Educación Espejo

Estoy convencida de que la educación liberadora da con la verdad, la descubre y la comunica en todos los campos del conocimiento, hasta abrirle las puertas a la libertad, justicia, igualdad y equidad.

¿Por qué NO al 20%?

Las maestras y los maestros estamos obligados a ponernos en rebeldía ética, en  desobediencia educativa. Este es un clamor magisterial.

El pretendido 20% de aumento salarial para los maestros y las maestras tiene los calificativos de injusticia, indolencia o indecencia. 

Con esta decisión unilateral quienes se creen dirigen los destinos educativos de nuestro país, muestran, inescrupulosamente, su  condición inhumana.

Las maestras y los maestros tenemos que enterrar el dicho “pasa más hambre que un maestro de escuela”.

Las campañas difamatorias, calumniosas y de descrédito son estrategias peledeístas que se agudizan día tras días como garantía de sus inconductas,  de sus mentiras y engaños. Sus intenciones siguen siendo la exclusión social de las grandes mayorías, y con ellas los maestros y las maestras.

Y es que nos asiste el derecho de vivir decentemente: alimentarnos, tener buena salud, un techo, transporte, formación continua, cultura, ¡felicidad!

Nos asiste el derecho de poder pasar de los palabras a los hechos, de hacer que los fundamentos del currículo vigente se concreticen, tal cual está planteado tenemos el deber y queremos hacer posible la Pedagogía de la libertad; que el estudiantado sea el centro del aprendizaje  y desarrolle una dimensión crítica del conocimiento, haga conciencia sobre su comunidad, sobre sí mismo, misma, sobre  la nación dominicana, la región del Caribe, en fin,  haga conciencia  del mundo.

Nos asiste el derecho de hacer posible que los y las jóvenes desarrollen una actitud solidaria, busquen  respuestas frente a las necesidades básicas del ser humano, sean Sujetos libres, críticos, creativos y democráticos.

Nos asiste el derecho de ser profesionales decentes, pero para ello exigimos que se nos respete la dignidad humana, el derecho a la vida, en lo personal  y  lo laboral.

Es una perversidad decir que los maestros y las maestras trabajamos solamente cuatro horas. Pregunten: ¿quiénes hacen planificaciones? ¿Quiénes definen objetivos de aprendizaje?  ¿Quiénes seleccionan contenidos? ¿Organizan actividades? ¿Procuran recursos didácticos? ¿Evalúan los aprendizajes? 

El MINIERD tendría que explicarle al país aspectos relacionados al artículo 149 de la Ley General de Educación, en materia de plan de retiro, plan de pensiones, plan de incentivos, condiciones de trabajo, condiciones de ubicación del centro donde trabaja el maestro o la maestra y el ámbito organizacional.

Las maestras y los maestros tenemos que enterrar el dicho “pasa más hambre que un maestro de escuela”.

Nuestra lucha es de todo un colectivo humano. Es de la familia, de la comunidad, del barrio, del club deportivo y Ccultural… Continuemos  exigiendo el 100% por respeto a la educación dominicana.

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