Mirando la Economía

Un espacio para tratar los problemas surgidos de la interactuación entre economía y sociedad, en especial los dominicanos.

Los fundamentos teóricos y las tasas de interés

Al iniciarse el mes de junio, el Banco Central dispuso una reducción de su tasa que sirve de referencia para el manejo de la política monetaria. La disposición se veía venir, aunque el producto interno bruto (PIB) creció un 6.5 %, en cálculo interanual, en el primer trimestre del 2015.

Con tal crecimiento, una caída de la tasa de interés de política monetaria del Banco Central indica, de acuerdo a los fundamentos de la teoría económica, que las autoridades monetarias esperan mantener ese crecimiento y algo más.

Si seguimos los fundamentos macroeconómicos usados anteriores a la crisis financiera mundial del 2007-2009,  en verdad la tasa de política  monetaria debió elevarse en junio, temiendo una mayor inflación con tan alto crecimiento del PIB.

Una caída de los precios del petróleo, lo cual se refleja en una corrección sustancial de los resultados de la cuenta corriente de la balanza de pagos, funciona en las condiciones dominicanas como un ancla del tipo de cambio. Otra cosa sería si esos precios se disparan de nuevo.

A pesar de la mayor liquidez que el Banco Central promueve con la reducción de su tasa de referencia, es poco probable que se dispare la inflación en el país. Al menos, mientras el déficit fiscal se mantenga en gran medida financiado.

Partiendo de esos presupuestos es que, en marzo pasado, cuando el Banco Central dispuso una contracción del dinero mediante el aumento de las reservas de los bancos, escribí que ello no debió llevarse a cabo, parecía algo desproporcionado, aunque la medida estaba relacionada con el movimiento de la tasa de cambio.

Una caída de los precios del petróleo, lo cual se refleja en una corrección sustancial de los resultados de la cuenta corriente de la balanza de pagos, funciona en las condiciones dominicanas como un ancla del tipo de cambio. Otra cosa sería si esos precios se disparan de nuevo.

Al final, la medida del Banco Central no fue capaz de contener el crecimiento del crédito bancario, como lo asegura el mismo banco en un informe reciente, y cito:

“Por otro lado, la cartera de crédito al sector privado en moneda nacional exhibió una variación interanual de 13.2% en mayo de 2015. Los sectores de mayor crecimiento en la concesión de préstamos son Consumo, Construcción y Servicios Sociales. Es importante resaltar que dicho crecimiento presenta una desaceleración en relación al pasado trimestre, aunque los resultados superan las previsiones del sistema de pronósticos”.

Sin embargo, en nuestro país y en el resto del mundo se observan fenómenos que requieren nuevos enfoques o paradigmas.

Nuestro país –y el resto del mundo- están hinchados de ahorros, las tasas pasivas y activas no pueden estar más bajas, mientras los intermediarios financieros, al menos fuera de República Dominicana, multan con cobros de comisiones a los medianos y pequeños depósitos. Y los grandes tenedores de ahorros se lanzan sobre los mercados de dinero y de capital a intermediar la liquidez de que disponen.

En materia de grandes ahorros, los capitales se mueven fuera de la banca que es incapaz de asimilar tan grandes volúmenes dinero.

En el caso dominicano, por otro lado, ha resurgido la discusión sobre la duración del mecanismo de transmisión entre las tasas activas y pasivas del sector financiero y los movimientos de tasa de interés de política monetaria del Banco Central. El documento Informe de Política Monetaria. Mayo 2015, del Banco Central, tiene interesantes ejercicios sobre el particular.

En un país donde no hay una tasa de referencia de largo plazo, analizar el mecanismo de transmisión de la política monetaria del Banco Central sobre las tasas del sector bancario, solo lleva a un camino: que el mismo actúa sobre las tasas de corto plazo. Que en 18 días o 90 días, no tiene mucha significación, no lleva a camino cierto.

En verdad, desde la década de los noventa vengo tratando el mismo tema. He publicado artículos y más de una monografía sobre las tasas de interés en el país. En el pasado, las tasas no bajaban del 34-36%, con abundante liquidez y no importaba la política monetaria. Ahora las tasas andan tres veces más bajas que en aquel período.

Mucho tiempo después pude entender los fenómenos de los años 1990-2002, en cuanto al nivel alto de las referidas tasas. Era un problema estructural. Mientras en el sector bancario había entidades con sobrantes de ahorros, también existían intermediarios con escasez de liquidez, y esos últimos debían pagar sobretasas para atraer esa liquidez o evidenciaban su fraude interno, como al final sucedió con la gran crisis bancaria del 2002-2004.

Superado ese escenario y la vuelto a la normalidad, el sector bancario ha mantenido tasas bajas, en promedio, desde entonces. Y como hay sobreliquidez a nivel macroeconómico en el país, solo falta que las autoridades –y el sector privado- busquen mecanismos para que la sobreliquidez alimente los canales micro.

Esa es la cuestión, y no sólo del país, sino a nivel internacional.

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Sobre el autor

Doctor en Economía de la Humboldt-Universität zu Berlin. Sus estudios universitarios los realizó en la Universidad de La Habana. Ha sido docente y funcionario en universidades dominicanas, consultor de empresas y organizaciones privadas, y fue vicegobernador del Banco Central. Ha publicado libros, monografías y decenas de artículos en medios del país y del extranjero.