Mirando la Economía

Un espacio para tratar los problemas surgidos de la interactuación entre economía y sociedad, en especial los dominicanos.

Las energías renovables

Es indudable que el agua es una fuente importante de producción de energía renovable que no he mencionado en las dos entregas anteriores. También lo es la biomasa y la electricidad que se produce con las olas del mar.

Sin embargo, el enfoque inicial es destacar que la matriz eléctrica dominicana, a futuro, no puede ignorar las fuentes de generación del viento (eólica) y la solar. Ya el agua juega un papel relevante en la matriz eléctrica nacional, aunque pudiera ser mayor si existiera un plan de mantenimiento de los sistemas de colección de aguas, de las represas que se sedimentan y reducen sus capacidades para acumular la masa de lluvia anual.

Sin agua no es posible producir electricidad en esas hidroeléctricas. Hay que usar la poca agua colectada en los sistemas de agricultura del país.

En el caso de China, ese país ha acelerado el crecimiento en la generación de electricidad con paneles solares. Hay en China una “revolución verde” y la generación de energía renovable, en 2014 a partir, aumentó un 19 %.  

De todas formas, el país debe poner atención al desarrollo de la generación eléctrica en los sistemas solares y eólicos. Nuestra matriz eléctrica debe contener metas en ambos sistemas que pudieran aportar, en algunos momentos, el 100 % de la demanda nacional de electricidad.

El impacto económico de disponer de semejante matriz no se ha explicado en el país, pero cuando ello suceda, en poco tiempo todos los dominicanos empezarán a sentirlo. Los apagones deberían desaparecer, las deudas con los generadores no tendrán sentido, el subsidio al sector eléctrico, en la actualidad cerca del 1.2 % del producto interno bruto (PIB), desaparecerá.

 Y en caso de que ese subsidio pueda existir focalizado, me refiero hacia hospitales públicos, escuelas, etc., no debería preocupar porque sería transitorio y pagadero en moneda nacional. En cuanto a lo transitorio porque el gobierno muy bien puede equipar a hospitales y escuelas con sistemas de auto generación eléctrica en la base a la fuente solar.

Veamos en caso de Alemania y el de China. El caso alemán debe servir de alerta porque los productores individuales (hogares) tienen el mayor porcentaje en la generación, pero peñas y grandes empresas se han involucrados en el mismo proceso.

En el caso de China, ese país ha acelerado el crecimiento en la generación de electricidad con paneles solares. Hay en China una “revolución verde” y la generación de energía renovable, en 2014 a partir, aumentó un 19 %.  

Para alcanzar una matriz eléctrica nacional con fuentes de generación locales, el gobierno y las empresas eléctricas deben estar conscientes que esos sistemas tienen prioridad en la red y que los generadores con fuentes basadas en fósiles importados entrarán a la red  también no de manera subsidiaria.

No hace mucho tiempo que el vicepresidente de Estados Unidos auspició en Washington una reunión con gobernantes caribeños donde presentó un plan de independencia energética respecto a Venezuela.

El plan es excelente, claro politizarlo es un crimen ético que al parecer no tomaron en cuenta los gobernantes de esa nación. No es necesario enfrentarse a Venezuela para vender una verdad como la presentada en el plan. Además, los gobernantes estadounidenses –como muchos medios de comunicación de ese país y Europa- no tienen idea de Petrocaribe, que no es una carga para Venezuela ni es dañina para sus miembros. De eso escribí antes.

El vicepresidente de Estados Unidos debió presentar el proyecto – que se fundamenta en el uso intenso de la energía solar para las islas del Caribe- con una propuesta seria de financiación y la posibilidad de una asesoría externa con  cargo al presupuesto de esa nación. O ir al evento y anunciar un fondo fuerte para financiar, a largo plazo, el proyecto.

¿Qué sucede?

Que el país que logre reducir el consumo de fósiles en sus sistemas eléctricos es un país que reduce la emisión de dióxido de carbono, es un país que va a reducir sus importaciones de bienes y es un país que va a mejorar su balanza de pagos. De un lado estabiliza los costos de electricidad para el país – todo el mundo estará seguro que serán precios estables-, lo cual es importante para los negocios y para las familias, pero a su vez el impacto en la balanza de pagos significa que la moneda local no estará sometida a presión por los cambios en los precios internacionales del petróleo, del gas o del carbón.

De manera que todos los dominicanos vamos a empezar a quitarnos de encima muchas incertidumbres que penden sobre la actividad cambiaria.

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Sobre el autor

Doctor en Economía de la Humboldt-Universität zu Berlin. Sus estudios universitarios los realizó en la Universidad de La Habana. Ha sido docente y funcionario en universidades dominicanas, consultor de empresas y organizaciones privadas, y fue vicegobernador del Banco Central. Ha publicado libros, monografías y decenas de artículos en medios del país y del extranjero.