Galletas y dialéctica

Un espacio para comentar sobre filosofía (política), derecho público comparado y algo más, pero sin excluir la insoportable banalidad del ser. Las ideas presentadas son de la entera responsabilidad del autor.

Republicanismo: ¿el rescate de un ideal olvidado?

Cuando se alude al republicanismo o bien a lo republicano, de inmediato la persona piensa una de tres cosas: un partido político en los Estados Unidos; una forma de gobierno que es antónimo de una monarquía, o simplemente el nombre que ha asumido un determinado país. Pero, ¿tendrá algún significado? ¿Qué implica que en el artículo 268 constitucional se indique la forma de gobierno republicana, a propósito de la teoría política? ¿Tiene algún significado el término “república”? En la teoría y filosofía política, el republicanismo tiene un significado particular, quizás en cierta forma alejado, en términos puros, de las ideas de Montesquieu, Maquiavelo o de los republicanos ingleses clásicos. Pero, la teoría política requiere que una interpretación contemporánea del republicanismo sea rescatada de estos ideales clásicos.

El republicanismo es una forma particular de pensar la forma de gobierno y la libertad. Otros autores, desde la perspectiva puramente histórica, plantean la idea de republicanismo como la destruccion de la invididualidad del individuo en favor de un todo al cual el individuo se debe (Danilo Castellano). Como también existen tradiciones que han incorporado valores propios de la tradición republicana, pero con profundas transformaciones en una determinada teoría política (J.J. Rousseau). Sin embargo, es pertinente destacar que el republicanismo, en su faceta histórica, adolece de debilidades sujetas a objeción desde la perspectiva contemporánea: el carácter censitario, el carácter exclusionista de aquellos que no pertenecían a la república a favor de aquellos a quienes la república debía garantizar su estatus. En sí mismo, el republicanismo, visto como libertad y no dominación, era una contradicción en términos.

El republicanismo, tal como se intenta rescatar hoy en día, es más exigente que la simple no interferencia o injerencia que caracteriza al liberalismo.

No obstante, hoy en día se intenta redescubrir, a la luz de los tiempos modernos, el significado de “república” como “republicanismo cívico” o “neo-republicanismo” en la teoría y filosofía política contemporánea. El republicanismo, tal como se intenta rescatar hoy en día, es más exigente que la simple no interferencia o injerencia que caracteriza al liberalismo. Se necesita un estado de inmunidad respecto a esto que excluya no solo los obstáculos, pero tambiénque promueva la independencia de la voluntad de otro u otros.El republicanismo lleva implícita la idea de igualdad: ante la no posibilidad de dominio de uno sobre los otros, se entiende que el otro está en igualdad de condiciones políticas de estar en la sociedad y hacer, por ende, las mismas exigencias que su par.

En efecto, el republicanismo parte de una idea particular sobre la relación entre libertad y arbitrariedad: la dominación. El republicanismo postula que la libertad está mejor preservada cuando las personas no solo cuando no están en una situación de interferencia o en presencia de obstáculos en el ejercicio de su libertad. Además, es necesario que las personas no se encuentren en un estado de dominación. El valor esencial aquí es que la no dominación se traduce en la independencia de cualquier poder de naturaleza arbitraria, que no haga más que colocar al individuo bajo la voluntad de otro o de un grupo.

Este sentido del republicanismo no pone énfasis en las posibles interferencias en la libertad, como sí sucede en el liberalismo. En el liberalismo la interferencia constituye el obstáculo en el ejercicio de la libertad, pero desde la óptica del republicanismo la no interferencia o injerencia en la libertad no asegura la independencia del individuo ante la dominación de un poder arbitrario. De hecho, el republicanismo plantea que puede existir dominación aun cuando no exista injerencia: el clásico ejemplo del rey que casualmente es amable con sus súbditos, pero estos aún permanecen bajo su arbitrio, bajo su dominio, como tampoco no tienen garantías de que el día de mañana o en un momento determinado cambiará su conducta; lo mismo puede suceder en la relación amo y esclavo.

En estas relaciones, siguiendo a Frank Lovett, existe un elemento importanísimo: el trato del amo respecto al esclavo o bien del rey respecto a sus súbditos es contingente según su estado de ánimo u otras esporádicas circunstancias, pero mientras en el contexto de las instituciones republicanas (imperio del derecho y lo que esto implica) el trato no es contingente. A esto útlimo se vincula el republicanismo, a la no dominación respecto a poderes arbitrios, es decir, que la persona no estará subjeta a la dominación de una persona cuyo poder esté sin control o sea arbitrario; y a la existencia de instituciones que garantice dicho estatus de independencia o no dominación. Como bien sostiene Phillip Petit, “una persona o grupo disfruta de la libertad en la medida que ninguna otra persona o grupo tenga la capacidad de interferir en sus asuntos arbitrariamente”.

Ahora bien, ¿quiere decir que la libertad bajo el idea republicano no está sujeta a límites? No, es posible limitar la libertad (Viroli). El republicanismo no concibe que exista una relación de dominio, es decir, relación mandante súbdito bajo una estructura arbitraria de poder, pero sí concibe un cierto tipo de injerencia en las libertades para fines ulteriores. Estos fines pueden ser, entre otros, la libertad misma, para evitar que el ejercicio de esa libertad política pueda crear situaciones de dominio o de dependencia arbitrarias. Tambien, la interferencia puede darse en para mantener, en términos macro, la libertad y aquello que permita el sustento de la república cuyo fin es la protección de la libertad e igualdad política. El republicanismo, por ende, entiende como bien comun la idea de la libertad y de esta idea se deriva todo lo demás.

El republicanismo no concibe que exista una relación de dominio, es decir, relación mandante súbdito bajo una estructura arbitraria de poder, pero sí concibe un cierto tipo de injerencia en las libertades para fines ulteriores.

Estas ideas sustantivas requieren la existencia de instituciones o estructuras que garanticen la libertad sin dominio o en ausencia de dependencia a cargo poderes arbitrarios.En efecto, no existe la arbitrariedad cuando existen garantías de que el disfrute de la libertad sea posible sin que exista un poder arbitrario o de dominación, es decir, no sujeto a control alguno.

La protección del individuo es esencial en el republicanismo contemporáneo a través de diseños institucionales básicos, a pesar de aque algunas de estas instituciones hayan sido adoptadas por otras teorías o pensamientos políticos a través de la historia (F.Lovett). Tanto así que estas instituciones deben no solo responder a situaciones actuales que puedan introducir esquemas de dominio o dependencia en la república, también a situaciones que en el futuro puedan desembocar en este tipo de relaciones. Por ejemplo, Phillip Pettit expone las virtudes de tener una constitución; representatividad de los que ejercen funciones públicas; el imperio del derecho; división de poderes; fundamentación legítima del ejercicio del poder; y la posibilidad de la participación ciudadana para el control del gobierno. También agregaría, a mi juicio, los tribunales como mecanismo de control, en particular los tribunales constitucionales (en sentido amplio).

Varias cuestiones salen a la luz, ¿es aplicable esta idea de republicanismo como no dominación a relaciones horizontales, es decir, entre particulares?; en segundo lugar ¿cuál es en sí la relación con la democracia? Respecto a la primera cuestión: la respuesta es afirmativa. La idea de no dominación no se limita únicamente a las relaciones de poder público, sino a todo tipo de relación de poder. A modo de ejemplo, los derechos, por una parte, no son más que otros instrumentos de poder legitimados que ayudan a frenar el poder en el ámbito o esfera que los derechos garantizan. En el marco de las relaciones privadas por igual, ya que en estos escenarios se pueden dar situaciones de dominación. 

Respecto a la segunda cuestión, es pertinente indicar que el republicanismo no está desvinculado de la democracia, ni las concepciones que ella presenta en un determinado sistema político. De hecho, se ha tratado valores propios del republicanismo a través de la valoración sustantiva de la democracia que ha adquirido auge en las últimas décadas, a pesar de que son distintas pero no excluyentes.

La democracia constituye un instrumento particularmente útil y necesario para el control del poder que, en ausencia de control, es arbitrario y coloca la libertad en un estadio donde el dominio (y no así la mera interferencia) sea posible. No existe la arbitrariedad cuando existen garantías de que el disfrute de la libertad es posible, sin que exista un poder arbitrario o de dominación, es decir, no sujeto a control alguno. Aun queda por ver cómo la democracia popular puede relacionarse con esta perspectiva del republicanismo, a pesar de que la relacion es enteramente posible y deseable, aunque sí es argumentable la posibilidad que se rechace el populismo. Pero, optar por una determinada forma de gobierno u organización es en sí una decisión que deberá adoptarse por aquellos que serán afectados por esa nueva forma de gobierno, lo cual refleja una deliberacion previa que requiere participacion de los interesados: en otras palabras sin democracia no es posible proponer un particular vision del republicanismo, o bien de una 'Commonwealth'.

Queda mucho por reflexionar sobre el republicanismo, sea neo-republicanismo o republicanismo cívico. Aún no es un camino acabado ni finalizado en la teoría y filosofía política; y menos aun para una teoría política de la constitución.

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