Oye País


El país ante dos serios retos

Los casos de los asaltos violentos que se atribuyen a una banda que encabeza el joven exoficial John Pércival y el escándalo de sobornos realizados en el país por la gigante de la construcción mundial, Odebrecht, ponen a prueba la eficiencia oficial en combatir el crimen y la lucha contra la corrupción.

Los tres asaltos atribuidos a la banda de Percival han dejado una estela de muertes y heridos además de una espectacularidad digna de películas de los gansters de Chicago en el pasado siglo.

La gente está espantada con estos episodios y exigen respuestas contundentes. de hecho, el Presidente Danilo Medina ha reaccionado indignado, con órdenes directas a las autoridades represivas de resolver el caso.

El costo de este tema apunta a la violencia, porque los actores de los as altos han dado demostraciones criminales extrema, lo que augura que un encuentro con las autoridades será, también, sangriento.

Pero ese ha sido el camino que han tomado y el desenlace no deberá provocar extrañeza.

El escándalo de la Odebrecht no es menos ‘sangriento’, aunque moralmente, porque ha herido, sin dudas, al Estado, a la sociedad dominicana, en lo más profundo, por lo descarado y abusivo de la acción como de los autores de la misma.

La confesión de Odebrecht a las autoridades judiciales norteamericanas, de que entregó por lo menos $92 millones de dólares en sobornos para la obtención y ejecución de contratos de obras públicas en RD, no deja dudas de la forma irregular, dolosa y corrupta con que la empresa brasileña se ha manejado en este país, y muchos otros.

Los contratos están ahí. Por ello se sabe con quién o quiénes se manejó Odebrecht en la nación, aunque ello no signifique que todos hayan participado en corrupción, sobrevaluación y/o construcciones por debajo de los estándares contratados y pagados con recursos que comprometen el patrimonio del Estado.

No importa, por tanto, si los norteamericanos ‘cierran’ sus archivos, luego de las negociaciones judiciales en que Odebrecht se declara culpable de los sobornos y prácticas ilegales de comercio, por la cual multaron a la empresa por más de US$2,300 millones.

Tras esa acción, la autoridad dominicana tiene motivos, indicios, pistas para seguir procesos por corrupción, propiciado aquí por Odebrecht.

Por ello, digo que esto pone a prueba a la autoridad,  justicia y Estado nacional.

Porque de poco vale tener leyes y mecanismos de control si son burlados, burdamente por de mas, por los corruptos, públicos y privados.

El morbo tratará de desviar el escandaloso caso hacia la confrontación política, cuando realmente se trata de una acción delincuencial que pudo, eso sí, ampararse en el poder político, en posiciones políticas para su ejecución y hasta para tratar de lograr impunidad. 

La gente tiene sus ‘corruptos favoritos’, alentados generalmente por personajes que con sus actuaciones públicas y privadas, su prepotencia, arrogancia y desafío, su ‘estrujarle en la cara’ de la sociedad a la fortuna y poder, dirigen a ello.

La impunidad alienta y propicia la repetición del delito.

De ahí que hay que tomarle la palabra al procurador general, Jean Alain Rodríguez, sobre la apertura caso Odebrecht y sus afirmaciones -con la exigencia inmediata y plazo perentorio de 48 horas, para la entrega a la autoridad de contratos y operaciones realizadas por empresas privadas e instituciones oficiales con la constructora brasileña- de que quien o quienes resultaren responsables deberán pagar por sus delitos y acciones ilegales.

Esta acción del Procurador ha venido a ‘salvar la cara’ del Gobierno luego que el Consultor Jurídico del Poder Ejecutivo, Flavio Darío Espinal, dijera en declaraciones de prensa que la autoridad judicial norteamericana había ‘cerrado’, que era como decir ‘sellado’ los expedientes relativos al tema Odebrecht, dando a entender que la autoridad dominicana estaba ‘atada de pies y manos’ para abrir aquí un caso con consecuencias serias y hasta ejemplarizadoras, como ha prometido el Gobierno contra la corrupción, y como la sociedad exige y espera.

La gente espera, entonces, que el caso Odebrecht marque un antes y un después en la lucha contra la corrupción en el país.

Y que en el terrible caso de la banda de asaltantes, sea resuelto, y que sirva de ejemplo para evitar repeticiones e imitaciones que lo conviertan en ‘viral’.

Eso esperamos y por eso oramos.

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Sobre el autor

Periodista. Fue director del vespertino Ultima Hora (1992-2003), director del diario El Expreso (2001-2003), Corresponsal de The Associated Press (1968-1992), Vicepresidente de la Comisión de Libertad de Prensa y miembro de la Junta de Directores de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) (1994-2003), Director del Semanario Diario@Diario y del periódico electrónico diarioadiario.com, Director de la Agencia de Noticias y Temas Nacionales (ANTENA) (2006-2012), Productor y Conductor de los programas de televisión Diario de la Noche, Diario de la Mañana, Amanece 23 y Oye País.