido el municipio.

A la capital de la provincia hay que modernizarla a la par con la anunciada construcción de un aeropuerto y 3 mil habitaciones de lujo. Es una vergüenza que un Pedernales rico en materia prima para la construcción esté lleno de casitas de madera con pisos de tierra y otras que datan de más de medio siglo, dignas de demolición. Una vergüenza mayor que muestre una cara de atraso centenario y un desorden urbanístico loco. Una imagen degradante de la carencia de dolientes.

El gobierno tiene que comenzar a pagar ya la deuda social acumulada con la provincia. ¿Olvidamos la promesa de convertirla en una “tacita de oro”? 

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Sobre el autor

Periodista. Profesor en la Escuela de Comunicación de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, la que dirigió durante seis años y donde imparte docencia desde hace veinte años. También ha sido profesor en Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra y en la Universidad Católica de Santo Domingo.