Palabras profanas


Índice de amor al consumidor

Según las últimas proyecciones del Banco Central, la inflación para este año 2013 será de un 5 %, cifra superior a la del 2012, cuando fue de un 4 %, y por debajo del promedio 2006-2012, cuando fue de 6.3%. Es decir, que en el año de la implementación de una de las reformas fiscales más agresivas de las últimas dos décadas la inflación será inferior a la de los últimos años.

Tomando en cuenta que la reforma fiscal incluye un 10 % a los servicios de telecomunicaciones, diferentes nuevos impuestos a los vehículos de motor, un 2 % adicional sobre el ITBIS y  el gravamen de 8 % sobre el azúcar, café, cacao, aceite, mantequilla, etc., entre otros nuevos impuestos, es difícil pensar que los números en los niveles de precios se pueden mantener tasas de crecimientos similares a la de años anteriores.

La  inflación toma formas cualitativas que resultan imposibles de medir mediante el índice de precios del consumidor.

Asumiendo que la aplicación de nuevos impuestos provoca una disminución general del consumo en la población, situación ante lo cual los comercios subirían los precios de productos imprescindibles para compensar la pérdida de beneficios, se puede inferir que la mayor parte de las mercancías registrarán incrementos superiores al monto de los impuestos aplicados. Incluso los bienes no industrializados aumentarán porque muchos insumos en la cadena de valor serán más caros. El resultado será una espiral inflacionaria que se podría extender por al menos dos años, ya que la reforma fiscal tendrá nuevas fases.

La  inflación toma formas cualitativas que resultan imposibles de medir mediante el índice de precios del consumidor. Normalmente en un proceso inflacionario los servicios que mantienen los mismos precios terminan bajando su calidad para poder compensar. Hay productos que conservan los mismos precios pero disminuyen de tamaño o "traen menos"; esa es otra de las formas en que se puede manifestar la inflación sin que se vea reflejada en los números finales del Banco Central.

Por otro lado, la gran participación de la economía informal en el PIB dominicano también podría explicar el porqué las cifras oficiales podrían estar subestimando los niveles reales de precios.

Los efectos de la reforma fiscal se vieron atenuados por la decisión de las principales cadenas comerciales de absorber el aumento del ITBIS durante el mes de enero, lo cual revela, de alguna manera, el temor dentro de los grupos económicos a un enfriamiento de la economía provocado por la caída de la demanda en un eventual escenario alcista. Los principales supermercados pudieron mantener los mismos precios debido a la cantidad de existencias de mercancías todavía en almacenes. Otro factor es que muchos productos ya habían subido en noviembre y diciembre del año pasado.

Es entonces a partir de febrero, mes del amor, cuando empezaremos a ver los efectos de la reforma fiscal y su impacto real en el nivel de vida del dominicano promedio. Mientras tanto, las subidas ya se ven y se sienten. Ojalá y de alguna manera tenga razón el Banco Central en sus proyecciones.

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