Palabras profanas


Victoria histórica

No es que se haya aprobado el matrimonio igualitario, ni que se aumentara el salario mínimo a su justo nivel, ni que hayan condenado a algún que otro colaborador dictatorial, tampoco presenciamos la revocación del Concordato Estado-Iglesia. Vivimos en una isla apartada de las tendencias políticas de avanzada que se llevan en el Cono Sur y en Europa. Nuestras victorias son modestas, y a veces no consisten tanto en ganar algo sino en preservar lo que nos queda.

Resistir también puede ser un avance y eso fue justo lo que ocurrió este 20 de Mayo del 2013.

La parte querellante ya había perdido desde el momento mismo en que interpuso el recurso de amparo. Independientemente de cuál hubiese sido el fallo de la Quinta Cámara Civil y Comercial del Distrito Nacional, las formas, la desesperación y la insistencia compulsiva de la Iglesia Católica a través de dos de sus instituciones, en someter y satanizar a quienes trabajan en pro de los derechos sexuales, dejaba al descubierto ante toda la sociedad la visión retrógrada que ha querido imponer nuevamente la jerarquía eclesiástica. Nuestra sociedad ha tenido sus avances y esta vez no pudo ser manipulada tan fácilmente como lo hicieron con el art. 30 en la Constitución del 2010.

Fuera del tema legal y todo lo que conllevaba el conflicto jurídico en materia de libertad de expresión y de derechos fundamentales ya discutidos y rediscutidos en el pasado siglo XX, la intención de censurar la educación sexual basada en un criterio científico es sencillamente criminal, en un país donde el 25% de los partos le corresponde a una menor de 19 años y con una de las cinco tasas de mortalidad materna más altas de Latinoamérica. La campaña de Profamilia vino a incomodar a esos sectores rancios que intentan hacernos olvidar la triste realidad con su discurso hipócrita de múltiple moral cada vez más insostenible a estas alturas de la historia. El sometimiento fue una demostración de intolerancia, insensatez, engreimiento y, voy más lejos, de odio.

Por tanto, pese a que el fallo a favor de Profamilia no nos da un nuevo derecho ni una nueva garantía constitucional, en realidad significa mucho por lo que no fue. La gran victoria fue lo que no sucedió ya que un fallo en contra habría sido una estocada fatal para quienes aspiramos dejar atrás el oscurantismo y la sinrazón medieval.

Ahora podemos esperar la reacción. La Iglesia Católica y sus aliados del conservadurismo todavía no pueden asimilar haber perdido en cuestiones de derecho público. La historia ha demostrado no ser lineal, hemos tenido importantes retrocesos, pero al mismo tiempo se van dando algunos precedentes que nos permiten afincarnos un poco a nuestro precario siglo XXI. Nuestras victorias son modestas pero son nuestras victorias.

Comentarios

Comentarios vía Facebook

Los comentarios en 7dias.com.do están sujetos a moderación. No se aceptan los comentarios que:

  • Contengan afirmaciones, enlaces, nombres o sobrenombres insultantes o contrarios a las leyes dominicanas que penalizan la difamación y la injuria.
  • Hagan acusaciones y no aporten datos comprobables.
  • Exalten la violencia o apoyen o insten a la violación de los derechos humanos.
  • Contengan alusiones discriminatorias por razón de la nacionalidad, sexo, edad, religión, opción sexual, militancia política o discapacidad.
  • Ataquen de manera denigrante a otros comentaristas de la misma información.
  • Contengan vulgaridades.
  • Contengan enlaces a espacios publicitarios, pornográficos o spam.
  • Insulten a nuestros periodistas, articulistas y blogueros.
  • Estén escritos con una ortografía que haga presumir que las faltas fueron cometidas de manera intencional.
  • 7dias.com.do se reserva el derecho de no publicar los comentarios que irrespeten estas normas, que son indicativas pero no limitativas. Nuestro deseo es propiciar el intercambio democrático de ideas en un marco de respeto. Las opiniones vertidas en los comentarios no expresan las del periódico.