Lado B

El lado B es un espacio para tratar temas relacionados a todos los ámbitos de la cultura, rutinas del día a día, detalles de “Odisea burbujas” y otros misterios de la vida.)

Aventuras de un sonámbulo a medio tiempo

Encuentros con amistades, turismo interno y mucho descanso, todo eso y más estaba incluido en mis planes de convertir el jueves de Corpus Christi en el día perfecto para descansar y pasar un buen rato. Como sería el primer día libre de trabajo no relacionado con un fin de semana en mucho tiempo, tenía que aprovecharlo al máximo. Y al final así fue, o por lo menos, eso es lo que me dicen.

Desafortunadamente, desde varios días antes del viaje empezaba a luchar con los síntomas de una fuerte gripe, por lo que Virginia me advirtió que en esa condición debía quedarme en casa descansando. Aún así no me iba a rendir, no me sentía tan mal y le dejé saber a ella y a los amigos con los que me reuniría que no iba permitir que algo tan insignificante como un resfriado interfiera con mi día.

Por eso la noche antes tome las precauciones necesarias, ingerí mucho líquido como distintos tipos de té, jugos y agua, y hasta me tomé unas aspirinas por si acaso, antes de irme a acostar temprano.

Al parecer la combinación de la gripe, los tés y todo lo demás me dejó tan somnoliento que, fuera de algunos instantes en que pude estar totalmente despierto, no estoy seguro de qué fue lo que pasó.

Debido a esto, la secuencia de eventos que contaré a continuación es la versión que pude reconstruir con base en los relatos de los demás, así que no estoy seguro de qué tan confiable es esta historia.

En primer lugar, no sé cómo logré vestirme antes de que me pasaran a buscar mis amigos para ir a desayunar todos en una panadería cerca de casa, la primera parada de nuestra gira.

Tengo entendido que la pasamos muy bien ahí, especialmente después de haber yo deleitado a todos con el recuento de aquella ocasión en que, camino a una fiesta de Halloween con unos primos, se nos quedó el carro sin combustible en medio de una calle oscura y fuimos víctimas de los prejuicios de los pocos conductores que pasaron por ahí frente a un payaso, un pirata y un vaquero que solo pedían bola.

Lo irónico es que en esa ocasión olvidé traer mi celular pero nunca perdí de vista mi teléfono de juguete.

Pero el día solo comenzaba. Cuando volví a reaccionar nos encontrábamos dentro de un carro en plena carretera. Pregunté dónde estábamos, y solo me respondieron que no me preocupara, que ya casi llegábamos. Antes de poder descubrir de qué diantres me hablaban me volví a dormir.

Resignado a mi suerte, traté de acomodarme lo mejor posible.

La próxima vez que desperté me vi en medio de una gran y oscura caverna en la que pude distinguir unos murciélagos; al preguntar si habíamos llegado a la baticueva mis primos me dijeron que dejara el relajo, que estábamos en la Cueva de las Maravillas, pero antes de comentar que no sabía que la Mujer Maravilla también tenía su cueva, me volví a dormir.

“Quizás no fue una buena idea traerlo con nosotros”.

Cuando volví a reaccionar me encontraba sentado a la mesa en un restaurante, en La Romana, rodeado por mis amigos, quienes me preguntaron si quería kipe crudo o si me iba a quedar con la frente pegada al menú el resto de la tarde. Tras asegurarles que ese no sería el caso, me volví a dormir.

Creía que si me quedaba dormido en un restaurante no me perdería de nada importante.

Desafortunadamente, cuando por fin me recuperé y mis episodios narcolépticos terminaron, era de noche y ya estaba de regreso en casa. Apenas entré a mi hogar Virginia me preguntó cómo me había ido en mi día libre. Le hice un resumen de lo poco que recordaba y le aseguré que había sido un día excelente, aunque no creo que lo repita, especialmente si me vuelve a tocar pagar por la gasolina e invitar a todos en el restaurante.

Por lo menos, estaba seguro que en la oficina ya todo volvería a la normalidad.

No hay nada que sumergir la cabeza en un pote de café no pueda arreglar.

Comentarios

Comentarios vía Facebook

Los comentarios en 7dias.com.do están sujetos a moderación. No se aceptan los comentarios que:

  • Contengan afirmaciones, enlaces, nombres o sobrenombres insultantes o contrarios a las leyes dominicanas que penalizan la difamación y la injuria.
  • Hagan acusaciones y no aporten datos comprobables.
  • Exalten la violencia o apoyen o insten a la violación de los derechos humanos.
  • Contengan alusiones discriminatorias por razón de la nacionalidad, sexo, edad, religión, opción sexual, militancia política o discapacidad.
  • Ataquen de manera denigrante a otros comentaristas de la misma información.
  • Contengan vulgaridades.
  • Contengan enlaces a espacios publicitarios, pornográficos o spam.
  • Insulten a nuestros periodistas, articulistas y blogueros.
  • Estén escritos con una ortografía que haga presumir que las faltas fueron cometidas de manera intencional.
  • 7dias.com.do se reserva el derecho de no publicar los comentarios que irrespeten estas normas, que son indicativas pero no limitativas. Nuestro deseo es propiciar el intercambio democrático de ideas en un marco de respeto. Las opiniones vertidas en los comentarios no expresan las del periódico.

Galería

  • 1

  • 2

    Qué irónico que en esa ocasión se me había olvidado traer mi celular pero nunca perdí de vista mi teléfono de juguete.

  • 3

    Resignado a mi suerte, traté de acomodarme lo mejor posible.

  • 4

    “Quizás no fue una buena idea traerlo con nosotros”.

  • 5

    Creía que si me quedaba dormido en un restaurante no me perdería de nada importante.

  • 6

    Nada que sumergir la cabeza en un pote de café no puede arreglar.

Sobre el autor

Escritor, periodista y publicista. Actualmente este fan del cómics, el cine y la TV labora como editor de la sección de Cultura del periódico digital 7dias.com.do donde su lema es “¡Cultura! ¡Cultura! ¡Cultura!”, que solo está parcialmente relacionado a su lema privado “¡Chin pun pan tortillas papas!”, y su lema como acuariano a medio tiempo “¿Por las barbas de mi tía Petunia!”.