Educación Espejo

Estoy convencida de que la educación liberadora da con la verdad, la descubre y la comunica en todos los campos del conocimiento, hasta abrirle las puertas a la libertad, justicia, igualdad y equidad.

Ni diálogos, ni mesas, ni pactos

Así como la actividad educativa es esencialmente política, la actividad política es esencialmente educativa.

No hay discurso más político que aquel establecido sobre y desde la educación.  Hablar y hacer educación establece siempre una relación política, pues tiene que ver con la construcción, apropiación y distribución del poder. En este sentido,  el gobierno de Danilo Medina así lo ha entendido y actúa en consecuencia; y qué decir de los grupos dominantes neoliberales, empoderados de los procesos de educación, quienes se han integrado ampliamente al papel esencialmente educador del Estado y en una relación de hegemonía, han asumido, con todas sus fuerzas, las modalidades y mediaciones pedagógicas requeridas en materia de educación. Tal es caso del denominado “Pacto por la educación”.

De igual manera osan hablar de “calidad” de la educación. ¿Pero a partir de cuál definición de “calidad” de la educación estamos hablando? ¿A partir del significado de “calidad” de los mismos grupos empresariales, privados, eclesiales?

En el Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana, 1961, el término “pacto” hace referencia a un convenio; a convenir en el pago de un tributo. Pero sucede que la educación, un derecho humano fundamental, en lo absoluto requiere de pacto, ni es una herramienta más de propaganda política. La educación es una actividad que se respeta, se trabaja para su desarrollo, alcance y finalidad. El derecho a la educación se traduce en política pública consignada en la Constitución de la República, Artículo 63.

Sin embargo, para el presidente Danilo Medina y su partido PLD, es indiscutible que el tema de la educación es su gran bandera populista. El Pacto por la Educación es un número más del programa circense. Las 18 veces que en el documento base del “Pacto” se repite la palabra “gobierno”, aludiendo a los trabajos que en esta materia están realizando, es sólo una pequeña evidencia.

A través del decreto (No.228-13) se da riendas sueltas a un derroche de mecanismos que consolida el modelo neoliberal desde esa gran raíz que resulta ser la educación, a los fines de impedir el desarrollo integral de hombres y mujeres en procura de la consecución de una conciencia cabal (Adorno, T. 1998) para la construcción de una vida con felicidad, justicia y libertad. 

El documento es un fiel transmisor de las pretensiones y vías que están conduciendo a la privatización de este bien común, amparado en La Ley No. 1-12 que establece la Estrategia Nacional de Desarrollo 2030,  una de las armas “legales” del modelo neoliberal, en la que se sentaron nuevas bases para su desarrollo y consolidación y a partir de la cual derivan nuevas “legalidades” como es la creación de ese Pacto y las “metodologías de participación”. 

Además, y es lamentable, la propia Constitución de la República en su Artículo No. 251 establece el Consejo Económico y Social como órgano consultivo del Poder Ejecutivo en materia económica, social y laboral el cual deberá convertirse en el espacio para la discusión y concreción de “pactos” entre las distintas fuerzas económicas y sociales que permitirían la adopción de políticas públicas.

Así retoman las banderas del diálogo “para dejar atrás los intereses individuales o sectoriales y comprometerse ante el país y el mundo a dar lo mejor de nosotros para que la transformación del sistema educativo sea una realidad” (documento del Pacto); planteamiento totalmente pensado en combinación con el capital privado-empresarial que procura la satisfacción de las necesidades de clase dominante, junto a las de un Estado neoliberal bendecido por una Iglesia católica cuyos principales representantes de Jesús buscan todo menos el prójimo o la prójima. Pues es que estos sectores jamás van a abrirles las puertas a las grandes mayorías para que tengan bienestar, justicia, felicidad, al igual que ellos. “Sus ideas sólo alcanzan acciones de caridad pobre para los pobres” (Gentili, P, 2007).

De igual manera osan hablar de “calidad” de la educación. ¿Pero a partir de cuál definición de “calidad” de la educación estamos hablando? ¿A partir del significado de “calidad” de los mismos grupos empresariales, privados, eclesiales? ¿Se puede hablar de “calidad” de la educación dentro de un sistema que discrimina socialmente? ¿Se puede hablar de “calidad” de la educación con los responsables del crecimiento y multiplicación de las desigualdades? ¿Habría “calidad” de la educación para todos y todas” al mismo tiempo que se legaliza el monopolio del conocimiento? ¿Se podría hablar y hacer “calidad” de la educación juntamente con la complicidad gubernamental y la de los poderes del Estado ante los hechos de corrupción, impunidad e irresponsabilidad de los usos de los recursos del Estado? 

El “Pacto por la Educación” es una estrategia precisa, intencionada e insana. A partir del documento base se proponen acciones imposibles de concretizar. Los cómo planteados no alcanzan en absoluto las causas y raíces económicas, sociales y políticas que mantienen las desigualdades e injusticia social, el desempleo, la pobreza e indigencia. En el “Pacto por la educación” son claras las maniobras entre los poderes e instancias de poderes. Los planes de privatización son muy decididos. Basta con conocer cuáles instituciones y/o personas han sido llamadas a consulta, acompañamiento, discusión, concreción y firma del documento. Igualmente, la inclusión de organismos internaciones a los fines de asegurar la transparencia del evento y la veeduría social del mismo, como es el caso de la OEA, traducen actitudes e intencionalidades internacionalmente tramposas.

Es importante que la población reconozca que con esta política de posibilidades y ese “algo se está haciendo” la función social de las instituciones educativas se convierte en la compensación de políticas de discriminación y de abandono de todos los tiempos. (Gentili, P. 2007)

Se hace necesario elaborar un proyecto de educación propio del pueblo dominicano: incluyente, igualitario, liberador, esperanzador. Un proyecto de educación cuya integración praxis-teoría-praxis combata las causas que producen este estado de cosas. Un proyecto en el que la escuela no se convierta, por ejemplo, en los comedores populares para el desayuno de la mañana, el almuerzo para la tanda extendida y/o merienda fuerte en la tanda vespertina, haciendo creer que con ello se satisface un hambre histórica, con tímidas posibilidades de ser superada.

La dignidad y la igualdad humana ni se negocian ni se pactan. La dignidad y la igualdad humana son y están en la cotidianidad. Una educación de calidad es liberadora y radicalmente democrática; y sucede que desde el Pacto por la Educación no se va a trabajar por esta educación.

Nos obligan a la desobediencia civil. Nos invitan a la confrontación.

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