Memorial del Convento

Poder decirse es uno de los pocos remanentes de libertad que nos quedan en esta isla cercada de agua por todas partes y de monopolios mediaticos. 7 Dias ofrece una ventana, tan vasta como el universo digital, para los y las asfixiados de la tierra. A ella me aproximo, confiada en la proverbial honestidad de quienes la abren o cierran.

Más allá de las palabras

Hay tres poetas cubanos fundamentales para mi identidad poética y escritura:  Roberto Fernández Retamar, Eliseo Diego y Pablo Armando Fernández.  De los tres, al primero que conocí fue a Pablo, cuando en 1977 un artista argentino le envió conmigo unos manuscritos, a los cuales tímidamente anexé los míos, frutos de un primer poemario que se llamo “Viaje desde el agua”.

La primera impresión de Pablo es siempre  la de un abuelo amoroso, un Aladino que de pronto te abre las puertas a los secretos tesoros de la cultura.

La primera impresión de Pablo es siempre  la de un abuelo amoroso, un Aladino que de pronto te abre las puertas a los secretos tesoros de la cultura.  En su casa, armario de arcos en penumbras y escaleras que ascienden o descienden a ignotos espacios; puertas y ventanas múltiples al mágico entorno de Lam o Portocarrero; de su amigo (si, su amigo) Picasso, o de Jean Miró, presentes en sus cuadros en las paredes de este caribeño universal, embajador informal de Cuba frente a la intelectualidad del mundo, Pablo recibe a los poetas en ciernes con la misma amorosa atención que aun Benedetti, o Neruda, y no digo Lorca o Gabriela, porque cuando  ellos estuvieron en La Habana el Pablo que debía ser estaba destinado a deambular alucinado por Nueva York, una ciudad que nos hermana en los amores:

“Amé una ciudad.  Estuve enamorado

De una ciudad ya vieja entonces yo

Era un niño y mi primer amor fue verla

Una mañana de lluvia.  Corrí a su encuentro

Y la encontré convulsa, ensimismada.

Tal prisa había en sus calles, tal estruendo

Que solo su porfiada indiferencia

El tráfago continuo de la  gente

Le permitía alzarse en  equilibrio.

 

Perplejo ante una vista de prodigios

No vi la lluvia, vi la creación del agua:

Una ciudad cayendo de los cielos.

Poema:  ¿Qué ángel llevas oculto en la mejilla”, del poemario Designio de la raíz.

En 1977, viaje a Haití, Africa y Cuba por primera vez y como ya dije, conocí a Pablo, eventos que marcaron mi vida, en ese orden.  Desde entonces Pablo se instaló en mi círculo de seres de otra galaxia, como se instalaron en la suya tres dominicanas tras cuyos pasos estuvimos recorriendo las calles de Santiago de los Caballeros, otro Santiago que ya Pablo había construido en los años cincuenta, en sus voces y ensueños.

En ese círculo, en Nueva York, Europa, África, Asia, todas las Américas y todos los Caribes, gira siempre, de manera cíclica y suave el nombre y la imagen de Pablo, sus poemas, esos  sobre los cuales estoy escribiendo, en un acto de atrevimiento, porque es como que un discípulo presente a su maestro, o un soldado introduzca a su general.  Tal la desproporción estética, no afectiva, de esta  tarea.

Se trata de presentar a un maestro de la poesía, autor de Salterio y Lamentación (1953); Nuevos Poemas (1956); Toda la poesía (1961); Himnos (1962); Libro de los héroes (1964); Un sitio permanente (accésit del premio español Adonais, 1969); Suite para Maruja (1978); Aprendiendo a morir (1983); Campo de amor y de batalla (Premio Nacional de la Critica, 1984); El sueno, la razón (1988); Ronda de encantamiento (1990); Nocturno de San Cugat (1995); El libro de la Vida (1997); Acque erranti  (1998); De piedras y palabras (1999); El [pequeño cuaderno de Manila Hartman (2000); Parables (2001) y Ser polvo enamorado (2002).

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Sobre la autora

Poeta, dramaturga y ensayista. Licenciada en Sociología e Historia de América Latina por The City University of New York (Brooklyn College).Ha sido columnista de varios medios escritos. Parte de su producción poética ha sido incluida en Sin otro profeta que su canto (Antología de la poesía femenina dominicana) y en Poemas del exilio y de otras inquietudes /Poems of exile and other concerns (Antología bilingüe de la poesía escrita por dominicanos en los Estados Unidos), ambas preparadas por Daisy Cocco De Filippis. En 1997 obtuvo el Premio Nacional de Teatro con la obra Wishky Sour.