Al lado del camino

Los mundos nuevos deben ser vividos antes de ser explicados. (Alejo Carpentier)

La corrupción tiene nombre

Acabo de regresar de España, donde en los últimos meses se han iniciado procesos por corrupción a varias altas figuras públicas, incluyendo miembros del gobierno y de la realeza. El tema, aunque familiar, llamómi atención por la ejecutoria de la justicia que se esfuerza por llegar a fondo y hacer pagar a los autores de tales dispendios del erario público.

En nuestra región, en la inmensa mayoría de nuestros países y, por supuesto, República Dominicana estálejos de ser una excepción, la corrupción campa bajo el manto de la impunidad, la endeble institucionalidad y ese flagelo que es el clientelismo casi mesiánico.

Es fácil gritar desde los medios, las redes sociales o la charla informal contra la corrupción que se ventila en el espacio público. Apuntar el dedo acusatorio sin respetar el debido proceso investigativo y legal es cosa de cualquiera porque en fin, las evidencias son a veces tan aplastantes que nadie se explica el porquéde la impunidad de algunos. Y tan difícil es entenderlo porque lo último que hacemos es mirarnos a la cara en el espejo.

Tú, estudiante, cada vez que has pedido u ofrecido “ayuda”en un examen a lo largo de tu vida estudiantil, cometes un acto corrupto que mina el tejido ético de toda la sociedad. Tú, maestro, profesor, que haces de la vista gorda para que tus alumnos/estudiantes se “ayuden”y cubrir asítus propias carencias profesionales luciendo abultadas promociones; cometes el doble crimen de ser corrupto y traicionar la confianza que el país puso en ti para revertir la crisis educativa que lo ancla en el subdesarrollo.

Tú, papá/mamá, ciudadano, cada vez que sucumbes entregando tu voluntad a cambio de una dádiva, sea esta una funda o un puesto o un salario…estás empujando a tu país un paso más hacia el abismo; aunque con ello consigas una comida más, una migaja de dinero, una mejoría pasajera.

Tú, policía, militar, autoridad que cometes cualquier acto de fuerza o violas la ley, sobornas, reprimes, matas; hundes a tu país con tu familia incluida, en la noche del atropello, la ignorancia y el atraso.

Para los políticos, empresarios, poderosos en fin, dejo a sus conciencias el pulsar la gravedad de sus hechos, porque sus robos tienen enorme impacto en la vida de sus compatriotas. En un país donde muere la gente por falta de atención por no tener recursos, esos que te robas, tu acto corrupto es un crimen de lesa humanidad.

Es claro que la corrupción tiene un nombre. Somos nosotros, todos o casi todos; los que consentimos en un pequeño acto de corrupción que no creemos importante porque no afecta directamente a nadie alrededor; o eso creemos. Pero si después de mirarte al espejo confirmas que nunca has cometido el menor acto de corrupción, no te quedes callado. Callar te hace cómplice y la indiferencia te envuelve en el mismo crimen. Actúa por todas las vías a tu alcance para contribuir con tu esfuerzo a parar este cáncer.

Miremos las noticias, especialmente aquellas terribles como el caso de la desaparición y casi segura muerte de los estudiantes en México, por ejemplo; o los escándalos financieros en Estados Unidos y Europa que arruinaron a millones de familias, o las guerras tribales en África o la situación en el mundo árabe.  Todas ellas comenzaron por pequeños actos de corrupción cotidiana; por el enriquecimiento vil, el robo o la traición fratricida.

Por eso te digo que la corrupción tiene nombre. Si no quieres ver el tuyo asociado con el de la corrupción que nos asfixia ¡actúa ya!

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