Galletas y dialéctica

Un espacio para comentar sobre filosofía (política), derecho público comparado y algo más, pero sin excluir la insoportable banalidad del ser. Las ideas presentadas son de la entera responsabilidad del autor.

Republicanismo: ¿algunas objeciones prácticas?

En la última entrega planteamos la idea de rescatar el republicanismo como una forma de pensar la libertad y el gobierno, en el cual se promueve la primera como no-dominación, es decir, libertad sin estar bajo la dependencia o voluntad de un poder arbitrario o ajeno a control alguno.No obstante, en la teoría política,el republicanismo está sujeto a serias objeciones con importantes implicaciones prácticas. Quisiera enfocarme en tres (3) de ellas que son bastante poderosas.

1. El republicanismo se concibe solamente contra el poder público. Esta primera objeción al republicanismo se basa en la idea de que el mismo solo tiene importancia cuando se trata del poder político entendido en sentido vertical: gobernante -  gobernado. El republicanismo no puede ser pensado en términos horizontales, es decir, relaciones entre personas privadas, ya que el republicanismo asume la existencia de instituciones con la finalidad exclusiva de limitar el poder del gobernante yque las personas privadas actúan en una relación de igualdad. Sin embargo, esta objeción es poco realista.

De modo que la idea de autogobierno solo sería posible con la garantía que nos ofrece la democracia para participar en la adopción de decisiones que nos afectan.

Recordemos, al republicanismo le interesa la protección o disfrute de la libertad entendida como no dominación. Es cierto que la dominación puede darse por aquellos que ostentan el poder político, pero las relaciones de poder no se manifiestan solamente entre gobernantes y gobernados. En el ámbito de las relaciones privadas se pueden constituir relaciones de poder hasta el punto que, atendiendo al tipode actividades o circunstancias, una persona puede caer bajo la dominación no legítima de otra, aun en el ejercicio de una libertad. El estado liberal puede encajar en este ejemplo:el Estado no interviene en las relaciones privadas, pero eneste tipo de relaciones existen desigualdades serias que promueven el sometimiento de una persona al dominio de otra. Aquí, el Estado Social, por ejemplo, dentro de la teoría política, viene a ser un reflejo de cómo las instituciones políticas republicanas se pueden organizar para frenar el poder arbitrario en las relaciones privadas.

2. El republicanismo únicamente forma parte del discurso de filósofos o elites educadas. Esta objeción también es infundada por varias razones. Primero, el republicanismo forma parte del discurso diario toda persona que se desenvuelve en una sociedad: no es posible escapar de la política porque es parte de nuestra vida activa (H. Arendt).Segundo, aunque la educación sea un instrumento fundamental en la mejora de nuestro discurso y visión de vida, no quiere decir que las personas que no hayan tenido acceso a modos privilegiados de educación no sean capaces de discutir o presentar planteamientos.Además, el acceso a la información hoy en día es más fácil que en décadas anterioresporque existe una descentralización de las fuentes de información, lo cual ayuda a la formación de criterios para participar en la discusión y decidir.

Todas las personas somos capaces de adoptar decisiones racionales, que no lo hagamos siempre es otro tema. Asumir que un grupo particular de la población no puede hacerlo por el solo hecho de no haber tenido acceso a una educación privilegiada, realmente es poco realista y crearía las condiciones para una democracia censitaria y, a la vez, debilitaría la república ante la ausencia de igualdad política.

Por otro lado, hay que tomar en cuenta aquellos que estánexcluidos por condiciones personales o sociales y aquellos con capacidades diferenciadas (M. Nussbaum), ya que son más susceptibles de caer en relaciones de dominación no compatibles con el republicanismo. Por ello, la idea de igualdad política es esencial para hacerlos ajustes necesarios para promover su inclusión: ellos también son sujetos políticos importantes.

3. El republicanismo no necesita de la democracia. Es posible argumentar que una república solo necesitaríainstituciones particulares que separe adecuadamente el poder y que reconozca ciertas prerrogativas a las personas que integran la comunidad. La posibilidad de argumentar esto, por motivos de razón práctica, es insustentable a través del tiempo.

Ante la ausencia de participación política en la adopción de decisiones se marcaría una diferencia entre aquellos que detentan el poder y el pueblo. Cuando existe este tipo de desigualdad política se crean las bases para el dominio, siendo la consecuencia del mismo la imposibilidad de cuestionar el poder o el régimen existente, así como la no adopción de decisiones. Esto nos lleva a un punto determinante: sin participación no podríamos determinar la idea previa que consagrará las garantías contra el dominio y el margen de acción en el cual los poderes públicos actuarían legítimamente.

Tampoco podríamos distinguir cuándo existe un dominio o injerencia legítima en nuestras libertades. El tema de la legitimidad es esencial y solo es posible explicarlo desde la óptica democrática, porque a través de ella podremos lograr el grado necesario de justificación pública para esas normas que inciden dentro de nuestro desenvolvimiento público y privado, como también tener abierta la posibilidad de cambiarlas. Por ello, la idea del poder constituyente es particularmente útil en este aspecto(Villacañas Berlanga), sobre todo desde la perspectiva de la democracia radical. En otras palabras, sin la democracia, en su relación de interdependencia con el republicanismo, sería ilegítimo todo ejercicio del poder y, a largo plazo, produce relaciones de dependencia o de dominio.

Además, esta relación de interdependencia promueve la inclusión de todos bajo ciertas precondiciones para la participación, para que la justificación de las decisiones y los principios de justicia adoptados sea en base a razón pública y no privadas. Esto permitirá que fluya el mercado de ideas y, del choque de las mismas, se generarán los consensos y los acuerdos necesarios para la república. De modo que la idea de autogobierno solo sería posible con la garantía que nos ofrece la democracia para participar en la adopción de decisiones que nos afectan.

Como vimos, la idea de republicanismo, tanto en la teoría y filosofía política, tiene más incidencia práctica de lo que se piensa.

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