Francisco Rojas Castillo


Salarios y costo de la vida

El salario es precio del talento humano que paga el empleador en la producción de bienes y servicios, el cual depende de la competencia y la escasez relativa del trabajo (mercado de trabajo) y del sector que lo demande.  Además del salario propiamente dicho, se incluyen los beneficios extrasalariales recibidos por los trabajadores. El costo de la vida está representado por el valor de los bienes y servicios (productos alimenticios, productos de higiene y aseo personal, medicina y servicios) que los hogares   necesitan para vivir dignamente.  El salario de aproximadamente el 80% de la población económicamente activa en la República Dominicana camina a pie y el costo de la vida a caballo, por lo cual cada año que pasa el costo de la vida se aleja más del salario de los hogares que forman dicha población. En esta situación se encuentran los maestros, policías y militares, las enfermeras,  guardianes, los técnicos agropecuarios y el 85% de los demás empleados públicos.

El mayor desafío en el área socioeconómica de la actual administración del Estado presidida por Danilo Medida es el problema salarial, en razón que no es posible mejorar la calidad de vida de la población sino se mejoran los salarios que reciben los trabajadores  en las diferentes ramas de actividad económica del sector público y privado. El impacto de la decisión del gobierno de destinar el 4 % del PIB a la educación preuniversitaria y  el apoyo al sector de la micro, pequeña y mediana empresa se neutralizaría o se volatilizaría  si no se produce un mejoramiento en los salarios.

La última vez que los salarios mínimos fueron ajustados por resolución del Comité Nacional de Salarios fue el 1 de junio del 2011.

El congelamiento de los salarios en un ambiente de incremento de las cargas impositivas y de aumento de precios de los productos alimenticios, transporte, comunicación, alquileres y demás artículos de consumo, significa una reducción del salario real en la proporción en que han aumentado  los precios de los productos como consecuencia de la reforma fiscal y la inflación, que se traduciría necesariamente en un empeoramiento de la situación socioeconómica de la familia dominicana, principalmente en los sectores de la clase  media baja y los pobres en general, cuyos ingresos provienen  esencialmente del pago de salarios.  También podría estimular el proceso de desaceleración por el cual atraviesa la economía dominicana.

La última vez que los salarios mínimos fueron ajustados por resolución del Comité Nacional de Salarios fue el 1 de junio del 2011,  aumentando el salario mínimo mensual para la primera categoría de 8 465 a 9 905 pesos, el de la segunda categoría de 5 820 a 6 810 pesos y el de la tercera categoría de 5 158 a 6 035 pesos. Asimismo, el salario mínimo para trabajadores agrícolas por jornada de 10 horas pasó de 175 a 205 pesos, mientras que el salario mensual de los vigilantes privados aumentó de 7 142 a 8 356.23  pesos.

La población ocupada perceptora de ingresos es de 3 922,951 trabajadores (según el Departamento de Cuentas Nacionales del Banco Central, abril 2012) de la cual el 40 % (1,569,180 trabajadores)  percibe salario igual o menor al mínimo  y el 60 %  (2,353,771 trabajadores) gana menos de 20 000 pesos mensual.  El costo promedio semanal del grupo de alimentos y productos de higiene y aseo personal que necesita un hogar integrado por cuatro miembros para vivir con cierta dignidad actualmente asciende a 6 000 pesos, equivalentes a 25 800 pesos mensuales, sin incluir los costos de transporte, alquileres, comunicación, luz, educación, medicina y diversión. Suponiendo que en los hogares con salarios mínimos haya dos personas laborando con el salario mensual mínimo más elevado de 9 905 pesos, el ingreso por  hogar para el 40 % de la población  ascendería a 19 810 pesos, con el cual un hogar integrado por cuatro personas no puede cubrir ni el costo de los productos básicos.

Esto significa que los salarios de aproximadamente del 60 % de  la población ocupada no le alcanzan para comprar los alimentos que necesitan para vivir con cierto decoro, ni mucho menos para comprar medicina, cubrir los costos del transporte, comunicación y diversión, cuyo precios se han incrementado como consecuencia de la reforma fiscal. ¿Pero cómo logran  sobrevivir con un salario que no les alcanza ni para los alimentos? Simplemente comen lo que sea y como sea y viven un proceso de deterioro continuo de su nivel del vida, por no decir que no viven.

La principal razón  que justifica los aumentos salariales es el costo de la vida (inflación), el cual nunca se ha congelado. Por tanto, si el gobierno está decidido a combatir la pobreza no puede hacerlo propiciando un congelamiento de los salarios. Por el contrario, debería comenzar ajustando los salarios del empleado público en función del costo de la vida.  No se debe aceptar que en la República Dominicana,  con el nivel de inseguridad ciudadana que vive la población, el salario de los guardias y policías sea de indigencia (inferior al mínimo), que el salario de los profesores, agrónomos y demás empleados públicos esté por debajo del costo de los alimentos y que estos trabajadores sean tan pobres como la población desocupada.

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Sobre el autor

Economista consultor, especialista en formulación y evaluación de proyectos, evaluación de programas, análisis financiero y políticas públicas. Con posgrado en Iniciativa Productiva y Dirección en el Agro y en Fomento Agroindustrial. Licenciado en Economía y posgrado en Proyectos de Inversión.