Sin temor... ni favor


La contaminación

Aquí en mi retiro veo muchos videos sobre la contaminación, la cual es algo endémico y global, pero hoy trataré sobre la de aquel paraíso tropical, “la tierra más bella que ojos humanos hayan visto”.

Es normal oír sobre la que ocasionan las grandes empresas, sobretodo mineras, que daña ríos, ambiente, causa enfermedades y se dice que hasta muertes.

La realidad es que ésta solo es una parte, quizás hasta muy pequeña, de la contaminación total que nos arropa, aquella que busca dañar lo que el destino hizo tan bello.

La gran y peor contaminación es la pobreza, la debilidad de las leyes sociales y del medio ambiente alargador de la vida y la impunidad de las autoridades existentes haciéndonos vulnerables, quizás ocupadas en otros asuntos más redituables y personales, como los flagelos destructivos de la no trasparencia, los robos de toda índole, el desprecio hacia los gobernados en cuanto a su salud, economía y educación, en otras palabras la contaminación de gobiernos y políticos corruptos e incapaces, sin obligación ni amor al pueblo ni a la patria, que contaminan indolentemente y al que no le damos importancia, aunque sea quizás la más relevante de todas, pues con su solución, ls responsabilidad ciudadana, se resolverían muchas otras, quizá casi todas.

Es normal, pasable y común para todos, por la costumbre y los años, ver la basura por todas partes.  Tirada desde hogares, vehículos, transeúntes, en ríos y cañadas, calles y carreteras, vemos basureros municipales al aire libre, esparcidos por animales y el viento.  Hemos sido educados en el paradigma de que la basura se “tira para afuera”, “a la calle”.  La basura no se embolsa y se dispone adecuadamente, se barre para afuera.  Generalmente somos limpios en nuestra persona pero sucios en nuestro ambiente.

Si sumáramos todas estas pequeñas y en apariencia insignificantes inconductas, de pobres, clase media y clase alta, pues no están circunscritas a una sola clase, aunque puede que una sea más contendiente que otra, posiblemente las malas de las mineras, serían hasta pequeñas e insignificantes.

No digo que sean buenas, como no lo es ninguna, pero nadie de nosotros quiere ver la paja en el ojo propio.  Niños y adultos tiran bolsas, papeles, periódicos, cajetillas de cigarrillos, etc., basura desde el carro, sin corrección de padres ni sanción policial.  No digamos de las voladoras inter urbanas.  Hasta cuando se sube al Pico Duarte, por el rastro de basura dejado nadie se podría perder.

Cuando visitamos pueblitos pobres, barrios carenciados, vemos que no es solo el lodo de los caminos rurales, sino los papeles, plásticos, botellas, todo, que mortifica el paisaje y lo daña, y cada día, poco a poco, vamos siendo menos.

Creo que todos somos culpables, pero la incapacidad de los gobiernos todos en saber gobernar para el bien y el progreso, la de los ciudadanos que no saben exigir ni cumplir y la de tantos que alegremente contaminan su medio vital, y no admiten ni una pizca de culpa y responsabilidad sobre la basura que tiran y los arropa, los olores nauseabundos, las alimañas que allí se dan cita para alimentarse: mosquitos, cucarachas, ratones, microbios patógenos, etc. y luego irresponsablemente claman como si esas porquerías cayeran como maná del cielo, no como subproducto de vivir como animales sin recoger sus propios desperdicios.

Todo se reduce a ser responsables, y a un gobierno que no discipline para el bien y la convivencia de su pueblo, sin privilegios.  No se están poniendo las bases adecuadas al andamiaje de un país limpio y descante.

Lo triste es que cada día deterioramos más nuestra única media isla creo que hecha para que con solo verla seamos los más felices habitantes de la tierra.

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Sobre el autor

Vive a horcajadas entre Santo Domingo y Monterrey. Ingeniero electricista del Instituto Tecnológico y Estudios Superiores de esta última ciudad, es un apasionado de la genealogía, tema sobre el cual ha hecho varias investigaciones al alimón. Bloguero y articulista de medios escritos y digitales, se interesa ahora por la medicina alternativa y el biomagnestismo.