Entre Usted y Yo


PLD de Espectáculos

La supuesta “rivalidad” entre Leonel Fernández y Danilo Medina, cuya promoción se acentúa  en estos días desde el seno del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), me hizo recordar la “enemistad” que durante años protagonizaron Jack Veneno y Relámpago Hernández, razón por la cual el título de la columna parafrasea la razón social Dominicana de Espectáculos con la que se dio a conocer la empresa que colocó en el país al show de la lucha libre en la cúspide de su productividad con la transmisión de su programa semanal por Color Visión, donde se desarrollaba un libreto simple que tenía como figuras estelares a “El Campeón de la Bolita del Mundo” y a “El Genio del Mal” (también apodado “La Gallina”), un binomio con química perfecta para el falso pancracio que acaparó al público con sus bufonadas dentro y fuera del cuadrilátero.

La farsa de las diferencias entre el par de iguales Leonel y Danilo ha sido el show/negocio más fabuloso que se ha realizado en el territorio dominicano.

Sin duda, Jack y Relámpago son en la historia de la lucha libre dominicana la pareja de “enemigos” que durante más tiempo entretuvo a los aficionados de ese espectáculo, y por tanto la que generó los mayores beneficios para la empresa capitaneada por el primero. En el campo político se puede decir lo mismo de lo logrado para la corporación del PLD por el binomio, Leonel/Danilo, claro que salvando la enorme distancia entre la lucha libre y la política peledeísta, pues Dominicana de Espectáculos se ocupaba de vender diversión y PLD de Espectáculos entretiene mientras se roba la nación.

La farsa de las diferencias entre el par de iguales Leonel y Danilo ha sido el show/negocio más fabuloso que se ha realizado en el territorio dominicano. Nada más hay que citar que en 2012 -solamente en 2012- PLD de Espectáculos en adelanto distribuyó entre sus socios más de 200 mil millones de pesos (más de 5 mil millones de dólares) que fueron colocados como déficit fiscal en las arcas de la nación por Leonel con la seguridad y confianza de que Danilo se encargaría de cobrarlos al pueblo, como eficientemente lo está haciendo con el aumento del Itebi al 18% y la ampliación de su base de recaudación, con la implantación de récords en los aumentos de los combustibles, con el aumento de los apagones para bajar el subsidio de la energía y hasta creando impuestos novedosos como el de 20 pesos a la tarifa telefónica de cada usuario para supuestamente hacer que funcione el servicio de llamadas de emergencia 911.

Genial, aunque perverso de toda perversidad, ha sido el manejo del espectáculo político por parte del PLD. Tan alto ha llegado que ha neutralizado por completo a las otras grandes empresas políticas que le disputaban el favor de la afición. Se puede afirmar que en buena medida el PLD ha logrado desvirtuar la relativa democracia que existía en el país, reduciéndola a una caricaturizada lucha entre las cuadras de Leonel y Danilo.

Si no lo cree, veamos el caso del PRD: su presidente, Miguel Vargas Maldonado, hace tiempo que es un miembro fidelísimo de la cuadra de Leonel, tan fiel que mandó a sus congresistas a aprobar el contrato dado por éste a la Barrick Gold, y luego indicó a sus seguidores que votaran en contra de su partido en las pasadas elecciones. Por su parte, el excandidato presidencial Hipólito Mejía dice que no habla con Leonel, pero su reciente visita al Palacio Nacional, se quiera o no, es un mensaje de alineamiento con Danilo, en aparente olvido de que hasta hace poco atinadamente lo identificaba como Leonilo. No voy a referirme al Partido Reformista porque el PLD formalizó con el PR un “join venture” ventajoso y muy remunerativo para ambos.

No se equivoque, ellos son una aleación químicamente perfecta que no admite separación.

Es ridículo y tragicómico el espectáculo político dominicano. Por un lado al público se le vende una diferencia improbable entre Leonel y Danilo y por el otro lo alucinan con la quimera de la unidad en el PRD. No hay duda de que los manejadores del show político aplicando el patrón de la lucha libre han sabido mantener al público burlado y entretenido a base de artimañas y creando espejismos. Lo único distinto es que en la lucha Jack Veneno fue siempre Jack Veneno y Relámpago Hernández nunca dejó de ser Relámpago Hernández. Desde el 16 de agosto pasado Danilo hace el papel de Jack Veneno y Leonel el de Relámpago Hernández. Antes fue lo contrario y es un asunto que a ellos no preocupa pues son tal para cual. No se equivoque, ellos son una aleación químicamente perfecta que no admite separación.

Además, PLD de Espectáculos conoce al dedillo que la desaparición de los cuadriláteros de Relámpago Hernández -por infracciones judiciales- implicó el declive y posterior desaparición de Dominicana de Espectáculos. No se trague el cuento de las supuestas diferencias y mucho menos espere que su empresa haga algo en contra de Relámpago Fernández -aunque Guillermo Moreno se ha ocupado de documentar los manejos mafiosos de su gobierno- porque sería lo mismo que dictar la desaparición del PLD con todo y Danilo Veneno.

Por hoy, me voy. Que Dios le llene de bendiciones, y se apiade de la República Dominicana.

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