Sin temor... ni favor


El terror a la ley

En la euforia de la muerte de Trujillo, el país a la entrada de lo que se reclamó como la “Libertad” y la “Democracia”, y ante el señalamiento que todo el que defendía algo bueno del régimen que agonizaba era un “trujillista”, el país muy rápidamente entró en un estado de anarquía y falta de disciplina.

Tuvimos la desgracia, diferente a España, de que en realidad no hubo transición. Si se realizar varios juicios, la mayoría fueron a miembros del SIM (Servicio de Inteligencia Militar) mientras las Fuerzas Armadas, comprometidas hasta el tuétano, los prestanombres, algunos opacos y otros llamados empresarios, nada sufrieron, y a la postre se adueñaron de gran parte del patrimonio empresarial del tirano que era del pueblo, y hoy aun le hacemos reverencias a su rica y poderosa estirpe.

No supimos cómo limpiar la basura del país, fuimos sorprendidos ante sus reales habilidades y capacidad de unirse en defensa de sus intereses, y hemos llegado a donde hoy estamos.

La filosofía de esos trujillistas, sus maquinaciones, capacidades, sus mañas, el conocimiento de nuestra idiosincrasia, y su unión ante el peligro son los responsables de todo esto.

Surgió una miríada de jóvenes izquierdistas, vociferantes y aguerridos, que no tuvo conciencia social clara y coherente, sino posturas temerarias, a veces poco planificadas y suicidas, donde los más puros fueron diezmados y los demás se diezmaron solos en disfrute del capitalismo salvaje que decían combatir. Como ejemplo Leonel y Danilo…

Yo fui sólo un espectador y escribo recuerdos y vivencias como las percibí.

Hoy estamos más perdidos y sometidos que cuando Trujillo.  El Estado mata a mí personas.

Eran otras épocas, pero ahora podemos pensar que ese Dictador ni fue tan malo y sin dudarlo era nacionalista.  Que su régimen fue uno de oscurantismo político pero de desarrollo económico y creación de riquezas, que si bien estaban mayormente en sus manos y de unos pocos, esa que otros se la repartieron y que hoy nos la estrujan ante nuestro olvido o indolencia.

Cierto que las dictaduras son malas, crueles, abusivas y dominantes, y esas son facetas del prisma de la vida, pero no es el prisma.  El temor o terror como algunos lo llaman, nos mantenía en paz, trabajando y creando bienestar y corrigiendo esa forma de anarquismo y caciquismo en que vivíamos en el pasado que no nos permitía desarrollarnos.  Ahora, gracias al PRD (Hipólito, Jorge Blanco) y sobre todo el PLD manejado por dizque izquierdistas (Leonel y Danilo) hoy multimillonarios, con todas las lacras de las dictaduras y sin ningún amor a la patria que nos tienen embargada ante el gran capital.  Debía por vergüenza derribar el monumento al tratado Trujillo- Hall.  Teniendo la capacidad de hacerlo, prefirieron no enmendar los errores engrandeciendo la patria, ser “trujillitos” y enriquecerse de la población y controlarla incluyendo la muerte, sin amor a terruño y a sus compatriotas.  Era la autopista contra el camino vecinal.

Unos dicen que es que el ser humano es intrínsecamente malo.  La ciencia nos habla que nuestro ADN que viene en partes iguales de nuestros padres, se va modificando a través de “Fuerzas Tensionales” que nos demanda el medio en que nos criamos, la cultura, los azares de la vida, pudiendo quizás reducirse en una persona adulta hasta solo el 25% de cada uno de los padres y el otro 50% ese medio.  Los estudios de mellizos y gemelos que por guerra o necesidad fueron separados de sus padres y criados en familias y hasta países distintos, así lo confirman en su personalidad, comportamiento, acciones y reacciones, diferentes a los que criaron juntos.  Un modelo de Mercedes Bentz llevado a múltiples países sigue siendo igual hasta su descarte, no se comportan como Toyota o Rolls Royce.  Las personas no. A veces cambian y se hacen irreconocibles.

Si no hay moral, temor a algo, que unos llaman “respeto”, ni existen límites y llegamos a sentir que todo está permitido, nuestros peores instintos se desbordan, y más cuando el régimen de impunidad, injusticia, delincuencia, así nos alienta, y se asume que si no nos aprovechamos somos unos pendejos.

Entonces la corrupción crece, animada por el reparto de dinero, mujeres, poder e impunidad y la delincuencia se entroniza en todas las capas sociales, hasta llegamos a sentir miedo al poder, mientras la mayoría por mucho, quizás temerosos de las reglas y creyendo que les puede aplicar la ley, nada hacen y un día se encuentran arropados, maniatados, temerosos y asustados y ahora menos quieren sacudirse las pulgas, buscando protegerse a sí mismos y su familia, de aquellos que no tienen pena ni empacho en perjudicarlos si no se alinean y tranquilizan.   El dinero o una “ayuda” mensual, empleo resuelven muchas cosas.

Creo que los que abogan por la libertad sin límites, son precisamente delincuentes o sus aliados, que buscan tener siempre algunas ventajas o posibilidades.

Lo importante es tener gobiernos trasparentes y éticos, serios, que cumplan con su cometido y solo eso, y que recuerden como todos, que frente al Cementerio Viejo de la Avenida Independencia, aun late aunque agónico, la visión de aquel almendro que a tantos le cortó el aire limpio que respiraban para expelerlo nauseabundo.  Cierto que no fueron todos y que hubo injusticias, pero resulta que el sacrificio de algunos inocentes siempre es parte de la vida y de la historia. 

En sustitución del obsoleto monumento del Tratado Trujillo -  Hall. Hay que levantar otro con cooperación popular y operativo que recuerde ese patíbulo y que los corruptos tengan “terror” a la ley y a las consecuencias de su violación, pues ahí serían descartados si lo merecen y que sus cenizas quizás ya purificadas sirvan de buen abono para en reciclarse compensar parte del daño causado.  A mi juicio, no hay otra solución a corto y mediano plazo para limpiar el país, cuando la basura nos arropa y amenaza con asfixiarnos.

Este artículo se escribe el 14 de Junio (2017), día glorioso para el Pueblo Dominicano que rememora a jóvenes que combatieron, sufrieron y se inmolaron soñando con un país mejor sin dictadura y con justicia, y para mí y mi esposa, pues fue el escogido en 1965 para nuestra boda, hace 52 años.

 

Monterrey, Méx.* luis@arthur.net * www.luisharthur.blogspot.com *18/VI/2017

 

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Sobre el autor

Vive a horcajadas entre Santo Domingo y Monterrey. Ingeniero electricista del Instituto Tecnológico y Estudios Superiores de esta última ciudad, es un apasionado de la genealogía, tema sobre el cual ha hecho varias investigaciones al alimón. Bloguero y articulista de medios escritos y digitales, se interesa ahora por la medicina alternativa y el biomagnestismo.