Abriendo puertas

Abriendo puertas es un espacio para difundir y reflexionar acerca de los diferentes aportes de la psicología en el ámbito sanitario, clínico y político, en un mundo en el que los aspectos emocionales resultan de gran relevancia para entender las complejas realidades que vive el ser humano

Para decir adiós

Decir adiós y para siempre es uno de los sacrificios más severo que conlleva el estar vivo. Vivir es ir perdiendo cosas, amores, personas, trabajos, sueños, proyectos, tersura y juventud. Vivir es ya estarse yendo, una cruda verdad que nos cuesta aceptar cuando lo que se pierde se ama tanto. Pero de entre todos los adioses el adiós de la muerte quizás sea el más terrible, por definitivo, por no elegido, impuesto por el azar, el enfado de los dioses, las reencarnaciones o cualquier explicación mágica o trascendente que nos haga entender el terrible destino de ser para perecer o ver desaparecer todo lo que se nos va entregando al paso de nuestra existencia.

Nadie escapa a ese dolor y sin embargo, no todos lo asumen del mismo modo. Pero es cierto que cada vez es más frecuente en nuestra cultura huir de él o disfrazarlo. El hiperhedonismo de nuestro tiempo, que busca analgésicos para el dolor por cualquier vía que pueda ser usada, es cobarde y adolescente, quizás porque se ha ido desdibujando el tejido social y afectivo, comunitario y no solo familiar, que ayudaba a amortiguar los golpes y sinsabores, y el guión que nos llevaba a un sentido y a una necesidad de trascendencia, se ha vuelto vacuidad que se diluye en la licuadora del ciberespacio. El Yo se quedó como rey absoluto de la soledad de su espejo, en la que se mira aterrado y al mismo tiempo complacido.

Esta transformación social y existencial que caracteriza nuestro tiempo posmoderno puede que explique por qué es más frecuente que se apele a la psicoterapia y a la psicofarmatologia cuando nos toca atravesar un trance doloroso. Sobre los sobrecargados hombros de cada quien pesa la responsabilidad de su bienestar y cada vez quedan menos muletas a las cuales agarrarse. Se acude al psicólogo por una ruptura amorosa que recién se ha producido, buscando remedio para el llanto y la desazón que siempre producen las rupturas. Se va también, y cada vez con mayor frecuencia, cuando un ser querido acaba de dejar este mundo, sin darnos el tiempo razonable que requiere encajar y asumir un cambio no deseado. Sin embargo, es bueno discernir cuando estamos ante un proceso de pérdida o duelo que rebasa las características esperables y el tiempo razonable para ser asumido.

¿Cuándo entonces podemos decir que un proceso de duelo ha dejado de ser razonable o natural para pasar a ser patológico? Todos los duelos implican la vivencia de cuatro etapas que conllevan, cada una, la prevalencia de un estado emocional. La primera etapa tiene que ver con ese estado de shock que se traduce en negación de lo ocurrido. En una segunda etapa, se produce un sentimiento de rabia u hostilidad, pasado el cual viene una especie de estado depresivo que nos merma la energía y que nos hace temer que hemos empeorado. Sin embargo, y tal y como ocurre cuando la noche se pone más negra porque está a punto de empezar a amanecer, tras este bajón emocional viene la cuarta y última etapa, aquella en la que se asume la perdida y nos damos derecho de admitirnos vivos y de reestrablecer el ritmo normal de nuestra vida. Cuando no se producen de forma ordenada estas fases y, por tanto, la aceptación no llega, entonces decimos que podemos estar ante la problematización psicológica o patologizacion del duelo.

Existen factores individuales y también  externos que pueden explicar la patologizacion de un duelo. Muertes trágicas, repentinas y a veces múltiples, hacen más difícil la superación de la pérdida. Igual puede ocurrir cuando quien muere es una persona muy  joven, o cuando a un duelo aún no superado se le suma otro. Entre los factores individuales asociados encontramos el excesivo apego dependiente y ansioso a ese ser querido; las personas que han desplegado un cuidado exagerado y compulsivo hacia otra, o aquellas personas criadas en un contexto familiar en el que se prohíbe la expresión de los sentimientos de dolor o tristeza.

Un duelo patologizado tiene características similares a un cuadro de depresión mayor. Le acompañan sentimientos irracionales de culpabilidad, de  inutilidad, enlentecimiento motor acusado, un deterioro funcional que afecta el desempeño laboral, social y afectivo e incluso, en ocasiones, puede conllevar experiencias alucinatorias o delirantes, cuando han pasado más de tres meses e incluso, a veces, años.

Es esencial descubrir que aspectos bloquean el proceso de aceptación de la pérdida y para ello el acompañamiento de una terapia de apoyo es fundamental. Un tratamiento que consiste, principalmente, en facilitar la expresión de los sentimientos asociados a la persona fallecida, que facilita la resolución de los problemas prácticos que impiden que el sujeto en duelo retome la normalidad, y, que, en  definitiva, ayudaal sujeto en duelo para que pueda decir adiós.

Comentarios

Comentarios vía Facebook

Los comentarios en 7dias.com.do están sujetos a moderación. No se aceptan los comentarios que:

  • Contengan afirmaciones, enlaces, nombres o sobrenombres insultantes o contrarios a las leyes dominicanas que penalizan la difamación y la injuria.
  • Hagan acusaciones y no aporten datos comprobables.
  • Exalten la violencia o apoyen o insten a la violación de los derechos humanos.
  • Contengan alusiones discriminatorias por razón de la nacionalidad, sexo, edad, religión, opción sexual, militancia política o discapacidad.
  • Ataquen de manera denigrante a otros comentaristas de la misma información.
  • Contengan vulgaridades.
  • Contengan enlaces a espacios publicitarios, pornográficos o spam.
  • Insulten a nuestros periodistas, articulistas y blogueros.
  • Estén escritos con una ortografía que haga presumir que las faltas fueron cometidas de manera intencional.
  • 7dias.com.do se reserva el derecho de no publicar los comentarios que irrespeten estas normas, que son indicativas pero no limitativas. Nuestro deseo es propiciar el intercambio democrático de ideas en un marco de respeto. Las opiniones vertidas en los comentarios no expresan las del periódico.