Políticas sociales

Políticas Sociales tiene el propósito de compartir con los lectores el análisis y las consecuencias de las políticas públicas a nivel local y global, con objetividad e imparcialidad, utilizando las herramientas técnicas que pone a nuestra disposición la ciencia económica.

¿Aumentará la Reserva Federal su tasa de interés?

Siempre será recordada la frase lapidaria del renombrado economista norteamericano de origen alemán Rudiger Dornbusch, de que el tipo de cambio es un asunto muy serio para dejarlo en manos de los políticos. El tipo de cambio debe reflejar la entrada y salida de divisas en una economía. Si el saldo neto de ese flujo es negativo la moneda debe estar devaluada, y si es positivo, apreciada. Pero generalmente los países manipulan los tipos de cambio. Los países que privilegian las exportaciones devalúan y los que prefieren soliviantar el espíritu patriótico de los ciudadanos aprecian sus monedas.

Una moneda fuerte penaliza las exportaciones e impide recuperar el crecimiento en momentos de recesión y/o lenta evolución del PIB. A las economías en crisis de la zona del euro se les critica no poder devaluar al depender de una moneda de la que no controlan su emisión, ni las decisiones de políticas orientadas a devaluarla o revaluarla. Reputados economistas recomiendan la salida de Grecia del euro, bajo la premisa de que retomando el dracma, su antigua moneda, y devaluándola  hasta el nivel de hacer más competitivas sus exportaciones, podría regresar a la senda del crecimiento con generación de empleos.

Una subida de la tasa de interés impactaría en un masivo retorno de capitales a EE.UU. y por vía de consecuencia apreciaría aun más el dólar con relación a las demás monedas del mundo, en especial respecto a las monedas de sus principales competidores

Desde hace más de una década EE.UU. mantiene una batalla contra China para que aprecie su moneda, el yuan, al considerar que su valor respecto al dólar y otras monedas de la canasta del Fondo Monetario Internacional no refleja las enormes reservas internacionales de ese país. China ha resistido la embestida, aunque después de la crisis financiera internacional realizó tímidas apreciaciones al yuan. Pero nunca falta un pelo en el sancocho. Mientras la Reserva Federal allana el camino para subir su tasa de interés, China devalúa el yuan en 1.86 por ciento con relación al dólar, la mayor devaluación desde el 1994, a fin de revertir la caída del crecimiento de su economía. La devaluación del yuan ha estremecido  las bolsas de valores del mundo.  

La más ríspida de las reacciones a la devaluación del yuan fue la del magante Donald Trump, precandidato a la presidencia de EE.UU. por el Partido Republicano, señalando que las consecuencias serán devastadoras para su país y que China se enriquecerá a costa de los  norteamericanos. Eso es lo que predice la teoría económica. En lo adelante, los productos de origen chino serán más baratos que los productos norteamericanos, aumentarán las importaciones norteamericanas procedentes de China y caerán las exportaciones de los EE.UU. hacia el gigante asiático.

Esta situación pone en la mira las expectativas de las Reservas Federal de EE.UU. de aumentar la tasa de interés de sus bonos prevista para finales de año. Una subida de la tasa de interés impactaría en un masivo retorno de capitales a EE.UU. y por vía de consecuencia apreciaría aun más el dólar con relación a las demás monedas del mundo, en especial respecto a las monedas de sus principales competidores. En las economías que se vean seriamente afectadas por la salida de capitales provocaría el efecto contrario, es decir, una profundización de la devaluación. De esta manera, mejoran la  competitividad de sus bienes transables, entiéndase las exportaciones de sus bienes y servicios.

Por las razones precedentes, nos atrevemos a pronosticar que la Reserva Federal de EE.UU. podría verse obligada a retrasar su decisión de subir su tasa de interés para el próximo año, tomando en consideración además que la recuperación de la economía norteamericana no es tan solida como se piensa, ya que la tasa de participación laboral ha bajado tres puntos, comparada con el nivel de 1978, ubicándose en 62.9 por ciento.

Así de interconectado es el mundo de hoy, una decisión de política cambiaria de China podría beneficiar a corto plazo a la economía dominicana, ya que se preveía que un alza de la tasa de interés en EE.UU. se traduciría en un incremento del costo de la deuda pública y en una mayor restricción para obtener financiamiento barato.  

  

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Sobre el autor

Economista egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, con máster en Gestión y Análisis de Políticas Públicas de la Universidad Carlos III de Madrid y posgrado en Mercados de Valores de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra.