Galletas y dialéctica

Un espacio para comentar sobre filosofía (política), derecho público comparado y algo más, pero sin excluir la insoportable banalidad del ser. Las ideas presentadas son de la entera responsabilidad del autor.

¿Existe un puente entre teoría y práctica en la política?

En la República de Platón se plantea el argumento de sí los reyes filósofos son mejores gobernantes. Se trata, en efecto, de algún elemento de superioridad moral que de cierta forma hoy se mantiene ante personas con un determinado historial o antecedente. Pero ¿Es posible mantener este ideal o mito ante un realismo dominante?Otros sostienen que no hay espacio para los teóricos Locke, Rawls, Nussbaum yArendt en la realidad socio-política. ¿Existe espacio para la teoría allí donde la práctica domina?

De hecho, la discusión de que la teoría es algo y la práctica es otra cosarefleja que existe una separación entre ambos campos. Es como si la teoría fuese un cuento de hadas que no tiene cabida en un mundo donde la conducta impone el tempo y la forma de las cosas. Los hechos, no la teoría, hablan por sí solas, sobre todo en lo socio-político.

Tener previamente los antecedentes de una manera u otra ordenados, contribuye significativamente a las actividades en las cuales concretamos la teoría. El conocimiento se produce por la reflexión y la deconstrucción de lo sucedido o aprendido que puede tener algún tipo de regreso en el futuro. Kant (Teoría y Praxis) tiene un planteamiento en sentido similar, sostiene queno hay nada mejor que tener una buena teoría para tener una mejor práctica.

 Es como si la teoría fuese un cuento de hadas que no tiene cabida en un mundo donde la conducta impone el tempo y la forma de las cosas

Sin embargo, es en la política donde la dicotomía se presenta, quizás, con mayor fuerza que en otras áreas. Exponiendo su experiencia, Michael Ignatieff, profesor en Harvard de teoría política, decidió entrar a la política y logró ser el líder de su partidoen Canadá, con el plan de llevar el mismo a la victoria electoral pero fue terriblemente derrotado en las elecciones. Ignatieff sostiene que no es posible esperar que un erudito en teoría o ciencia política entre al terreno de la actividad política pensando que, bajo el mito del filósofo-rey, tenga éxito. De hecho, son ámbitos distintos que muchas veces se contraponen, sobre todo si los supuestos académicos de aquello que se aprende o se enseña en teoría política está cargado con valores o posiciones morales que no tienen cabida; o que al menos deberían doblarse (no necesariamente romperse) en la actividad política.

Para parafrasear a AlexanderBickel, en la teoría política se habla en un lenguaje de principios, mientras que en la actividad política se habla en un lenguaje de oportunidad y conveniencia. Por ello, Ignatieff tiene un poderoso argumento cuando plantea que la fortuna y el tiempo, abordado en el poco estudiado capítulo 25 en “El Príncipe”, juega un rol esencial en la actividad política activa. ¿Esto quiere decir que no hay espacio en la actividad política para las ideas que conforman la teoría (filosofía) política?

Aun cuando existe una narrativa propia y distintiva, la teoría política tiene utilidad en la realidad política sin necesidad de distorsionar o ignorar la narrativa de esta última. Su utilidad se explica en la importancia de la educación, en particular una educación política para entender nuestro propio estatus social como sujetos políticos.

Aunque nunca entremos a la actividad política como actores activos, pero sí entramos bajo otra calidad;en realidad, nunca dejamos de ser sujetos políticos.En este sentido, cuando entramos a la realidad política estamos expuestos a una serie de sucesos que la teoría no hace sino más que crear las bases para entender tales sucesos y, como consecuencia de esa comprensión, poder actuar con altura.

Si lo pensamos, para poder deliberar, llegar a acuerdos y pensar críticamente, debemos entender qué significan esas palabras que salen de nuestras bocas día tras día; y que escuchamos de los principales actores políticos. ‘Libertad’, ‘república’ o ‘igualdad’; ‘Estado social y democrático de derecho’, (entre otras) son palabras (o conceptos) que a través de la teoría no solo sabríamos su significado, también estaríamos en capacidad entenderlas y saber si las estamos utilizando correctamente; o bien qué queremos decir cuando las usamos u otros las usan (Michael Ignatieff). Estas palabras forman parte de nuestra concepción político-moral de la sociedad que queremos o buscamos, así como de nuestro propio espacio dentro de la misma.

De modo que, llegar a la actividad política o simplemente estar en cualquier comunidad política, lo hacemos con estas palabras en nuestro vocabulariosin estar en todo momento conscientes de lo que realmente significan. Aquí es donderealmente nos ayuda la teoría o la filosofía política: comprender el significado de estas palabras para entender y reflexionar mejor sobre la realidad socio-política donde nos proyectamos día tras día.Por ello, antes de asumir compromisos cuando deliberamos, debemos ser capaces de entendernos a nosotros mismos y entender de qué hablamos cuando hablamos, por ejemplo, de libertad o igualdad.

Quizás sea cierto que la teoría política no condicione todo resultado de la actividad política-social, pero sí es una herramienta que nos ayuda a entender mejor nuestra realidad, y a raíz de ese entendimiento, seremos capaces de reflexionar y poder deliberar en la inercia propia de la sociedad buscando un resultado distinto, o al menos un resultado mejor informado.

Muchos dirán que tanto la filosofía y la teoría políticasolo sonun conjunto de ideas ajenas al realismo que nos gobierna, pero me pregunto: ¿no es el contenido de ese realismo la consecuencia de una idea previa?

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