Un inicio legal

Me propongo hablar sobre temas actuales, pero desde el punto de vista de nuestras leyes, con lo cual busco que el gran público tenga una noción de que todo lo que le sucede está regulado por la Constitución y las leyes adjetivas, reglamentos y ordenanzas municipales.

Como decíamos ayer...

El humanista, religioso y profesor Fray Luis de León cometió el pecado de ir contra corriente en su época (siglo XVI) al traducir  algunos libros que eran considerados pecaminosos, lo cual pagó con un encierro de cinco años, a todas luces ilegal e injusto, pues así lo dispuso la “Santa Inquisición”, que dicho sea de paso, ha sido el período en el que más repulsa  hacia el desarrollo intelectual, social y económico de las mujeres ha demostrado la Iglesia Católica en su concepción de la misoginia.

La osadía del religioso lo mantuvo alejado de su cátedra por cinco años y cuando volvió a ésta comenzó su disertación: Como decíamos ayer, como si el lapso que purgó en las mazmorras  no hubiese existido.  Esta expresión, también utilizada por Miguel de Unamuno cuando volvió a su cátedra en España, luego del exilio que le impuso la dictadura de Primo de Rivera, viene a cuento por el hecho de que el sistema de justicia dominicano está dando un salto al vacío, pues, por un lado, en días no muy lejanos vimos con horror  cómo jueces de las Cortes de Apelaciones del país renunciaron a su posición y por ende al deber de impartir justicia, y por el otro, jueces que violan de forma flagrante los derechos de los usuarios del sistema de justicia, violando plazos, beneficiándose de canonjías y utilizando procesos sonoros para ascender de escalafón en la carrera judicial.

Todo lo anterior me llama a hacer una reflexión sobre la justicia que teníamos hasta 1997 y la actual, que se supone ha navegado en una ola de reformas y reestructuración del aparato judicial.  Entiendo firmemente que lo que se había logrado hasta hace 10 años se ha ido por la cañería, pues en la actualidad, tenemos jueces con salario bajísimos, sujetos a los caprichos de los intereses particulares que pululan al más alto nivel del aparato judicial, tal como ocurría en la justicia del período 1986 a 1997, en cuya época por lo menos se guardaban las formas, pero en la actualidad ya ni eso, pues estamos viendo situaciones que son al mejor postor.

La violación de los derechos de los ciudadanos de a pie y de no tan a pie, es una sola muestra de la situación en la que estamos viviendo cada día los abogados, quienes somos auxiliares de la justicia y a mi humilde entender, el verdadero motor del sistema judicial, pues sin nuestro accionar las otras dos patas del sistema no podrían moverse.

Sería interesante escuchar las opiniones de los miembros del Consejo del Poder Judicial sobre esta situación, misma que nos está arrastrando al mercado que teníamos hace tan solo apenas 16 años, pues COMO DECÍAMOS AYER….  

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Sobre el autor

Abogado de profesión graduado de la PUCMM, con posgrado en Derecho Procesal Civil y Diploma de Estudios Avanzados en Derechos Fundamentales de la Universidad Complutense de Madrid, catedrático de Derecho en la PUCMM, árbitro de las cámaras de Comercio de Santo Domingo y Santiago y un dominicano convencido del potencial de nuestro país.