Entre Usted y Yo


La desfachatez de un vividor de la política

¿Hasta dónde puede llegar la desfachatez de un vividor de la política?Fue la primera pregunta que me hice al ver en una foto a Leonel Fernández asido al cuello de Shaquille O’Neal, quien lo carga como a una pluma. Y me respondí: “hasta donde su necesidad se lo exija”. Aunque Usted no lo crea, el tipo tiene muchas necesidades y una de ellas es urticante en demasía.

¿Es necesario que el líder de una mafia política tan sólida como el Baninter en sus días haga tal ridículo a nivel internacional en su desequilibrada búsqueda del título de presidente siendo él jefe de un Danilo Medina que está comprometido a devolverle con creces el favor de por lo menos $40 mil millones que Leonel sacó de las arcas nacionales para comprarle la presidencia?

¿Entienden Leonel y sus asesores de campaña que no es suficiente para imponerse en 2016 el apoyo irrestricto de una federación de partidos encabezada por el PLD, el PRSC, el PRD y una docena más, además de contar con una JCE que responde a sus intereses? Es obvio que saben que lo mencionado no es suficiente. La entrega a los brazos de Shaquille lo indica con toda claridad.

Quienes mercadean a Leonel tienen la urgencia, están compelidos a provocar un cambio de la imagen cristalizada en la mente de todos los dominicanos de que el tipo es un ladrón, un ladronazo, algo que ni sus propios compañeros de partido y del poder político niegan sino que justifican. Los mercaderes del candidato lo han convencido de que para facilitar su reinstalación directa en la presidencia es de obligación por lo menos atenuar esa imagen.

La historia se repite, ¡qué cosa! Se sabe que por la presidencia Leonel entra en todas, no lo digo yo sino sus hechos: 1.- Se entregó en 1996 a los brazos de su enemigo Joaquín Balaguer, tragándose página por página el librejo -supongo que así lo califica ahora- que escribió en contra de la corrupción del viejo reformista. No se sabe de dónde sacó tanta saliva pero de que se lo tragó, se lo tragó.

Y 2.- En la campaña previa a las elecciones de 2004 sin chistar entregó su apreciada soltería cuando sus asesores le señalaron que en las encuestas que se hacían la soltería se reflejaba siempre como un elemento que iba en contra de sus aspiraciones. El entonces candidato decidió que se casaría.

Enterada del asunto, Margarita Cedeño -quien se las sabía todas y una más de su patrón- se plantó y actuó con determinación y celeridad para evitar que Leonel le hiciera un pisa y corre y al tipo no le quedó de otra que entregarse en los brazos de la hoy vicepresidenta, quien no se tragó el cuento de que podía generar críticas el casamiento del jefe con su asistente personal. 

(Para los que llevan anotaciones, debo decir que me enteré de esos asuntos matrimoniales en una de esas conversaciones rutinarias sobre el tema político que se daban  en la redacción de Diario Libre cuando un amigo del círculo de Leonel se refirió al tema con el interés de ponderar el animal político que es el exmandatario y su disciplina para acatar las recomendaciones de los profesionales que mercadean su figura. Hizo la revelación para remarcar la diferencia con el desparpajo que caracteriza a Hipólito Mejía y su incapacidad de ceñirse a un patrón de comportamiento agradable al público).

Vuelvo al tema. Mire, puede que a la mayoría de quienes estamos entrados en edad y vivimos fuera de RD nos produzca vergüenza ajena y tengamos que agachar la cabeza ante los comentarios de personas de otros lares por la aparición de un ex presidente dominicano (no un artista) en los brazos de Shaquille, pero podemos estar seguros de que sus asesores de campaña hicieron el arreglo para montar la escena porque están confiados de que la misma cae “simpática” en una parte del segmento joven de la población. Y, lo más importante, calcularon que el impacto de la misma quebraría la imagen que buscan por lo menos atenuar.

Apostaron a que exponer a Leonel totalmente desinhibido rodeándole el cuello a Shaquille, a quien no parece pesarle el fondillón del expresidente, dotará al capo de una imagen más digerible para electorado que la de ladrón, ladronazo, algo que -repito- ni sus propios compañeros de partido y del poder político niegan, aunque -justo es decirlo- todos hacen malabares para justificarlo.

Más que escollo para volver, lo cierto es que es muy duro para el candidato escuchar por dondequiera que pasa las voces ladrón, ladronazo. Recuerde que tratando de evitarle esa molestia fue aplicada sin contemplaciones la truculenta y fallida fórmula de los paleros. Ahora entregan al público lo de Shaquille, algo más sutil y puede que más efectivo para aliviar la urticante necesidad del candidato de sentir una atenuación de su imagen. En las próximas presentaciones públicas de Leonel sabremos si con la entregada a los brazos del mastodonte dieron en el clavo.

Por hoy me voy. Que Dios le llene de bendiciones, y se apiade del territorio que todavía se conoce como República Dominicana.

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