Políticas sociales

Políticas Sociales tiene el propósito de compartir con los lectores el análisis y las consecuencias de las políticas públicas a nivel local y global, con objetividad e imparcialidad, utilizando las herramientas técnicas que pone a nuestra disposición la ciencia económica.

Papel de la Cámara de Cuentas y de la Contraloría

La remodelación del hospital Dr. Darío Contreras ha desatado los demonios en la opinión pública, al extremo de que la Alianza Dominicana contra la Corrupción ha pedido que se someta a la justicia al director de la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (OISOE) y la Dirección General de Compras y Contrataciones Públicas ha decidido investigar que pasó ahí. Originalmente esa obra se concibió por un presupuesto de 886 millones de pesos y terminó tragándose 1500 millones. La OISOE es el brazo ejecutor de las obras de infraestructura que ejecuta el Poder Ejecutivo.  

Este hospital público es el principal centro de asistencia médica en traumatología del país y el más cercano a los habitantes del Distrito Nacional y el Municipio Santo Domingo Este. En  el país los accidentes de tránsito están a la orden día, en los que decenas de conductores de motocicletas y de automóviles sufren fracturas en los huesos, por lo que la remodelación y ampliación del hospital Dr. Darío Contreras y su equipamiento con tecnología médica de punta era una imperiosa necesidad. Desde el punto de vista de las mejores prácticas en la contratación de ejecución de proyectos, parece que la OISOE falló en aspectos nodales.

La Contraloría General de la República (CGR) desempeña las funciones propias de Control Interno de una empresa privada, llamada a revisar si se aplican correctamente las políticas y procedimientos de ley antes de la autorización de la emisión de un cheque, verificando además, la eficiencia y la calidad del gasto público, pero para ello debería contar con un cuerpo de profesionales interdisciplinarios, que traspase lo meramente contable.  Como es posible que existiendo una CGR puede darse el caso de que se construya un hospital público que no cumpla con los protocolos que se deben seguir en la materia. Solo aquí pueden ocurrir cosas así.

En nuestro breve paso por la CGR, hace más de una 15 años, tuvimos la oportunidad de observar que la tendencia en los países avanzados y en vías de desarrollo es que tanto la CGR como las Cámaras de Cuentas (CC), Órgano de Control Externo del Estado, cuenten con profesionales interdisciplinarios, a fin de que sus auditorías revelen que tan eficientes y eficaces han sido los gobiernos en el uso de los fondos de los contribuyentes. No podemos replicar alegremente la historia recientísima de que se contrata la ejecución de una obra y finalmente se invierte el doble de lo planificado, con el ingrediente adicional de que habrá que empezar de nuevo porque la obra de infraestructura no cumple con las características exigidas para ofrecer los servicios que les corresponden.

Ya sea que esta obra se haya ejecutado bajo el cuestionado procedimiento de “llave en mano” o mediante los concursos públicos previstos en la Ley 340-06 de Compras y Contrataciones de Obras del Estado, donde están los términos de referencia para la construcción de una obra como la remodelación del Hospital Dr. Darío contreras. ¿Fueron preparados por expertos del área? ¿Se consultaron a los médicos antes del diseño de las instalaciones y la distribución de los espacios físicos? ¿La propuesta fue revisada por un equipo de especialistas de la OISOE? ¿Dónde estaba la CGR cada vez que autorizaba la emisión de un pago? ¿Qué hará la CC? Son preguntas para las que los contribuyentes demandan respuestas, adecuadas y oportunas.     

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