Solo una idea

Un espacio para abogar por la justicia social y la libertad en esta patria: la humanidad

Miguel Mejía en sus letrinas

Después de pensarlo bien, no voy a responder a los artículos de Miguel Mejía (MM) y de Eliades Acosta. Al primero, porque su estilo sofocante, como una persona ansiosa que no tiene buen manejo de la lecto-escritura, me impide a veces entender que quiere decir, y no quiero ser injusto. Respecto a Eliades Acosta, porque cuando se discute con el señor, no se habla con el escudero.

Y lo que es peor: me temo que voy a perder la discusión, pues reconozco en mis contrincantes una habilidad superior en el arte de la fabulación, como solo logran cultivarlo dos mentirosos contumaces que hablan de cosas que no existen como si las hubieran vivido. Y me temo, y ese es el problema, que han llegado a creer que sus invenciones son partes de la vida. Estos tipos se creen apasionadamente sus propios mitos.

Durandarte es, sin lugar a dudas, parte de una ofensiva de la política cubana en RD, que agrupa cubanos procastristas que se han radicado en RD para evadir los rigores de la restauración capitalista en su país.

Luego, que ustedes, mis lectores no se merecen eso. Por ello, voy a centrar mi atención en un punto: la improcedencia institucional y el derroche económico que significa el titulado Ministerio para las Políticas de Integración Regional que dirige Miguel Mejía. Y de paso la razón por la que MM y su negocio ministerial riñen con la legalidad y la constitución. Vamos por partes:

1-Lo primero que sabemos del negocio de MM es que no sabemos nada, pues no existe una página web que nos informe de objetivos, empleados o gastos que origina. Es una institución absolutamente reñida con la transparencia. Nada de salarios, excepto una mención del Diario Libre que reporta ingresos mensuales de MM por 250 mil pesos, es decir, seis mil dólares, cifra tremendamente generosa para un funcionario de sus escuálidas credenciales académicas y de sus roles redundantes. Tampoco nada de las funciones excepto la mención a unos diplomados con contenidos erráticos y a un programa propagandístico, que suena más bien a una excusa para justificar la propia existencia de este adefesio institucional.

2-Y digo adefesio institucional, pues solo una concesión politiquera del Palacio a MM lo justifica. En nuestro país existen dos instituciones con equipos profesionales para tratar con el tema de la integración. La cancillería tiene uno. Y el MEPYD tiene a la DIGECOOM. Con esta última institución tuve relaciones varias veces en mis trabajos como consultor de la Unión Europea -nunca he sido un empleado del gobierno dominicano- y mi impresión siempre fue la de un equipo de alta calidad técnica, que sencillamente sabe lo que tiene que hacer. Para más información, tiene casi 100 empleados, con un volumen salarial mensual de unos 6 millones de pesos. También hacen diplomados, pero más centrados en los asuntos de la cooperación y la integración. Y si es así, ¿Cómo justificar la existencia de este nuevo ministerio oscuro, repleto de cubanos y sin un contenido de trabajo claro y útil?

3-Pero ya que el adefesio existe, lo menos que se puede esperar de él es que se comporte a la altura de la constitución. Pero no es así. Cuando el ministro MM comparece en un programa de TV, como hace con frecuencia, y apoya las acciones represivas del gobierno cubano contra la oposición en la isla, está colocándose en las antípodas del artículo 26 de nuestra constitución que fija como ruta de la política exterior dominicana “el respeto a los derechos humanos y al derecho internacional”. Nada de lo cual parece estar reflejado en esa morbosidad represiva del gobierno cubano que MM aplaude y justifica. Entendámonos: MM tiene derecho a tener cualquier opinión, no importa cuán aberrante sea, y a recibir en su seno a figuras tan manchadas por la represión contra intelectuales cubanos como su escudero, pero no tiene derecho a comprometer públicamente su opinión como funcionario. Eso es anticonstitucional. Y el hecho de que MM no conozca bien sus deberes funcionariales, y al parecer la propia constitución, no le exonera. La ignorancia no es un atenuante legal.

4-Finalmente, hay algo puntual, diría que muy específico, que me llama la atención. Los libros que ha publicado el ministerio que regentea MM -y parte de los libros de relatos históricos que Eliades Acosta ha publicado en el Archivo General de la Nación- han corrido a cargo de una microempresa llamada Durandarte Ediciones. Esta pequeña empresa se declara representante de autores cubanos francamente impresentables, y su propietario tiene un doble perfil que me interesa: es directivo de una asociación de cubanos residentes en RD manejada por la embajada cubana, y al mismo tiempo yerno de Eliades Acosta. Una allegada de este ventorrillo es la hija de Acosta, quien ha realizado la edición de varios libros de su padre, a pesar de que no tiene un grado académico básico que le habilite formalmente para ello.

Cuando discute conmigo, tanto Miguel Mejía como su escudero, no se parapetan en trinchera heroica alguna.

Durandarte es, sin lugar a dudas, parte de una ofensiva de la política cubana en RD, que agrupa cubanos procastristas que se han radicado en RD para evadir los rigores de la restauración capitalista en su país. En abiertos coqueteos con los ripios  izquierdistas que todavía se cobijan en el PLD y en su presupuesto, como es el caso muy señalado de la Fundación Juan Bosch.

Es enternecedor que Acosta se preocupe por el bienestar de su familia. Pero me temo que pudiéramos estar en un caso de favoritismo nepotista, al menos que se demostrara por parte de las entidades públicas involucradas que a) hubo una licitación en la que Durandarte compitió en igualdad de condiciones con otras empresas dominicanas, o, b) hacen este trabajo gratuitamente. Claro que cualquier lector pudiera decir que esto no es nada en comparación con los desmanes financieros que se atribuyen a algunos de los aliados políticos de MM, pero es alarmante que ocurra en este polo de izquierdistas mesozoicos que se declara alternativo. Porque esto pudiera ser corrupción.

Y con esto concluyo, ojalá que por un buen rato. Mi vida profesional es muy activa en Chile -lugar donde resido temporalmente- y la realidad dominicana es muy atractiva, como para seguir gastando tiempo en estos forúnculos sociales.

Solo quiero, para terminar, aclarar una cuestión a Miguel Mejía. Yo no soy agente de nada. Nunca fui agente del gobierno cubano, ni hice labores encubiertas a su favor. Tampoco lo soy ahora de ningún otro gobierno. Sé que, si así fuera, MM sería feliz, pues eso le daría a esta discusión un tono superior de lucha-contra-el-imperialismo y le permitiría seguir pasando el sombrero en La Habana y Caracas.

Pero temo decepcionarlo: no es así. Yo solo soy un ciudadano dominicano con derecho a opinar y criticar, tal y como lo hice en Cuba -como ciudadano cubano-  lo que me obligó a abandonar mi país y a radicarme en esta sociedad, a la que admiro y quiero. Tengo todos los derechos, aun cuando el pobre MM no lo sepa, porque no conoce la constitución, ni lo que significa el caro concepto de ciudadanía.

En consecuencia, cuando discute conmigo, tanto Miguel Mejía como su escudero, no se parapetan en trinchera heroica alguna. Solo están sumergidos donde siempre han estado: en una letrina.

Comentarios

Comentarios vía Facebook

Los comentarios en 7dias.com.do están sujetos a moderación. No se aceptan los comentarios que:

  • Contengan afirmaciones, enlaces, nombres o sobrenombres insultantes o contrarios a las leyes dominicanas que penalizan la difamación y la injuria.
  • Hagan acusaciones y no aporten datos comprobables.
  • Exalten la violencia o apoyen o insten a la violación de los derechos humanos.
  • Contengan alusiones discriminatorias por razón de la nacionalidad, sexo, edad, religión, opción sexual, militancia política o discapacidad.
  • Ataquen de manera denigrante a otros comentaristas de la misma información.
  • Contengan vulgaridades.
  • Contengan enlaces a espacios publicitarios, pornográficos o spam.
  • Insulten a nuestros periodistas, articulistas y blogueros.
  • Estén escritos con una ortografía que haga presumir que las faltas fueron cometidas de manera intencional.
  • 7dias.com.do se reserva el derecho de no publicar los comentarios que irrespeten estas normas, que son indicativas pero no limitativas. Nuestro deseo es propiciar el intercambio democrático de ideas en un marco de respeto. Las opiniones vertidas en los comentarios no expresan las del periódico.