Abriendo puertas

Abriendo puertas es un espacio para difundir y reflexionar acerca de los diferentes aportes de la psicología en el ámbito sanitario, clínico y político, en un mundo en el que los aspectos emocionales resultan de gran relevancia para entender las complejas realidades que vive el ser humano

Psicopatología y creatividad artística

“Crear es una lucha continua entre la consciencia y la inconsciencia.

Sin estos dos elementos no puede realizarse el acto artístico.

El acto creativo ha estado siempre rodeado de un halo misterioso. En la antigüedad clásica se pensaba que estos seres especiales, los artistas, eran visitados o poseídos por musas que les inspiraban y, en cierta forma, les dictaban sus obras o creaciones. A partir del siglo XIX, la ciencia de la conducta empezó a ocuparse de este fenómeno humano. En 1867, por ejemplo, Maudsley concluyó que hay una neurofisiología alterada en los individuos geniales que les asemejaba a los enfermos mentales. Excéntricos, muchos de ellos, raros para la mayoría de la gente, poseídos de una sensibilidad especial y de la necesidad imperiosa de volcar sus emociones, estos sujetos muestran mayor tendencia a padecer algún tipo de psicopatología.

Melancolía, Edward Munch
Melancolía, Edward Munch
Aristóteles advirtió una predisposición melancólica en los grandes poetas y otros artistas. El filósofo griego se preguntó por cuál razón todos aquellos que han sido hombres excepcionales, en lo que concierne a la filosofía, a la ciencia del Estado, a la poesía o a las artes, son manifiestamente melancólicos. Más cercano a nuestro tiempo, y a través de estudios que parten del análisis de la biografía de los grandes artistas, se ha mostrado la existencia de padecimientos emocionales y psicológicos en los artistas, en una proporción mayor que en la población general.

Freud afirmaba que el acto creativo constituía un poderoso mecanismo de defensa que consiste en sublimar la realidad y transformarla en una obra artística que actúa a modo de exorcismo y que, al tiempo que le proporciona un deleite narcisista, le hace sentir que trasciende su condición de mortal. Son muy  conocidos sus análisis de las obras de genios plásticos como Miguel Ángel o Leonardo Da Vinci, con los que se persigue demostrar la relación de estas con los contenidos inconscientes y los aspectos traumáticos de la vida de dichos genios renacentistas.

Diversos metaanálisis realizados en torno a los estudios científicos sobre la relación entre psicopatología y creatividad arrojan las siguientes conclusiones: en primer lugar, hay más psicopatologías en personas artistas que en el resto de la población; se ha encontrado una mayor incidencia de trastornos afectivos y alcoholismo en hombres escritores. Las mujeres escritoras, por su parte, muestran una mayor incidencia de trastornos afectivos, uso de sustancias, ansiedad y trastorno del comportamiento alimentario. Por otro lado, existe una asociación positiva entre la aparición de síntomas hipomaniacos y el incremento de la actividad creativa y productiva.

¿Quiere decir todo ello que para ser un artista hace falta padecer un trastorno psicológico? No podemos concluir algo semejante, aun partiendo de los datos antes señalados. Sin embargo, lo que sí es evidente es que en la dinámica creativa se pasa por un trance emocional. Muy frecuentemente la idea creativa se incuba o surge en medio de una etapa de melancolía o de ánimo bajo, tal y como, hace siglos, lo advirtió Aristóteles. La melancolía, ya lo decía Cioran, nos vuelve  más sensible, necesita y requiere de espacios abiertos para la contemplación. La melancolía no tiene un motivo concreto, como la tristeza, es una especie de tono anímico bajo  que abre los poros de la sensibilidad. Es en esta etapa en la que suelen alumbrarse las ideas que luego serán plasmadas en obras de arte.

Se ha apreciado una llamativa semejanza entre el proceso creativo y la ciclotimia. Cuando hablamos de ciclotimia nos referimos a cambios de ánimo que van desde lo depresivo hasta lo hipomaniaco, desde la lentitud a la velocidad. De la inactividad contemplativa a la acción acelerada. Tras este momento melancólico al que nos referimos, viene una fase hipomaniaca. Los artistas suelen referirse a ella al aludir al insomnio, la hiperactividad, la falta de apetito, la secuencia acelerada de ideas, la sensación de no poder parar, la obsesión y la entrega que no cesa hasta que sienten que la obra en proceso está terminada. Se refieren a los mismos síntomas que son propios de una fase hipomaniaca. Sin embargo, no todo aquel que experimenta una ciclotimia es artista.

Hay que concluir que, pese a estos interesantes hallazgos que vinculan la frecuencia de padecimientos psicopatológicos con los artistas, el acto creativo es mucho más complejo y una buena parte de este fenómeno humano queda aún impregnado de ese halo de misterio, gracias al cual, quizás, siga siendo el arte tan fascinante como enigmático.

Comentarios

Comentarios vía Facebook

Los comentarios en 7dias.com.do están sujetos a moderación. No se aceptan los comentarios que:

  • Contengan afirmaciones, enlaces, nombres o sobrenombres insultantes o contrarios a las leyes dominicanas que penalizan la difamación y la injuria.
  • Hagan acusaciones y no aporten datos comprobables.
  • Exalten la violencia o apoyen o insten a la violación de los derechos humanos.
  • Contengan alusiones discriminatorias por razón de la nacionalidad, sexo, edad, religión, opción sexual, militancia política o discapacidad.
  • Ataquen de manera denigrante a otros comentaristas de la misma información.
  • Contengan vulgaridades.
  • Contengan enlaces a espacios publicitarios, pornográficos o spam.
  • Insulten a nuestros periodistas, articulistas y blogueros.
  • Estén escritos con una ortografía que haga presumir que las faltas fueron cometidas de manera intencional.
  • 7dias.com.do se reserva el derecho de no publicar los comentarios que irrespeten estas normas, que son indicativas pero no limitativas. Nuestro deseo es propiciar el intercambio democrático de ideas en un marco de respeto. Las opiniones vertidas en los comentarios no expresan las del periódico.