Historia de la Medicina

El propósito que nos anima es dar a conocer la historia de la Medicina dominicana a través de las reseñas biográficas y profesionales de sus principales protagonistas, tanto dominicanos como extranjeros. Es también rescatar del olvido a quienes han contribuido de manera decidida con el saber científico dominicano.

Dr. Salvador B. Gautier

Fue el primer presidente de la Cruz Roja Dominicana en 1927 y tuvo una destacada participación en la atención a la población de la ciudad de Santo Domingo tras el paso del ciclón San Zenón.

Nació en Curazao el 14 de febrero del  1868. Desde que inició sus estudios superiores le atrajo la profesión médica y comenzó a trabajar en una farmacia. Sus padres le enviaron a París en 1885 y se graduó de doctor en Medicina en 1896, sufriendo viruela durante sus estudios, enfermedad que casi le cuesta la vida.

 A su regreso al país en 1897 se integra de inmediato al ejercicio profesional consiguiendo en poco tiempo un gran prestigio, lo que le valió ser nombrado profesor del Instituto Profesional. En esos años su fama de clínico le fue proporcionando una gran clientela.

A los estudiantes de Medicina les decía: “cuiden a sus enfermos como desearían que les trataran a ustedes”.

 En el 1900 formaba parte del Juro Médico, y realizó importantes aportaciones a la regulación del ejercicio medico en nuestro país. En 1906 viaja de nuevo a París acompañando a una enferma y aprovecha el viaje para realizar nuevos estudios. En 1911 y 1913 viaja a Estados Unidos para cursos de breve duración.

Su consagración a la ciencia y a la medina, le valió al doctor Salvador B. Gautier ser enviado a La Habana en 1926, junto al doctor Fernando Defilló, a investigar sobre un nuevo medicamento para la lepra, el aceite de Chaulmoogra.

En su consultorio ubicado en la Calle Mercedes en Santo Domingo se instaló el primer equipo de rayos equis en el país. También se le atribuye realizar la primera transfusión de sangre y, de igual forma, haber instalado la primera autoclave.

 Tras la reapertura de la Universidad de Santo Domingo por el Dr. Ramón Báez,  fue profesor de Clínica Médica por 40 años. A través de ella transmitía a sus alumnos las dotes de la observación cuidadosa de los pacientes resaltando que para ser médico había que conocer fisiología y tener sentido común.

Ya en 1924 había sido nombrado médico auxiliar en el Hospital Padre Billini y, en 1929, director general, cargo que ocupó durante quince años llevando a ese centro asistencial a una época de gran esplendor.

A los estudiantes de Medicina les decía: “cuiden a sus enfermos como desearían que les trataran a ustedes”.

Se le considera uno de los grandes maestros de la Medicina dominicana y enseño a muchos discípulos sobre el uso adecuado del microscopio. Introdujo en el país la teoría microbiana que estaba en apogeo en el mundo científico de la época, y se dedicó con ahínco al estudio de enfermedades que en los inicios del siglo XX causaban estragos, como la sífilis y el paludismo. De hecho fue uno de los primeros médicos en utilizar el “606” en el tratamiento de la sífilis, tras un exhaustivo estudio sobre la enfermedad en general y este medicamento en particular.

A lo largo de su vida recibió la condecoración de Juan Pablo Duarte en grado de Comendador. Fue miembro ilustre de la Sociedad Masónica. Recibió de Alfonso XIII, Rey de España, la medalla de Honor de la Cruz Roja Española.

 Era un científico de gran capacidad e inteligencia que se dedicó con entusiasmo a las matemáticas y la astronomía. Culto y metódico, era aficionado a la música y la literatura. Murió en la madrugada del primero de mayo de 1938 a los 70 años de edad. Su cadáver fue colocado en capilla ardiente en el Aula Magna de la Universidad y la bandera estuvo a media asta por tres días, como testimonio de admiración y homenaje a este gran médico, maestro y científico dominicano.

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Sobre el autor

Graduado en Medicina de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, con especialidad en Oftalmología en el Servicio de Oftalmología del Instituto de Investigaciones Clínicas y Medicas de la Clínica Nuestra Señora de la Concepción de la Fundación Jiménez Díaz, de Madrid, España. Articulista habitual en periódicos y revistas nacionales y extranjeros. Autor de varios libros sobre temas de su especialidad.