Juan José Mesa


Las grandes fortunas apuestan por el arte

El mercado financiero en muchas naciones  está en la cuerda floja, el inmobiliario en vías de colapso o ya colapsó, la mayoría de los diarios internacionales hablan de que las economías mundiales están convulsionadas y el pánico ronda por las bolsas de valores. El panorama  repercute directamente en la depreciación de las monedas, las crisis financieras y las quiebras institucionales e hipotecarias. Algunos con propiedad  hablan de recesión. En cambio el negocio del arte, a pesar de todo se mantiene. 

En los tiempos de crisis y especulación, es en donde el arte juega un papel como salvavidas para quienes tuvieron la visión, de que las obras de arte, eran un bien seguro de inversión. El arte es garantía de una rentabilidad segura, sin riesgos en la mayoría de los casos. El arte es, en resumen, un valor refugio en tiempos de turbulencias, de crisis, ajeno al crash, debacles u otras distorsiones de la economía.

Según la prestigiosa web Art Price, el crecimiento medio del mercado del arte en la primera década del siglo XXI fue del 49% frente, por ejemplo, al 46,9% registrado por el CAC40 o el 24,5% de incremento que ha tenido el Dow Jones en este mismo período.  

Para la directora de la Consultora Arte Global de España, Elisa Hernando,  a futuro, la rentabilidad del arte está asegurada, seguirá siendo un valor seguro, aunque acusará una corrección de los precios —especialmente en obras de artistas que está sobrevalorados— y permitirá la salida de especuladores del mercado, los que han incrementado de forma artificial el valor de algunas obras.[1]  La caída de los mercados y los tiempos de guerra, por ejemplo, son solamente dos tipos de eventos que tienden a impulsar el alza en el valor del arte.

Jianping Mei y Michael Moses, son dos catedráticos  de la Universidad de Nueva York (NYU) quienes han recopilado un índice de precios, que muestra cómo el arte de la posguerra y contemporáneo,  ha obtenido mejores resultados que el índice bursátil más relevante de EE.UU, el S&P 500, en los últimos diez años.  En un estudio publicado, Mei y Moses plantearon lo que hicieron cuatro guerras recientes a los precios de la pintura y 27 recesiones en los Estados Unidos.  Concluyen que: "durante los conflictos armados de duración muy larga del siglo pasado, el arte presentó un índice de rentabilidad que se incrementó en corto tiempo, que cuando las recesiones y guerras derrumbaban a Wall Street, las obras de arte servían como el mejor refugio de inversión. Y que en la plaza financiera, el valor de las obras de arte se multiplicaban más rápido aun”. [2]   

Algunos datos históricos en resultados:

  • Durante la Primera Guerra Mundial, las bolsas de Estados Unidos y la británica cayeron en promedio un 25%, mientras que el arte durante el mismo período había subido un 125% de su valor.
  • En la Segunda Guerra Mundial las bolsas de Londres y Nueva York se hundieron. Hasta 1946 se habían recuperado en un 107% y 100%, respectivamente. Para entonces, el arte alcanzaba un 130% de su valor de 1937 previo a la guerra.
  • El S&P 500 aumentó el 67% durante la guerra coreana (1949 a 1954). En ese mismo periodo, el índice del arte de Mei/Moses fue superior de 108%.
  • Durante la guerra de Vietnam, el S&P 500 disminuyó el 27% entre 1966 y 1975, mientras que el arte subió el 256%. [3]
  • En el 2008, cuando cayeron los precios de las acciones por la crisis, el arte subió y después cuando los precios de las acciones se recuperaron, el arte cayó de precio.
  • En la primera mitad del año 2012, la rentabilidad de las obras de arte, según el índice Mei Moses, fue de 7,3% anual mientras que la rentabilidad de las acciones, según el S&P 500, fue de 6,2%.

Para Michael Moses,  el arte  es el mejor activo para diversificar una cartera de inversiones.  Según sus  investigaciones,   el arte tiene una correlación negativa o muy baja con las inversiones en acciones cuando se compara el índice de arte con el índice de acciones S&P 500, que mide el comportamiento de los precios de las acciones de las principales 500 empresas de Estados Unidos. Esta correlación negativa es deseable en una cartera de inversión porque de esta forma los inversionistas se protegen de cambios súbitos en los mercados y así no todas las inversiones caen al mismo tiempo.

Entre 2001 y 2011, la inversión en arte tuvo una mejor rentabilidad que la inversión en acciones. En los últimos 25 años, se ha entendido que las acciones han sido mejor inversión que el arte,  y si se analizan los últimos 50 años, la rentabilidad de las obras de arte y la de las acciones es más o menos similar. Sin embargo, invertir en arte es una actividad de alta complejidad que requiere estudio, dedicación, hay que hacerlo con seriedad, conocimiento y pasión por el arte. El gran reto del inversionista en arte está en identificar la obra con mayor potencial bajo la asesoría del experto.

Dicho en cifras,  el mercado del arte movió en el  2011 unos 67 mil millones de dólares,  lo que representó una doceava parte del presupuesto militar de EE.UU.  de ese año, que fue de 581,3 mil millones de euros.   En  el 2012 se estima que sólo el mercado global de “obras” de arte  representó ventas absolutas que ascendieron a 43.000 millones de euros, con una recesión de un 7%  sobre el año anterior. Los EE.UU.  vuelven a estar a la cabeza del ranking luego que China  llegara al primer lugar mundial del negocio del arte en 2011, según consta en el informe de The European Fine Art Foundation Tefaf.   Los resultados de este análisis,  se basan en datos de 400.000 organismos de gestión cultural, museos, galerías, casas de subastas, marchantes y negociantes particulares, en el que llama particularmente la atención  la imparable entrada en escena de Brasil. País en que,  en enero de este año   la presidente Dilma Rousseff,   promulgó la Ley que establece el "Vale cultura", consistente en una tarjeta por valor de 50 Reales, donde las empresas brasileñas aportan 45 Reales desgravados en su totalidad y los trabajadores que ganan sobre 5 salarios mínimos, el resto. Un programa que beneficiará  de manera inmediata a 17 millones de brasileños, y los incorporará  al consumo de cultura y arte  a través  de compra de libros, cine, arte, visitas a museos, etc. Una cifra que representa unos nuevos  3,500 millones  de dólares adicionales a partir del 2013.

Para entender, solo basta con saber que hay tres fuerzas que hacen subir los precios, según Karl Schweizer, director de la banca de arte de UBS, un banco suizo. Los ricos son cada vez más ricos, se sienten más cómodos con activos alternativos como el arte y hay escasez de oferta –pocos artistas “clásicos” contemporáneos (que trabajaron de 1870 a 1950) y artistas de la posguerra han producido obra de valor duradero. Algunos inversores están incluso aventurándose en áreas más arriesgadas del mercado, la del llamado “arte húmedo”, o el recién bajado del caballete. El mercado está saturado. Pero el potencial de los beneficios de la especulación resulta irresistible para los aspirantes a “connoiseurs”. [4]Ahora también compran impulsados por un sentimiento de nacionalismo, lo que ha generado un aumento del entusiasmo en torno a economías emergentes como China.

Por otro lado, quienes conocen el negocio a cabalidad aseguran  que invertir en obras de artistas bien posicionados en el mercado puede generar hasta un 30% de rentabilidad anual, lo cual ha  permitido  que las grandes fortunas apuesten por el arte y el surgimiento de importantes fondos de inversión.  Tal y como evidencia  el Deloitte Art & Finance Report, publicado a finales del 2011 por Deloitte Luxembourg, en que la inversión global en el mercado del arte representó 96,028 millones de dólares agrupados en 44 fondos de inversión en arte.  Dos de estos fondos,  ya  están en América Latina: el Brazilian Golden Art Fund y  Artemundi Global Fund, y  reúnen una suma de 100 millones de dólares. Se pronostica que la cifra crecerá con velocidad en los próximos dos años.

El arte es un activo real como el oro o la propiedad inmobiliaria, con la ventaja de que es portátil, tiene un costo de mantenimiento bajo y ofrece rendimientos estables a lo largo del tiempo.  Más ahora que  los magnates rusos, indios y chinos no dudan en invertir por, las obras de arte de artistas de sus mismas nacionalidades.

Notas:

1.        Arte, valor refugio en tiempos de crisis. ABC. 16/11/2008

2.        Freddy Suárez Gutiérrez, Mercado de Arte. Leedor.com

3.       Jianping Mei y Michael Moses, 2002. "El arte como una inversión y los bajos resultados de las obras maestras", American Economic Review, American Economic Association, vol. 92(5), páginas 1656-1668, de diciembre.

4.        Edición impresa The Economist  (11 de enero de 2007

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