Políticas sociales

Políticas Sociales tiene el propósito de compartir con los lectores el análisis y las consecuencias de las políticas públicas a nivel local y global, con objetividad e imparcialidad, utilizando las herramientas técnicas que pone a nuestra disposición la ciencia económica.

Brasil y su ejemplo

Cuatro meses después de ser reelecta, ganando por un estrecho margen al candidato opositor, el socialdemócrata Aécio Neves, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, atraviesa por una crisis política de consecuencias imprevisibles, aunque se descarta que llegue a ser destituida de su cargo. Analistas políticos de prestigio internacional sostienen que si no hubiera sido por el uso clientelar de las ayudas sociales a los pobres, Rousseff hubiera perdido las elecciones, lo que deja entrever que su base de apoyo es débil.  

El domingo 15 de marzo hubo una marcha de protesta que la oposición cifra en un millón de brasileños que rechazaron en las calles las políticas de ajustes fiscales y aumento de impuestos. La gente del pueblo acusa a la presidenta Rousseff de ejecutar medidas económicas que no ofertó en la campaña electoral. Se ha convertido en una práctica común que los presidentes electos ejecuten exactamente todo lo contrario a lo que ofertaron en las campañas electorales. Eso es lo que se llama publicidad engañosa.Obviamente, la verdad es lo que menos importa en la sociedad de hoy.

Al respecto, vale citar la frase que Georges Soros plasmó en su libro Tiempos Inciertos (2006): “Los políticos aprendieron a satisfacer los deseos del electorado en lugar de propugnar aquellas políticas en las que creían. Y los electores no permanecieron impasibles: empezaron a elegir al candidato que les decía lo que querían oír, aunque al mismo tiempo no podían dejar de advertir que estaban siendo manipulados, y en consecuencia, no se sorprendían cuando veían que su candidato electo les engañaba. Sin embargo, no había escapatoria: la creciente sofisticación de los métodos de comunicación no hacía sino reforzar el sistema”. Algún parecido con lo que ocurre en  la República Dominicana es pura coincidencia.

Contrario a otras sociedades, con serias debilidades institucionales, y en las que la corrupción ocupa lugares pocos relevantes dentro de las cosas que inquietan a la población, Brasil se ve sacudida por la corrupción practicada por líderes políticos del Partido de los Trabajadores (PT) en la administración del Estado. Se repite la historia universal, los partidos que se eternizan en el poder tienden a intensificar y a magnificar la corrupción pública. Rousseff paga las consecuencias de la corruptela generalizada de los 12 años corridos del PT en el poder, que serán 16 cuando ella termine su segundo mandato.

El día que la gente no esté dispuesta a pagar sin protestar las dañinas repercusiones económicas de la corrupción gubernamental, la persecución y castigo a la corrupción será una realidad en nuestras endebles democracias. Brasil se ve compelido a tener que asumir como deuda del gobierno central una deuda de Petrobras que ronda los 135 mil millones de dólares, que será pagada por sus más de 200 millones de habitantes, aunque no se hayan comido ni una menta.

Reconozcamos que no todos los países subdesarrollados tienen los avances institucionales que tiene Brasil para castigar la corrupción, llegando incluso a la posibilidad de llamar a la presidenta de su país a testificar en los tribunales, pero aspiremos a que algún día nuestros líderes se vean reflejados en el espejo de la difícil situación política y social que atraviesa Dilma Rousseff, fruto del populismo en el manejo de la cosa pública y de una corrupción sin precedentes. Y pensar que se trata de un partido de izquierda, que llegó al poder criticando la podredumbre de la socialdemocracia, de los conservadores y de los dictadores que le precedieron.    

 

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Sobre el autor

Economista egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, con máster en Gestión y Análisis de Políticas Públicas de la Universidad Carlos III de Madrid y posgrado en Mercados de Valores de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra.