En esta esquina

El objetivo fundamental de esta columna es convertirse en el primer espacio de la prensa dominicana – y creo del Caribe- especializado en el área del derecho deportivo, aunque en la misma también encontrarán espacio, temas de antropología, actualidad, literatura y sociología de los mass media.

En el altar de los mass media (Democracia y medios de comunicación) 2 de 2

El ilustre ciego tenía razón. La democracia que nos ha tocado vivir es una  afición superior a El libro de arena – que es la génesis del internet –y que  El jardín de los  senderos  que se   bifurcan, aunque lo haya dicho por razones que no respeto y mucho menos comparto: su apoyo a las dictaduras latinoamericanas.

Tampoco comparto la posición de Pablo Iglesias  en el sentido de que debe existir un control  público de los medios de comunicación.  El líder de Podemos nos dice, para justificar su planteamiento, que “si el derecho a la información es un derecho democrático, la concentración de los propietarios es incompatible con ese derecho”.

Iglesias construye una compleja telaraña  discursiva para abordar la  realidad de los medios y creo que el tema puede ser explicado de manera radiográfica, con una mayor sencillez: los medios de comunicación son propiedad de los ricos. Ellos son los que han tenido y tienen poder para hacer lobby a fin de incluir los derechos relativos a la garantía de los intereses de los medios (sus medios), a tal nivel que constituciones – órganos de mayor jerarquía legal de los estados - acuerdos internacionales y declaraciones multilaterales sobre derechos han incluido la libertad de prensa, la protección de las fuentes periodísticas y la libertad de información. Derechos estos que en fondo son derechos de los propietarios de los medios.

A quién beneficia en última instancia la protección de la fuente periodística? En principio podría decirse que al  periodista, pero en un análisis más profundo, no queda dudas de a quien más beneficia  es al propietario, pues al fin y al cabo  el periodista  es solo un arfil del complicado ajedrez de los intereses de los propietarios de los medios.

 En teoría el mayor beneficio de la población es el derecho constitucional a la información. Información que debe ser, según principio, entre otras cosas, veraz. Ahora bien quién determina la veracidad de la información? Claro que los propietarios y como dice mi dilecto amigo Elizeo Almánzar es “veraz porque lo dicen ellos”.

Nada hay menos democrático que los mass media y nada daña más al sistema político que unos griegos utópicos nos legaron  para regir la sociedad. Hoy, menos del 1 % de la población mundial está  en capacidad de cuestionar, influenciar y dirigir las decisiones del otro 99%.

S i el mundo intelectual conmocionó cuando Sylvain Timsit publicó Las 10 estrategias de la manipulación mediática - tesis que aun hoy en día muchos atribuyen , de manera equivocada ,a N. Chomsky- cuando dijo , por ejemplo que  la primera estrategia es la distracción : “el elemento primordial del control social consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes  y de los cambios decididos por las elites políticas  y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes”.

Gracias a ello, hoy la sociedad es otra Bizancio. Este país es otro Bizancio, en el que no se discute el sexo de los ángeles, pero si cual es la chapeadora tv de moda o quien está más pegado, El Alfa o el Omega. Circular cierto?: Una Grecia en quiebra.

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Sobre el autor

Jurista, con especialidad en Derecho Laboral e Internacional, egresado de la UASD y de la Universidad de La Habana, animador sociocultural y poeta, autor de Confeso Pecador (poesía), Jungla de Mitómanos (ensayos) y Días sin Dios (novela sin publicar); presidente fundador de la Unión Dominicana de Jóvenes Artistas.