Arriba y al fondo

Pienso más rápido de lo que hablo, así que mejor escribo. Este blog es una escalera a mi cabeza (en el pasillo del medio dobla a la derecha en la primera puerta).

“Heducasión”

Hay que tener algo bien claro: este país está como está porque la educación dominicana tiene más sitio en un inodoro que en un aula. En la calle hay muchos ladrones porque no tenemos educación. En el gobierno hay muchos ladrones porque no tenemos educación. Somos racistas, ignorantes, corruptos, machistas y pobres porque no tenemos educación.

La mayoría de la gente cree que se salva de que sus hijos tengan una educación mediocre si los apuntan en colegios privados. Comparando los resultados de las Pruebas Nacionales uno se da cuenta de que la diferencia entre las notas de las escuelas públicas (73.1 puntos en promedio) y la de los colegios privados (74.9 puntos) no es tan significativa como uno quisiera que fuera. Se supone que estas pruebas y sus abismales resultados impulsen un cambio en el sistema educacional, pero como es de esperarse, no lo hacen. No lo hacen y todavía seguimos teniendo el mismo sistema arcaico de memorizar y repetir sin ningún tipo de pensamiento crítico y por eso estamos como estamos. Estamos viendo novelas que dicen lo mismo con personajes diferentes. Estamos oyendo música que sólo habla de sexo y dinero. Estamos leyendo libros de autoayuda sin ningún valor literario. Estamos llenándonos los ojos de cadenitas de oro. O sea, no estamos haciendo nada.

El otro día José Antonio Molina, el director de la Orquesta Sinfónica Nacional, dijo que el género urbano envenena a la sociedad pero yo creo que eso es generalizar demasiado. El género urbano, como su nombre lo dice, es un reflejo de lo que los intérpretes ven en las calles. Sería más lógico pensar que es la sociedad la que envenena al género urbano. La música en muchas ocasiones sólo es un negocio y como sólo es un negocio los cantantes cantan lo que se vende. Obviamente es más fácil vender canciones que hablen de usar drogas, andar en “jeepeta”, tener 7 cueros, comprar pistolas y viajar a “lo’ paíse’” que canciones con un mensaje social crítico, porque desde pequeños uno ve como en esta sociedad valen más tres mil pesos en la cartera que tres dedos de frente. Es más fácil venderlas y es más fácil escribirlas. Pasa igual con el reguero de comedias imbéciles que salen de manos de Robertico y compañía. Si la gente lo que quiere es cosas estúpidas, cosas estúpidas son las que tendrán. En las escuelas y colegios no nos están enseñando a pensar y como no nos enseñan a pensar no podemos crear cosas que valgan la pena. No nos enseñan que la violencia no resuelve nada. No nos enseñan que para hacer las cosas bien hay que esforzarse. No nos enseñan que valemos por lo que somos, no por lo que tenemos. Estamos creando una sociedad de estúpidos superficiales.

Me duele cada vez que oigo a un niño decir que no le gusta leer o dibujar o pintar o cantar. O que la biología y la química son aburridas y que la física no sirve para nada. El sistema educativo está tan jodido que se nos ha olvidado enseñar a crear, a imaginar. Nos estamos quedando sin gente que tenga criterio propio. Necesitamos más bibliotecas, museos, laboratorios. Más escritores, cineastas, científicos, matemáticos. Necesitamos más cultura, más ciencia.

Los profesores nunca debieron de dejar de ser la parte más importante de la sociedad. ¿Cómo vamos a crecer como país si las personas que nos están formando no hacen bien su trabajo? Ser profesor no es cuestión de coger un libro, copiar algo en la pizarra y dar exámenes para ver quién se embotelló las clases mejor. Un buen profesor se preocupa por que sus estudiantes aprendan y los motiva a aprender. Un buen profesor ayuda a que cada uno de sus estudiantes alcance su potencial. Un buen profesor necesita formación y necesita que le paguen un salario justo. Da asco ver como hay profesores que tienen que trabajar más de tres trabajos para poder darle de comer a sus familias mientras que hay gente en el gobierno ganando una millonada por calentar una silla.

En la Feria del Libro los libros los usamos de servilleta para las pizzas y hacemos concursos de bailar “dembow”. Las librerías se van muriendo una a una. Salimos del colegio y cogemos una carrera porque creemos que es la más fácil no porque sea la que nos guste ni porque queramos ser buenos profesionales. Los jóvenes tenemos una tasa altísima de alfabetización pero todavía seguimos escribiendo “ahy”, “hiba” y “haiga”. Nos quejamos de la “fuga de cerebros” pero no hacemos nada para que la gente inteligente no se quiera ir. Somos un país que se está ahogando en mediocridad.

Esta sociedad es injusta porque somos un pueblo ignorante. Más de cuatro millones de dominicanos viven en pobreza extrema pero nadie hace nada, porque los políticos dicen que la economía está creciendo. Nos creemos todas las mentiras que nos tiran en la cara, como los pollos y los salamis en la temporada de elecciones. Somos pobres de mente, más que de bolsillo. Sin educación nunca nos vamos a aprender a valorar. Y seguiremos vendiendo nuestros votos. Y seguiremos vendiendo nuestro país. Y seguiremos vendiéndonos nosotros.

 

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