Al lado del camino

Los mundos nuevos deben ser vividos antes de ser explicados. (Alejo Carpentier)

Caras ves...

La realidad internacional estásiendo atravesada por un sinnúmero de conflictos de todo tipo, que invaden la serenidad, la seguridad y hasta la supervivencia de la especie humana. Sin embargo no sobran los artificios para aferrarse a la esperanza a través de la belleza, de la alegría y la convicción justa o no de que -algúndía- las cosas van a cambiar para mejor.

Todos sabemos que no es así, que las cosas no van a mejor; que la mayoría de los problemas solo se soslayan, se cubren con otros problemas, pero es parte de la naturaleza humana protegerse de su propia ruina y decadencia por todos los medios, incluyendo la negación de lo evidente. Sin embargo, ¿a qué hablar de calamidades cuando aun está comenzando este 2015 que a mi particularmente se me antoja será un buen año? 

Hay que enfrentar la existencia con entereza y dignidad, siempre buscando la elusiva felicidad, pasando lo mejor posible sin traicionarse.

El tema lo motivó la reacción de varios amigos, que a partir de lo que ven sobre nuestras vidas en las redes sociales, asumen que vivimos en el mismísimo paraíso. Y acaso no les falte razón, porque el paraíso lo construye cada uno a su medida y lo hace posible si se atreve a ello, cada día.

Las apariencias son, si no totalmente engañosas, al menos, imprecisas. La gente comparte en las redes sociales los buenos momentos, dialoga sobre sus opiniones acerca de muchos aspectos de la vida; pero no necesariamente se abre a exponer sus asuntos privados y preocupaciones más personales.

Por un lado ¡qué bien que algunos se alegren por nosotros, bajo la impresión de que todo es maravilloso en nuestras vidas si eso les ayuda a enfrentar sus propios asuntos mas resueltamente! Pero quémalo si es que algunas decisiones en su vida se toman a partir del falso supuesto de que vivimos en un estado de felicidad permanente.

Hay que enfrentar la existencia con entereza y dignidad, siempre buscando la elusiva felicidad, pasando lo mejor posible sin traicionarse. La cotidianidad esta llena de infinitos problemas grandes y pequeños a los que hay que hacer frente y dar solución, de aspiraciones por las que hay que luchar a pesar de los escollos. Después, o a un tiempo, hay que saber disfrutar lo que se hace, celebrar la vida como diría un gran amigo.

Pero no hay que dejarse llevar de las apariencias. El que en una isla del Caribe uno escape al mar cada vez que pueda o celebre cada oportunidad, no significa que se es un holgazán o un alcohólico. Soy consciente de la brevedad de la vida, y hago lo que debo y me gusta hacer para sentirme con motivos para compartir buenos momentos con mis seres queridos, con mis amigos, los de verdad que, como yo, se labran su vida a fuerza de talento y trabajo honesto para poder entonces disfrutar cada vez que se pueda. Esa es mi divisa para la vida¿Y la tuya?

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