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Ahora que la Junta Central Electoral (JCE) ejecuta un muy caro y disparatado proceso de reelaboración del padrón de dominicanos es importante hacer un llamado público al país (y en especial a los jueces de la entidad involucrados en el proceso, pues no todos están de acuerdo con el mismo) sobre que en la base de datos de esa institución todavía están registrados los suplantadores que durante años utilizó el gobierno de Joaquín Balaguer para reproducirse en el poder.
Es mi caso, y parece que no hay forma de “limpiarme”, desde que me enteré hace no menos de diez años de que estaba entre los suplantados vengo haciendo gestiones ante distintos jueces de la JCE que me prometieron “resolver” la suplantación, pero todo en vano.
El proceso es sencillo de entender. Tengo dos nombres y dos apellidos. Los dos nombres los debo a mis abuelos y los apellidos a mi padre y a mi madre. En una familia que se conoce todo el mundo puedo identificar a cada pariente, sin dudas.
Sin embargo, los fabricantes de fraudes electorales de la época de Balaguer vieron en mi nombre a alguien “fácil” de suplantar.
Primero, porque en los gobiernos de Balaguer viví una década fuera del país como estudiante de distintos niveles universitarios. Segundo, estaba imposibilitado de votar porque cuando salía nunca regresaba hasta terminar los estudios. Y tercero, el DNI me tenía en los archivos y aseguraba esa exactitud de mi ausencia.
De manera que alguien con mi nombre, pero nacido en 1943, mucho más viejo que quien escribe, votaba suplantándome. En 1943 mis padres ni se conocían.
Cuando alguien introduce mi número de cédula en alguna computadora de la JCE aparece mi foto y la matriz tiene todos mis datos exactos, como fecha de nacimiento correcta, nombres correctos, folio del registro de nacimiento correcto, pero si el oficial de la JCE intenta imprimirlo solo aparece mi nombre y más nada.
Eso significa que hay problemas, pues he sido suplantado y la JCE no resuelve eso ni con el nuevo proceso. Cada vez que ha sucedido durante estos diez años en la JCE me piden llevar un acta de nacimiento legalizada. Ahora, otra vez, me pidieron hacerlo. Estoy seguro que la puedo llevar de nuevo, pero en 10 años màs seguirá el problema, porque no basta con llevar dicha acta.
El problema de la JCE es de limpieza del padrón electoral y de cambio de software, no se resuelve llevando una y otra vez un acta de nacimiento. No. Debe existir la voluntad política de eliminar el fraude potencial que se haría activando a los suplantadores. Más, cuando los "expertos" del reformismo en esa materia están vivitos.
Mientras, alguien vota por mí o junto a mí con mi nombre. Siempre he votado una de las mesas que se instalan en la Secretaría de Estado de Finanzas. Me gustaría conocer dónde lo hace el suplantador.
Alguien puede preguntar por qué escribo con tanta seguridad. Es fácil entenderlo.
La JCE vende el padrón electoral o su base de ciudadanos a grandes empresas que necesitan cruzar información, por ejemplo las empresas telefónicas, los bancos, las empresas de seguros, etc.
Como tengo seguro de salud y de vida, teléfonos y soy ciudadano con derechos estoy sujeto a ser verificado a menudo.
La última vez sucedió hace unos días cuando debí realizar algunos exámenes médicos. Me pidieron el seguro médico y lo pasé a la hora de pagar. Me marcho y en algunos días me ausenté al exterior. Al regresar me informan en casa que alguien me llamó en relación al seguro médico, pues la ARS Universal rechazaba pagar porque no estaba registrado. Por eso rechazaron el pago al médico.
Cuando mi esposa investiga descubre que la ARS tiene registrado a mi suplantador, más años de edad. Tremenda sorpresa.
Antes me pasó con empresas telefónicas. Llamando a reclamar el restablecimiento del internet me piden la cédula, la fecha de nacimiento, etc. Me dicen que no soy, que quien aparece en su base de datos es otro, el suplantador. Me largo buen rato explicando el caso y entonces me atienden.
Sucede que la honorable JCE vende hasta un padrón electoral viciado, fraudulento, que suplanta al ciudadano. Y todavía piden más fondos para procesos inútiles.
Un buen abogado ganaría mucho dinero contra la JCE ante la justicia, a partir del simple hecho de que la JCE altera los datos ciudadanos, vende información falsa y dificulta que un ciudadano ejerza sus derechos civiles.
Poco después, alguien me comentó que no estoy en Haití “por ser blanquito”.
Y no lo dudo.
Félix Calvo
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