Los asiáticos se instalan en Australia

SÍDNEY (Australia).- Desde los mineros chinos que llegaron a Australia durante la fiebre del oro en el siglo XIX hasta los asiáticos que estudian doctorados actualmente en la Universidad de Sídney, el influjo del oriente es cada día más palpable en el sociedad australiana.

El último censo de 2011 revela que unos 2,4 millones de personas que viven en Australia son de origen asiático, lo que supone el 12 por ciento de sus 23 millones de habitantes.

Esas mismas estadísticas señalan que ha aumentado significativamente el número de llegadas a Australia de personas nacidas en Asia, principalmente de India y de China, y que la población de origen asiático prácticamente se ha duplicado en una década.

A mediados del siglo XIX, llegaron los primeros asiáticos a Australia, sobre todo chinos que se dedicaban al pastoreo, eran empleados en los proyectos de irrigación o trabajaban en las minas de oro del estado de Victoria.

Con mayor poder adquisitivo y una mayor preferencia por afincarse en el centro de la ciudad o barrios aledaños a las universidades, estos nuevos inmigrantes asiáticos están ejerciendo una fuerte presión en los mercados inmobiliarios.

También arribaron a las costas australianas a partir de 1860 jinetes de camellos afganos, muy útiles para transportar mercancías en el duro clima que afecta a algunas partes del país austral.

Sin embargo, el racismo provocó ataques de los colonos de origen europeo contra los campamentos de los mineros chinos, principalmente en la localidad de Buckland River, en Victoria, y en Lambing Flat en Nueva Gales del Sur, lo que provocó que los gobiernos de estos estados restringiesen la inmigración de asiáticos.

A principios del siglo XX, el Gobierno federal impuso la "Política de la Australia Blanca" que favoreció la entrada de ciudadanos de ciertos países europeos, principalmente el Reino Unido, hasta que fue desmantelada totalmente en la década de los setenta.

Del amor comercial con China a los desafíos sociales

Con el paso de los años, Australia ha ido adoptando percepciones y políticas orientadas al llamado siglo asiático, sobre todo por el auge de China y otras economías de la región.

Por otra parte, su economía depende fuertemente de las compras de minerales y productos agrícolas que le hace China y se beneficia de los contingentes de estudiantes internacionales de esa región que captan sus universidades.

Australia debe agradecer al hambre de recursos naturales de la industria china el haber evitado la crisis mundial, que afectó a las potencias occidentales a partir de 2008, pero la ascendencia militar del gigante asiático también afecta a sus  relaciones.

En varios informes, presentados en 2012 y 2013, el Gobierno de Canberra ha destacado las oportunidades del crecimiento comercial con China y que no tiene que elegir entre "su larga alianza con Estados Unidos y la creciente relación con China".

Los dirigentes de Australia y Washington también han quitado importancia al acuerdo para desplegar 2.500 soldados estadounidenses en la ciudad australiana de Darwin en los próximos años, al asegurar que no busca excluir a una China "pujante y pacífica" sino reforzar una alianza tradicional entre las dos excolonias británicas.

En la Universidad de Sídney, el 40 por ciento de los estudiantes internacionales son chinos y estudian, principalmente, en las facultades de comercio y finanzas", explicó a Efe Adrian Hearn,
experto del Centro de Estudios sobre China de la Universidad de Sídney.

Por otro lado, la creciente presencia asiática en Australia ha cambiado las estampas típicas de granjeros y urbanitas de origen caucásico a una mayor presencia oriental en las ciudades de este país, que se independizó entrado el siglo XX.

En grandes ciudades como Sídney, es corriente ver a ancianos de origen asiático haciendo la compra en los mercados, a jóvenes de ojos rasgados tomando un café con churros en el centro de las metrópolis, viajando en autobuses, estudiando en las universidades o comprando en los lujosos centros comerciales.

En muchas escuelas australianas ya se estudian las lenguas asiáticas como el mandarín, el indonesio o el japonés. Los pupilos de las familias asiáticas destacan por su disciplina en los estudios, aunque no necesariamente en los deportes, como el rugby, que tradicionalmente han apasionado a los australianos.

Varios australianos de origen asiático incluso han alcanzado gran renombre, como la exministra de Finanzas Penny Wong, el fallecido cirujano del corazón Víctor Chang o la refugiada vietnamita Tan Le, nombrada en 1998  Joven Australiana del año.

Y la lista se ensancha con aquellos que tienen puestos ejecutivos o aportan con sus conocimientos al desarrollo del país.

Mientras que una mayoría en Australia abraza el multiculturalismo y promueve la tolerancia entre los diversos grupos culturales y religiosos que conviven en su territorio, también hay sectores que propugnan la xenofobia, la segregación y hasta comenten ataques raciales.

El "Proyecto Retando el Racismo" señala que, una de cada cinco personas, ha sido víctima de insultos raciales; un once por ciento ha sido excluida de sus lugares de trabajo o de actividades sociales por su origen étnico; y uno de cada 20 ciudadanos ha sido atacado físicamente por su raza.

En el plano político, han aparecido partidos como "Una Nación" de Pauline Hanson, quien se hizo famosa en 1996 por decir en el Parlamento que Australia estaba en peligro de ser invadida por asiáticos.

Recientemente "Elévate Australia", una formación fundada por el ceilandés Daniel Nalliah y que presentó la candidatura de dos latinos en los últimos comicios, incluyó en su programa  la aplicación de medidas para frenar la propagación del Islam en el país oceánico.

También el Ejecutivo australiano ha sido criticado por la ONU por el internamiento en centros de detención de inmigrantes afganos o tamiles que llegan a sus costas huyendo de la guerra, la persecución o las penurias económicas.

La inmigración asiática puede ser un gran negocio

Muchos de los nuevos inmigrantes asiáticos han llegado a través de los visados para trabajadores cualificados y de estudiantes, mientras que solo unos cuantos lo han hecho a través del visado especial empresarial que requiere una inversión mínima de 5 millones de dólares en Australia.

La educación universitaria es uno de los grandes negocios de exportación de Australia y atrae a muchos estudiantes asiáticos, principalmente de China.

Gracias a su cercanía con Asia y la reputación que tienen las universidades australianas, éstas han visto pasar por sus aulas a importante personalidades asiáticas como el primer presidente electo de Singapur, Ong Teng Cheong, y el titular de Exteriores de Indonesia, Marty Natalegawa.

"En toda Australia hay unos 120.000 estudiantes de China. En la Universidad de Sídney, el 40 por ciento de los estudiantes internacionales son de ese país, quienes estudian, principalmente, en las facultades de comercio y finanzas", explicó a Efe Adrian Hearn, experto del Centro de Estudios sobre China de la Universidad de Sídney.

Hearn comentó que, dado el gran número de estudiantes chinos, se está debatiendo en las universidades australianas la posibilidad de enseñar algunas materias en mandarín para captar un mayor número de estudiantes.

La nueva masa de inmigrantes asiáticos tienen nuevos requerimientos, formas de relacionarse en el trabajo y gustos que los diferencia de los australianos, o inmigrantes europeos, y que suponen nuevos retos para el país.

Con mayor poder adquisitivo y una mayor preferencia por afincarse en el centro de la ciudad o barrios aledaños a las universidades, estos nuevos inmigrantes asiáticos están ejerciendo una fuerte presión en los mercados inmobiliarios.

Muchos ciudadanos chinos han comenzado a comprar propiedades como inversión o para alojar a sus hijos estudiantes y, en sus extremos, han llegado a adquirir el 80 por ciento de las viviendas de algunos barrios metropolitanos, según dijo este mes el empresario inmobiliario John McGrath.

"El mercado inmobiliario australiano es fuerte y tradicionalmente ha anclado a nuestra economía, por ese motivo es muy atractivo para los inversores chinos que buscan colocar su dinero en un lugar seguro", explicó Hearn.

Este apetito por las viviendas ha causado que en muchos barrios se eleven los precios y sean inalcanzables para algunos lugareños, generando malestar.

Aunque otros piensan que las inversiones contribuirán a mantener la fortaleza del mercado australiano, favorecido por los bajos tipos de interés. (Por Rocío Otoya).

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