En alta voz

Un espacio para amplificar mi propio pensamiento y el de otros muchos que no pueden o no se atreven a levantar la voz. Compartir mi experiencia como ciudadano militante y mi visión sobre nuestra realidad cotidiana, contrarrestando en la medida de lo posible . la tendencia a callar por temor o a decir solo las "verdades convenientes". Y de vez en cuando poner el dedo sobre la llaga... a ver que sale.

Una prueba para la justicia

La reciente presentación de una querella contra  el alcalde del Distrito Nacional, Roberto Salcedo, bajo los cargos de “prevaricación, coalición de funcionarios, lavado de activos y asociación de malhechores, por un monto de RD$4,000 millones de pesos”, es una prueba para confirmar   la real voluntad de la justicia dominicana de actuar con un mínimo de pudor frente a la corrupción atribuida a  los grandes depredadores del patrimonio público.

La acción legal interpuesta por la Fundación Primero Justicia, que preside el abogado y comunicador Surun Hernández, plantea particularmente un reto al procurador general de la República, Francisco Domínguez Brito, de cumplir la advertencia que hizo en el marco del "Tercer Congreso Dominicano de Autoridades Locales: comunicación y transparencia para el buen gobierno local",  y de medir con la misma vara a los chiquitos y a los grandes.

En la ocasión y en presencia de las principales autoridades locales del país, el doctor Domínguez Brito advirtió a los alcaldes y directores de distritos municipales que si no cumplen la Ley “irán a prisión, serán destituidos y podrían perder sus bienes; basta que sean atrapados cometiendo una pifia".

En honor a la verdad hay que reconocer que el máximo representante del Ministerio Público no estaba “aguajeando” cuando hizo la advertencia  a los presuntos alcaldes corruptos. De hecho, después de  su llamado de atención por los menos cinco  alcaldes han sido suspendidos de sus cargos o han tenido que responder a imputaciones por supuesta corrupción administrativa, como son  los conocidos casos de La Romana, San Francisco  de Macorís, Cabarete, Las Terrenas y Santa Lucía, de El Seibo.

Sin embargo, ninguno de estos casos es equiparable en magnitud al desfalco presuntamente detectado en el Distrito Nacional. El sometimiento de Roberto Salcedo se  fundamenta en tres auditorías realizadas por la Cámara de Cuentas, que según los querellantes  revelan irregularidades por unos 4 mil millones de pesos.

Surum Hernández y la también  abogada Tatiana María Hernández, corresponsable de la querella,  alegan  que durante el período 2006-2011, en la administración municipal de Salcedo se habría puesto en práctica un entramado "mañoso" en el manejo de los desechos sólidos por un monto superior a los 270 millones de pesos, además de incurrir en el supuesto desvío de fondos, sustracción fraudulenta en compras fantasmas y pagos de nóminas en exceso.

Este supuesto manejo fraudulento podría ser la explicación del por qué  en los últimos diez años  el costo de gestión de la basura en el Distrito Nacional se ha elevado  de manera irracional, pasando de 26 millones de pesos mensuales en el 2003 a más de 100 millones en el 2013, así como el exagerado aumento per cápita de la cantidad de desechos producidos en el reducido territorio de la capital, donde el promedio  per cápita casi triplica el registro de la provincia Santo Domingo.

De acuerdo a datos divulgados por el regidor y abogado Waldys Taveras,  en el Distrito Nacional se  recogen 2.2 kilogramos de basura por día por habitante, mientras en la provincia de Santo Domingo se retira 0.70 kilogramo  y en una metrópolis como Bogotá, el  promedio es de 1.43 kilogramo.

De manera que las autoridades responsables de evaluar este expediente probablemente tienen un interesante caso para demostrar que el brazo de la Justicia también puede alcanzar a los grandes “jorocones” aunque pretendan resguardarse en un bien articulado  escudo de protección o complicidad mediática.

 

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