Vías ácratas


Un paquetito maldito del gobierno constitucional

El primero de mayo es una fecha importante para todos los obreros y obreras del mundo. Tiempo que anuncia los olores rancios de las fábricas y la opulencia de la clase burguesa nacional o internacional. Es una fecha de dolor y de resistencia que culminó con ciertos acuerdos obreros patronales en el que se lograron la jornada laboral de ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa.

Es una fecha para la movilización pública exigiendo al sacrosanto Estado y a los burgueses que lo sostienen, los derechos fundamentales para que las obreras y obreros tengan una vida digna con salarios razonables y condiciones que garanticen la protección social y económica, entre otras. No obstante la persistente lucha, el maltrato y el despojo es el pan de cada día para la clase obrera.

En la República Dominicana los ilusos piensan que la clase obrera ya no tiene la fuerza para exigir su derecho tanto dentro como fuera de la fábrica, en pocas palabras creen o asumen que ya no tiene sentido hablar de un rol político de los obreros y obreras. Consideran que el Gran Capital ha producido la transformación con la globalización de la economía y que estos agentes de clases, ya son un puñado de memorias caducas y olvidadas. ¿Ha desaparecido la clase obrera como sujeto histórico?

El sistema capitalista oprime, excluye, destruye la naturaleza y somete a la explotación a la masa trabajadora.

La pregunta es importante en este momento histórico en que el empresariado  y dueños de este país consideran que tienen todo el control, dado que han cincelado y sostenido una dictadura constitucional que responde a sus intereses  fundamentales y antiguos, que son los de despojar al trabajador y a la trabajadora de su fuerza de trabajo y someterlos a su poderío político, económico y social. Hoy a este paquetito maldito lo llaman la “reforma del Código del Trabajo”.

Diversas teorías en el campo posmoderno o marxista se emulan hoy para destacar la pérdida de identidad del sujeto obrero. La primera nos dice que ya no sirve utilizar la conceptualización de clase obrera, pues son otras las fuerzas más abarcadoras que propician el cambio social, por ejemplo el de la sociedad civil o entidades culturales que se expresan en la multitud de los conflictos sociales en sociedades abiertas bajo los estandartes de la globalización.

La segunda posición, la marxista y anarquista dice y sostiene todavía que nunca se ha negado en la historia de la lucha obrera la participación de todas las entidades y movimientos sociales permanentes o espontáneos de lucha social como parte de la transformación al capital.  Pero la entidad obrera como clase está directamente relacionada con el cambio material del sistema. Tiene la clave y se enfrenta día a día a la propuesta real e histórica del trabajo y esto no quiere decir que las otras fuerzas sociales no tengan igual importancia en la lucha contra la explotación y exclusión.

Las disputas de clase no han desaparecido y no han cambiado los intereses de clases tanto en la política nacional como internacional. La acumulación de capital sigue siendo base de la estructura fundamental del capital, no podemos olvidarlo. El sistema capitalista oprime, excluye, destruye la naturaleza y somete a la explotación a la masa trabajadora. Las contradicciones están presentes, son reales y despojan de derechos por ellos se preocupan de crear los medios jurídicos, sociales, económicos y políticos para someternos.

El esquema neoliberal del capitalismo financiero está claro, expropia y concentra riquezas. Mantiene a los obreros y obreras de los países centrales con ingresos relativos y mejores salarios que la de los países subalternos y pobres. Organiza la jurisprudencia y controla los gobiernos. El estado capitalista genera fábricas de desocupados, migrantes, pobreza y mutilación de todos los agentes de cambio social. Y no anda con cuento, necesita de las masas trabajadoras para reproducir sus capitales. 

Tenemos que tener claro que la reforma al Código del Trabajo es la cuchillada pública para despojar a los obreros y obreras de sus logros históricos ganado con tanto sacrificio de vidas. La lucha de clase está puesta en la mesa y es real. Los obreros y obreras dominicanos en este 1 de mayo del 2014 tienen que poner claro que son agentes de cambio social, son hombres y mujeres de carne y hueso. Agentes transformadores.

El gobierno de Danilo Medina, no va a responder a los intereses de la clase obrera, tenemos que enfrentar al poder institucional, a los burgueses y todo lo que pretendan buscar enmiendas para despojarnos de nuestros derechos laborales y sociales. Es fundamental tener claro que las calles están abiertas, somos más y sufrimos en carne propia la avaricia de los gendarmes del mal. Obreros y obreras dominicanas no temamos la opresión, somos sujetos históricos. Las contradicciones están presentes, la primarización de la economía (minería), la extranjerización de la tierra, la destrucción de la naturaleza, las ventas de nuestro patrimonio genético, no es un cuento. 

Que nos quede claro a todos y todas, son momentos históricos distinto, pero el camino es el mismo. El rol de la clase obrera  es importante para frenar el deterioro ambiental, evitar que los hipócritas financieros y los ladrones del erario público logren profundizar el proceso de concentración de capital y terminen de adueñarse de lo que es un patrimonio común. Obreros y obreras dominicanas que no nos despojen de nuestros derechos en esta primavera. Chicago nos mostró el camino.

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