Otro aire


La década en la que conquistaron al mundo

Mi primer celular fue un Startac negro, de esos que uno abría y cerraba constantemente como si tuviera un tic nervioso. Desde ese momento los celulares se empezaban a apoderar de la gente, pero no lo sabíamos. Después llegaron unos Nokia y Motorola tuvo la idea de lanzar al mercado su modelo Shark que tenía unos protectores de colores de silicona. Estos aparatos se convirtieron en algo más que comunicación: moda.

Surgieron los mensajes de textos y por ahorro se disminuyeron las llamadas telefónicas para cosas prácticas: “estoy de camino”, “sal, estoy afuera”, “te llamo en 5”… A paso lento pero seguro llegó la época del 3G y las redes sociales. Ahí finalmente los celulares lograron hacerse indispensables.

 Pasamos tanto tiempo socializando a través de los celulares que se nos olvidó socializar con quienes tenemos en frente.

Dejamos de llamarnos porque nos escribíamos por Blackberry Messenger, ahora por WhatsApp. Si es un asunto demasiado importante o un cuento que por escrito no tiene sazón, entonces recurrimos a los voice notes. Suplantamos las agendas por no sé cuántas alarmas y dejamos de leer periódicos porque tenemos Twitter. Nadie compra libros de recetas porque desde cualquier sitio Web podemos encontrarlas. No quedamos mal con que se nos olvide un cumpleaños porque Facebook nos lo recuerda sin fallar.

Cuando se pedía al gobierno cumplir la ley del 4% para Educación, la internet fue una plataforma importantísima.  Para Venezuela las redes sociales son clave. Las marchas han podido organizarse gracias a estas plataformas. Como los medios de comunicación están limitados, ya sea por  falta de papel o temor a represión, la gente se informa a través  del Facebook y Twitter, sobre todo.

Hace unos días una parte del mundo, colapsó. Todos aquellos que tenemos celulares nos quedamos sin una de las más utilizadas herramientas de comunicación: el WhatsApp. El Facebook se llenó de comentarios al respecto, CNN reportó la noticia y fue trending topic en el Twitter. No me había dado cuenta y pensé que una amiga con la que me iba a tomar un café estaba sacando pies. Tengo una conocida que se disgustó con su novio porque no aparecía. A ninguna de las dos se nos ocurrió usar el celular para lo que originalmente sirve y hacer la llamada.

Somos seres sociables: mantenemos contacto con los que están cerca y  gracias a la tecnología logramos sumar a los que están lejos. Constantemente coordinamos reuniones sociales y de trabajo, compartimos fotos con el mundo entero y vivimos globalizados. Cuando finalmente logramos hacer el contacto para ver a alguna persona invertimos el tiempo en saber de los demás. Nos vamos de viaje y nos dedicamos con tanta pasión a postear fotos que no disfrutamos el momento. Salimos a cenar y se nos olvida saborear la comida porque con subirla a Instagram  y poner un par de hashtags ya la disfrutamos. Pasamos tanto tiempo socializando a través de los celulares que se nos olvidó socializar con quienes tenemos en frente.

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Sobre la autora

Graduada de Comunicación Social. Ha trabajado como redactora y productora de distintos medios de comunicación en Santo Domingo. En la actualidad reside en Buenos Aires, donde cursa un MBA en Marketing.