Mirando la Economía

Un espacio para tratar los problemas surgidos de la interactuación entre economía y sociedad, en especial los dominicanos.

Cuba-EEUU, un nuevo comienzo

No ha sido fácil ni corto el tiempo utilizado para hacer el anuncio del “nuevo comienzo” en las relaciones históricas entre Cuba y Estados Unidos de América. De lo que no tengo dudas es que la noticia ha sido una gran sorpresa, para todos, hasta para quienes hicieron de esas antiguas diferencias un gran negocio.

Como sucede con los grandes acontecimientos, el anuncio del “deshielo” en las relaciones entre los dos vecinos ha sido un proceso madurado con alta dosis de discreción, tanta que nadie pudo especular sobre el caso.

Viendo hacia atrás es que se puede destacar la dosis de discreción en ese proceso que ha llevado las emociones, a ambos lados, a nivel tal de exaltación que parecería que “todo ha acabado”, incluido el sistema de bloqueo estadounidense contra Cuba.

Leer de boca del secretario de Estado de EEUU, J. Kerry, su prisa por llegar a La Habana y ser el primer jefe de la diplomacia estadounidense en pisar allí en 60 años, destaca tal nivel de las emociones.

Pensar en el comportamiento editorial de The New York Times en el último año, coincidiendo con el proceso negociador secreto, reclamando una y varias veces el fin de la política estadounidense hacia Cuba, tildándola de “anacrónica”, entre otros adjetivos sensibles para el sentimiento conservador de una parte de la élite del exilio cubano; ver a la élite empresarial de origen cubano-estadounidense, antes expropiada por la Revolución Cubana, regresar a La Habana una y varias veces, antes y durante el proceso secreto de negociación cubano-estadounidense; o la sorpresa para el mundo cuando el jefe-genio de Google aterriza en La Habana, a pesar de que Google tiene a Cuba borrada de su motor de búsqueda o de su mapa, desde Cuba, como es lógico suponer; o ver  fotos de varios famosos artistas estadounidenses, muy ligados al Partido Demócrata y al presidente Obama, dejándose ver en discotecas y hoteles de La Habana, coooñooo!, como diría un buen cubano, y nadie, con el enorme desarrollo de la comunicación hoy día, pudo suponer, entender y especular que algo se estaba cociendo en algún lugar del mundo para el cambio en las relaciones cubano-estadounidense.

A pesar de la revolución digital y de las consecuencias para las comunicaciones, el “deshielo” entre Cuba y Estados Unidos sigue haciendo válida la tesis del famoso escritor peruano: “el mundo es ancho y ajeno”. Por tanto, nadie debe intentar meterse en ese proceso.

Es mi conclusión después de evaluar la vergüenza que  pasó el canciller español. Al parecer, enterada España de lo que se estaba cocinando, dicho canciller y su gobierno quisieron cobrar sin tener “vela en el entierro”. El fulano se llegó a Canadá (allí eran los encuentros secretos), desde allá voló a Estados Unidos y luego a La Habana. Claro, antes de llegar a La Habana declaró que España se ofrecía a “ayudar a Cuba en la transición” y fue con un decálogo de “locuras”, sin precisar que estaba enterado de “las negociaciones secretas”.

Salió de La Habana con el “rabo entre las piernas”. Raúl Castro no lo recibió. Ahora todos entendemos el “desaire”.

Claro, el “deshielo” Cuba-Estados Unidos no es un proceso fácil ni corto. Del lado estadounidense hay muchas batallas pendientes para el presidente Obama. Él es abogado y lo sabe. Unas 40 leyes y otras tantas “órdenes ejecutivas” deben ser desmontadas para avanzar. Con el Congreso con la actual composición no será fácil el proceso. El problema es que la Constitución de EEUU tiene límites a la cantidad de leyes que se pueden derogar en un período de tiempo, un año, un cuatrienio, etc.

Tampoco es para alarmarse.

Quien hizo la ley tiene la trampa en las manos para invalidar esas leyes por desuso. Casi todas esas leyes otorgan discreción al ejecutivo estadounidense para mantener las medidas, suspenderlas u olvidarlas si las condiciones cambian.

¿Y no cambiaron?

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Sobre el autor

Doctor en Economía de la Humboldt-Universität zu Berlin. Sus estudios universitarios los realizó en la Universidad de La Habana. Ha sido docente y funcionario en universidades dominicanas, consultor de empresas y organizaciones privadas, y fue vicegobernador del Banco Central. Ha publicado libros, monografías y decenas de artículos en medios del país y del extranjero.