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Hay elementos de mucha preocupación ciudadana que, al parecer, en nada impactan sobre el ánimo del señor presidente de la República, Leonel Fernández.
Poco a poco, de un ritmo aritmético el país pasa a un ritmo geométrico camino al mundanal sitio de “Estado narco”. Y el señor Presidente ni se entera.
Del sonado caso Quirino, el país observa perplejo las ejecuciones por drogas en Paya, el caso de Figueroa Agosto y más reciente la ejecución del coronel González y González en plena Nochebuena.
Llama la atención el involucramiento en todos los casos arriba citados de miembros de las Fuerzas Armadas y de la Policía, que tienen como comandante en jefe al Presidente de la República.
Quirino mismo era militar, secundario a su jefatura de banda. En el caso Paya hay cerca de una decena de militares involucrados, mientras que el oficial a cargo de la investigación ahora, con la audiencia en instrucción, sale a relucir que también está vinculado a la banda de narcos de Figueroa Agosto. Es obvio que ese caso de Paya no llega a puerto.
La famosa placa oficial y el carnet de entrada al Servicio Nacional de Inteligencia del país (llamado DNI) y entregados a Figueroa Agosto nadie dice ni Y, aunque la investigación debería andar detrás de esas “pistas” oficiales, porque no fue un hijo de la cocinera que vende cocido en la Obando con Máximo Gómez quien entregó esas identidades.
Ahora, en el asesinato del coronel González los matones utilizaron un vehículo con placa del Ejército. Por suerte que el jefe del Ejército ya aclaró que fue entregada a un alto oficial en abril del 2004 y que el militar pasó a retiro en el 2005. Luego hizo silencio, aunque debió seguir hablando para tranquilizar a la ciudadanía.
Y el señor Presidente en silencio. Durmiendo largas horas y celebrando su cumpleaños 56 en medio de tanta indefensión por el estado general de inseguridad en que se vive.
No sabemos qué dirá el señor Presidente cuando reciba la orden de extradición de tres generales que tienen expedientes de narcotráfico abiertos en Puerto Rico. Si no ha llegado la petición, la misma está en camino. Ya hasta les aconsejaron a esos altos oficiales que se busquen abogados, aquí y allá.
Y Figueroa Agosto no ha caído preso.
Félix Calvo
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