Perlas y margaritas

En este espacio comparto palabras relacionadas con temas que considero esenciales, de primera importancia para mí y la sociedad.

El gran absurdo: autoridades dedicadas a denunciar

En toda sociedad las autoridades tienen la función de hacer que el colectivo y los particulares acaten las leyes y acuerdos aprobados por el Congreso o el organismo político correspondiente. Las autoridades, y especialmente aquellas que desempeñan las labores ejecutivas, están llamadas a garantizar la aplicación y la vigencia del contrato social y sus capítulos de soluciones.

Este rol de las autoridades aparece explícito e implícito hasta en el libro Nacho, o en las modernas series infantiles animadas que distinguen al policía o al alcalde del resto de la ciudadanía.

Pero en la República Dominicana el concepto de autoridad casi a diario se presenta confuso, difícil de comprender, guabinoso. A la más aguda inteligencia nacional se le tiene que hacer cuesta arriba el entender por qué razón casi a diario funcionarios y funcionarias del más alto nivel comparecen ante los medios de comunicación para denunciar los problemas que están llamados a resolver, no a criticar como si fueran analistas sociales o panelistas de televisión.

"(...) Por un lado, la población acumulando carencias y luchas contra las deudas sociales de siempre, y por otro las autoridades incompetentes denunciando por la televisión y los periódicos lo que están llamadas a resolver. El cuadro es el de un pueblo en el desamparo."

Resulta absurdo que una ciudadanía con tantas necesidades básicas insatisfechas, con una histórica hambre de soluciones, comience el día viendo en los medios informativos a funcionarios bombardeando al país con sus denuncias altisonantes.

La práctica no es nueva, pero el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), después de más de trece años de dirección del Gobierno y el Estado, se ha hecho especialista en esta desfachatez política. Para muestra, veamos cuatro casos recientes.

Los macos de Montalvo

El ministro de la Presidencia ocupó varias portadas de periódicos impresos y digitales por denunciar que las empresas telefónicas no cooperan con el esfuerzo de sacar los teléfonos “macos” o irregulares del mercado. Frente a las muertes que están provocando esos teléfonos, Gustavo Montalvo, la autoridad, critica el comportamiento de un conjunto de empresas a las que se les dio un plazo hasta el 12 de junio de 2014 para dejar de activar celulares de origen no comprobado.

La denuncia de Montalvo fue desmentida de inmediato por el presidente del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (INDOTEL), Gedeón Santos, quien dijo que las telefónicas ya han desactivado 2.1 millones de estos aparatos. Entre los dimes y diretes de los funcionarios danilistas no emerge la mitad de una solución al problema que facilita asaltos, robos, asesinatos y operaciones del crimen organizado.

Margarita y las mujeres trabajadoras

Otra que se destapó con una desmemoriada denuncia fue la vicepresidenta Margarita Cedeño de Fernández, otrora primera dama de la República. Esta semana Margarita denunció que en países como el nuestro las mujeres todavía son discriminadas en sus trabajos. Pero se lo olvidó mencionar a la señora que hace más de una década ella tiene oficina en el Palacio Nacional, con influencia directa en el despacho de su presidente-esposo durante ocho años, y ahora en condición de portadora de la placa número 2.

En todo este tiempo los gobiernos de su partido han sido incapaces de enfrentar, por ejemplo, la desigualdad salarial por la que miles de mujeres reciben un pago hasta 20% inferior al de los hombres que desempeñan el mismo trabajo. Tampoco la hoy vicepresidenta es conocida por promover el cumplimiento de la Ley de Función Pública (41-08), una herramienta importante si se desea eliminar gran parte de los abusos que se cometen contra las mujeres que trabajan en la estructura del Estado. Todo lo contrario. Esa ley en gran medida es una de las tantas letras muertas de la gestión peledeísta.

Elpidio Báez y la delincuencia

Una perla de denuncia la presentó el vocero del PLD en la Cámara de Diputados, el parsimonioso Elpidio Báez. El legislador denunció que la Policía Nacional está podrida desde los pies hasta la cabeza. Y destaca la necesidad de cambiarla por completo. Pero Elpidio no dice que el Congreso lleva 15 años discutiendo el famoso Proyecto de Ley de Reforma Policial, sin ningún tipo de resultado concreto hasta el momento.

A pesar de tener el control de las dos cámaras legislativas hace más de un lustro, el PLD ha sido incapaz de dar una respuesta definitiva o al menos importante al tema de la inseguridad ciudadana. En el caso del Poder Ejecutivo la ineficiencia resulta mayor. Jefes de la Policía van y vienen con el mismo discurso de mano dura y el mismo desempeño pírrico de sus gestiones.

Danilo Medina y los salarios

Ahora bien, cuando de denuncias esgrimidas por las mismas autoridades se trata, el “papaupa de la matica” tiene que ser el señor presidente Danilo Medina. De seguro este rango lo alcanza por la famosa ley física que dice “la barbaridad de un funcionario público es directamente proporcional a su posición en la estructura de mando”.

Recordamos la tristemente célebre denuncia del presidente Medina sobre los salarios del sector público. En un encuentro con los reporteros que cubren la fuente del Palacio Nacional el mandatario dijo que el sector público paga salarios miserables a la mayoría de sus servidores, y que ese ingreso no alcanza para vivir dignamente. 

La denuncia del Presidente no llegó acompañada de ninguna medida para corregir la situación. Todo lo contrario, el mandatario tiene engavetada la Ley de Salarios aprobada a duras penas en el Congreso Nacional, y se rehúsa a enfrentar: la dualidad de instituciones que se tragan el Presupuesto Nacional, los salarios de lujo de algunos funcionarios, y los grandes huacales de “botellas” que impiden hacer un mejor pago a la gente que verdaderamente presta un servicio a la sociedad a través del Estado. 

Por ahí andan las “botellas” peledeístas chupando millonarios recursos hasta en los hospitales del país.

Y si el exministro de Energía y Minas Pelegrín Castillo tiene razón, hasta esa dependencia tiene problemas para mejorar los salarios de los trabajadores porque parte de sus recursos son usados en el mantenimiento de una supuesta nominilla de cuatro mil camajanes o compañeritos del PLD en el Ministerio de Industria y Comercio.

A todo esto se suma que en la pasada negociación del Comité Nacional de Salarios el gobierno del presidente Danilo Medina, denunciante de los salarios de miseria en el sector público, se puso de acuerdo con los empresarios para votar en contra del reclamo de aumento de los dirigentes sindicales. Bastó que los trabajadores se ausentaran de la mesa de discusión para que el Gobierno cerrara filas con los patronos.

Así andan las cosas en esta República de las Maravillas. Por un lado, la población acumulando carencias y luchas contra las deudas sociales de siempre, y por otro las autoridades incompetentes denunciando por la televisión y los periódicos lo que están llamadas a resolver. El cuadro es el de un pueblo en el desamparo.

Por suerte nos queda la esperanza. Siempre nos queda la esperanza. Y en 2016 tendremos una nueva oportunidad para construirla, abrazarla e impulsarla.

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