Lado B

El lado B es un espacio para tratar temas relacionados a todos los ámbitos de la cultura, rutinas del día a día, detalles de “Odisea burbujas” y otros misterios de la vida.)

Hasta luego y gracias por toda la risa

Robin Williams (Fuente externa)

Esta semana quiero tratar algo diferente. El pasado 11 de agosto el mundo se convirtió en un lugar más sombrío debido a la muerte de Robin Williams, actor, comediante y un hombre que durante una gran parte de su vida  se convirtió en fuente de alegría para millones de personas.

Desde entonces, cada día los medios han publicado información nueva sobre el estado financiero de Williams, su condición de salud (sufría de Parkinson), qué hizo el fin de semana antes de morir y un sinnúmero de detalles que al final no cambian nada.

En realidad, lo más interesante ha sido la reacción del mundo, y no solo hablo de los famosos que lo conocían, sino de la forma en que personas comunes han aprovechado las redes sociales para compartir sus anécdotas sobre cómo Robin Williams afectó sus vidas. Estas piezas para mí han sido las más conmovedoras y con las que más me identifico.

Pero, ¿por qué todos nos hemos conmovido por la muerte de alguien que nunca conocimos en persona? Es que Williams fue más que otra celebridad. Su legado como actor y comediante abarca décadas de trabajo tanto en la gran pantalla como en la pequeña, y esto causó una fuerte impresión en la juventud de varias generaciones.

La primera vez que me enteré sobre Williams fue por su papel de Mork en la serie de televisión “Mork & Mindy” y no importa que apenas entendiera lo que ocurría, no dejaba de reírme, aunque a mis profesores de maternal no les pareció gracioso cuando traté de beber un vaso de leche con mi dedo índice, ni cuando estaba totalmente seguro de que, como la raza de Mork, mientras más envejecía uno más joven se veía.

Siempre trataré de recordar a Robin Williams a través de tantos momentos inmemorables que nos ha regalado y como ese gracioso alienígena que vino a la tierra para hacernos reír.

Pero nada se comparó con ese momento cuando me enteré de que Williams era la misma persona hacía el papel de Popeye, casi me volví loco. Para ese pequeño yo de principio de los ochenta la noticia era tan impactante como cuando descubrí que Chavo y el Chapulín eran interpretados por el mismo actor. Nunca olvidaré cuando fui con mis hermanos al Cineplex de Plaza Naco (antes de ser conocido como Cineplex y solo tenía cuatro salas en vez de seis) y ver el nombre de Popeye en un enorme letrero de neón al lado de una inmensa imagen del personaje. Por la cantidad de gente que se encontraba en el cine juraba que se trataba del evento más importante de la historia de la isla, pero apenas tenía cuatro años, así que para mí cualquier cosa podía serlo.

Después de ahí él siguió apareciendo en películas durante los años ochenta que abarcaron los géneros de la comedia y el drama; después de “Good Morning, Vietnam”, en 1987, se comenzó a tomar más en serio sus aportes en el cine.

Algunos lo recordarán como Mork, otros como la señora Doubtfire o Peter Pan o Teddy Roosevelt o un sinnúmero de papeles más, pero todos fuimos afectados de una forma u otra por su talento y su humor.

Si se puede sacar algún punto positivo de esta tragedia es que ha convertido una enfermedad tan seria como la depresión en tema de conversación muy sonado en los medios, y sí, es importante apoyar a las personas que sufren de este mal y recordarles que nunca duden en pedir ayuda si la necesitan.

En cuanto a los que juzgan a Robin Williams por cometer un acto tan “irresponsable” y “egoísta”, les recomiendo que investiguen sobre esta enfermedad antes de juzgar, porque las cosas no se ven de una manera tan clara y objetiva cuando se hace a través del oscuro lente de la depresión.

Por mi parte, siempre trataré de recordar a Robin Williams a través de tantos momentos inmemorables que nos ha regalado a través de sus filmes y como ese gracioso alienígena que vino a la tierra para hacernos reír.

Creo que cerraré la columna de esta semana con dos videos del principio de la carrera de Williams, uno que demuestra su gracia, aún durante una escena dramática en un episodio de la serie de “Mork y Mindy”.

Hasta luego, Robin, que descanses en paz y gracias por siempre hacernos reír, hasta cuando nos hacías llorar.

 

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Sobre el autor

Escritor, periodista y publicista. Actualmente este fan del cómics, el cine y la TV labora como editor de la sección de Cultura del periódico digital 7dias.com.do donde su lema es “¡Cultura! ¡Cultura! ¡Cultura!”, que solo está parcialmente relacionado a su lema privado “¡Chin pun pan tortillas papas!”, y su lema como acuariano a medio tiempo “¿Por las barbas de mi tía Petunia!”.