Un inicio legal

Me propongo hablar sobre temas actuales, pero desde el punto de vista de nuestras leyes, con lo cual busco que el gran público tenga una noción de que todo lo que le sucede está regulado por la Constitución y las leyes adjetivas, reglamentos y ordenanzas municipales.

El comercio con Haití

En la pasada entrega hice mención del comercio ilegal que se inició en la isla desde la época de la colonia, lo que provocó que el Rey Felipe III ordenara al entonces gobernador Antonio de Osorio la despoblación de la parte norte de la isla, lo que la historia conoce como “las devastaciones de Osorio”, con lo cual se destruyeron las ciudades del norte y se fundaron las ciudades de Monte Plata y Bayaguana, bien cerca de Santo Domingo, dejando todo el lado occidental a merced de los llamados bucaneros y filibusteros franceses, que al principio se asentaron en la isla de La Tortuga y  luego pasaron a tierra firme.

Con el devenir de los años y luego de los cambios políticos que se dieron en la isla, el comercio entre la República Dominicana y Haití ha estado regulado por acuerdos mutuos firmados entre ambos gobierno, pero en la práctica los comerciantes son los que han marcado el ritmo del mismo, con un ingrediente que se sumó en los últimos años: los militares; pero de ese aspecto hablaré en la cuarta y última entrega sobre el tema haitiano.

A la luz de este primer acercamiento conjunto, debemos hacer ingentes esfuerzo para lograr suscribir un acuerdo de libre comercio con nuestros vecinos del oeste y de esta manera tener reglas claras para el comercio y la inversión a ambos lados de la frontera.

En la realidad actual, no existe un tratado de libre comercio con Haití, pero si existen tratados y acuerdos que regulan el mismo, y, como ninguna de las partes contratantes lo ha denunciado se mantienen en vigencia al día de hoy. Y un ejemplo de ellos es el Tratado de Paz, Amistad, Comercio, Navegación y Extradición, suscrito el 9 de noviembre de 1874, mediante el cual las partes establecen que serán libre de todo derecho de importación de los productos territoriales e industriales de ambas Repúblicas que se introduzcan por buques nacionales; además, todos los productos territoriales e industriales de ambas Repúblicas que se introduzcan por las fronteras, estarán libres de derechos fiscales, lo que vale decir, que el comercio con Haití debe fluir sin ningún contratiempo dado el convenio legal que lo sustenta.

Otro de los aspectos regulados para hacer comercio con Haití es el libre tránsito de los vehículos de ambas naciones en los territorios de la otra, lo cual agiliza el comercio y el transporte de personas a ambos lados de la frontera. Éste tránsito vehicular, está regulado por el Acuerdo sobre tránsito de automóviles celebrado entre La República Dominicana y la República de Haití, suscrito el 21 de mayo de 1927, mediante el cual se permite el libre tránsito de automóviles y sus respectivos conductores autorizados a circular dentro del territorio de ambas república, sin tener que pagar tasas o impuestos existentes, con un permiso especial de entrada de automóviles expedido por las autoridades fronterizas.  Lo que vale decir, que los automóviles que transitan en la calles de la República Dominicana con sus respectivas placas, pueden circular en la República de Haití sin pagar tasas o impuestos, previa autorización de las autoridades consulares y viceversa.

Muchos de estos postulados se cumplen en la actualidad, pero existe un ingrediente político en las decisiones sobre el comercio con República Dominicana y muchas veces es influenciado por las élites de comerciantes a ambos lados de la frontera.  En el pasado reciente, el comercio de productos dominicanos específicos como pollos, huevos, frutas, pastas alimenticias, entre otros, se ha visto obstaculizado por decisiones soberanas de las autoridades haitianas que, presionadas por sus élites comerciantes y la supuesta conveniencia de comprar en otros países que hoy colaboran con Haití en la Fuerza de Estabilización de las Naciones Unidas (MINUSTAH), entienden que es mejor comprar a grandes distancias, que por la accesible frontera domínico- haitiana.

Recientemente, y en aras de llegar a avenencias sobre el comercio, las élites comerciantes de ambos lados de la frontera han conformado una mesa de diálogo y ha celebrado varias reuniones para ponerse de acuerdo sobre las vías y mecanismos para solucionar sus diferencias y el comercio fluya de manera eficiente y conveniente para ambos grupos.  Por otro lado, la inversión extranjera de haitianos en República Dominicana y de dominicanos en Haití se ha incrementado en los últimos 10 años y las exportaciones de productos dominicanos hacia Haití, según las estadísticas del CEI-RD para los años 2012, 2013 y 2014, ascienden a US$1,069.3 millones de dólares norteamericanos, en los primeros dos años y US$1,056.3 en el tercero, convirtiendo a Haití en nuestro segundo y más importante socio comercial luego de los Estados Unidos de Norteamérica.

El 15 de octubre del 2008 fue firmado un acuerdo comercial Asociación Económica (mejor conocido como EPA,  por sus siglas en inglés) entre la Unión Europea (UE) y los países del Cariforo (compuesto por los miembros de la Caricom más  República Dominicana), que aunque da una puerta entrada a los países del Caribe al mercado europeo, contrario al DR-CAFTA, los países caribeños entre sí no tienen libre comercio, con lo cual tendríamos un instrumento legal multinacional para regular de forma eficiente nuestro comercio con Haití. A la luz de este primer acercamiento conjunto, debemos hacer ingentes esfuerzo para lograr suscribir un acuerdo de libre comercio con nuestros vecinos del oeste y de esta manera tener reglas claras para el comercio y la inversión a ambos lados de la frontera.  Es una tarea titánica por todos los intereses que hay envueltos, pero debemos avocarnos a lograrla pues nuestros destinos están conectados de manera indisoluble.

Comentarios

Comentarios vía Facebook

Los comentarios en 7dias.com.do están sujetos a moderación. No se aceptan los comentarios que:

  • Contengan afirmaciones, enlaces, nombres o sobrenombres insultantes o contrarios a las leyes dominicanas que penalizan la difamación y la injuria.
  • Hagan acusaciones y no aporten datos comprobables.
  • Exalten la violencia o apoyen o insten a la violación de los derechos humanos.
  • Contengan alusiones discriminatorias por razón de la nacionalidad, sexo, edad, religión, opción sexual, militancia política o discapacidad.
  • Ataquen de manera denigrante a otros comentaristas de la misma información.
  • Contengan vulgaridades.
  • Contengan enlaces a espacios publicitarios, pornográficos o spam.
  • Insulten a nuestros periodistas, articulistas y blogueros.
  • Estén escritos con una ortografía que haga presumir que las faltas fueron cometidas de manera intencional.
  • 7dias.com.do se reserva el derecho de no publicar los comentarios que irrespeten estas normas, que son indicativas pero no limitativas. Nuestro deseo es propiciar el intercambio democrático de ideas en un marco de respeto. Las opiniones vertidas en los comentarios no expresan las del periódico.

Sobre el autor

Abogado de profesión graduado de la PUCMM, con posgrado en Derecho Procesal Civil y Diploma de Estudios Avanzados en Derechos Fundamentales de la Universidad Complutense de Madrid, catedrático de Derecho en la PUCMM, árbitro de las cámaras de Comercio de Santo Domingo y Santiago y un dominicano convencido del potencial de nuestro país.