Lado B

El lado B es un espacio para tratar temas relacionados a todos los ámbitos de la cultura, rutinas del día a día, detalles de “Odisea burbujas” y otros misterios de la vida.)

El poder relativo de la buena ejecución de un mal discurso

Hace más de una semana que mis vacaciones terminaron y aún estoy lidiando con las repercusiones de varios incidentes que me obligaron a llamar a terceros para pedir asistencia técnica. Gracias a esto logré que me prohibieran entrar a la cocina de mi casa sin supervisión y acercarme al carro con herramientas en mano, pero lo peor ocurrió cuando alguien me llamó a mí para pedirme ayuda.

Todo comenzó en mi último día libre. Me encontraba con mi computadora en la sala leyendo un artículo que me explicó cómo toda mi vida me he estado soplando mal la nariz.

El procedimiento es menos complicado de lo que pensaba.

Practicaba nuevas posiciones para sujetar mi pañuelo cuando sonó mi celular; era mi primo Carlos, un estudiante de bachillerato con quien tenía mucho tiempo sin hablar. Debía hacer una presentación de la que dependía su nota final del semestre y estaba muy nervioso. Su madre, mi tía, le recomendó que me llamara para ver si podía darle algunos consejos sobre cómo manejar sus nervios.

Al principio pensé que mis familiares habían leído mis columnas anteriores y mis problemas relacionados con dar y recibir instrucciones por teléfono y que por eso me juagaban una broma, así que decidí seguirles la corriente.

Carlos y yo tuvimos una larga conversación sobre detalles que podían ayudarlo con su asignación. Por ejemplo, le comenté como había escuchado que tener un paperclip en la mano ayuda a calmar los nervios (en realidad fue algo que vi en una película de Jennifer López) y le recomendé llenar de ellos los bolsillos de sus pantalones y envolverlos sobre sus nudillos como manoplas.

Y son excelentes para recrear escenas de sus telenovelas favoritas.

Le comenté también que decir algunos chistes antes de empezar la charla ayudaría a establecer un ambiente más relajado y que mientras más fuerte el chiste más efecto tendría. Asimismo, le dije que muchos oradores se imaginan que el público al que se dirigen no tiene ropa, y eso los ayuda a sentirse más cómodos, así que antes de iniciar su presentación debía poner un letrero que informara a los presentes el carácter opcional de ir vestido. También me aseguré de resaltar la importancia de que al final de cada párrafo de su discurso hiciera una pausa dramática y enfocara su mirada en distintas personas del público. Y así continuaron los consejos durante el resto de nuestra conversación.

“No te olvides del pozo lleno de serpientes, ninguna presentación está completa sin eso”.

Nos despedimos y continué practicando como soplarme la nariz sonriendo por las ocurrencias de mis familiares. No me enteré que ellos hablaban en serio hasta que un par de días después volví a recibir una llamada de mi tía Mercedes, la madre de Carlos.

“¿Tía? ¿Te pasó algo? Suenas diferente”.

Fue entonces cuando me contó cómo mis consejos afectaron la presentación de mi primo y después de largos minutos de ser la víctima de un lenguaje no apto para menores, me pasó a Carlos para que me disculpara con él. Pero contrario a este mandato materno, mi primo esperó que su madre no estuviera cerca para agradecerme. Resulta que gracias a mis ideas su presentación fue la menos aburrida de toda la clase y a sus amigos les encantó.

Así que al final sí hice una buena acción, aunque no creo que eso afecte mucho la reunión con mi tía y los profesores de Carlos para asumir la responsabilidad de este lío.

Ella ya me explicó cuáles serán las consecuencias si dejo de asistir.

Comentarios

Comentarios vía Facebook

Los comentarios en 7dias.com.do están sujetos a moderación. No se aceptan los comentarios que:

  • Contengan afirmaciones, enlaces, nombres o sobrenombres insultantes o contrarios a las leyes dominicanas que penalizan la difamación y la injuria.
  • Hagan acusaciones y no aporten datos comprobables.
  • Exalten la violencia o apoyen o insten a la violación de los derechos humanos.
  • Contengan alusiones discriminatorias por razón de la nacionalidad, sexo, edad, religión, opción sexual, militancia política o discapacidad.
  • Ataquen de manera denigrante a otros comentaristas de la misma información.
  • Contengan vulgaridades.
  • Contengan enlaces a espacios publicitarios, pornográficos o spam.
  • Insulten a nuestros periodistas, articulistas y blogueros.
  • Estén escritos con una ortografía que haga presumir que las faltas fueron cometidas de manera intencional.
  • 7dias.com.do se reserva el derecho de no publicar los comentarios que irrespeten estas normas, que son indicativas pero no limitativas. Nuestro deseo es propiciar el intercambio democrático de ideas en un marco de respeto. Las opiniones vertidas en los comentarios no expresan las del periódico.

Galería

  • 1

  • 2

    El procedimiento es menos complicado de lo que pensaba.

  • 3

    Y son excelentes para recrear escenas de sus telenovelas favoritas.

  • 4

    “No te olvides del pozo lleno de serpientes, ninguna presentación está completa sin eso”.

  • 5

    “¿Tía? ¿Te pasó algo? Suenas diferente”.

  • 6

    Ella ya me explicó cuáles serían las consecuencias si dejo de asistir.

Sobre el autor

Escritor, periodista y publicista. Actualmente este fan del cómics, el cine y la TV labora como editor de la sección de Cultura del periódico digital 7dias.com.do donde su lema es “¡Cultura! ¡Cultura! ¡Cultura!”, que solo está parcialmente relacionado a su lema privado “¡Chin pun pan tortillas papas!”, y su lema como acuariano a medio tiempo “¿Por las barbas de mi tía Petunia!”.