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HAROLDO DILLA ALFONSO
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20 de Junio del 2009, 10:41 AM

¿Por qué hay cinco agentes cubanos presos en Estados Unidos?

Desde el año 2001 el tema de cinco agentes cubanos presos en Estados Unidos ha sido inevitable para quienes visitan la isla, leen la prensa local o simplemente conversan con algún funcionario de la cancillería cubana.
 

El tema ha sido impuesto por el gobierno cubano como el primer punto de la agenda. Y por eso los grupos de solidaridad con Cuba –esos pequeños grupos de activistas que desean al pueblo cubano lo que ellos personalmente no soportarían por mucho rato y lo hacen lamentablemente en nombre de la revolución y del socialismo- enarbolan permanentemente el tema y les sucede –como al burgués gentilhombre de Moliere- que hablan en prosa y no se dan cuenta. Son los precios de la añoranza derrotista y del fanatismo.

 

Ahora ocurre que un dirigente político cubano llamado Ricardo Alarcón –un hombre culto y talentoso y por eso doblemente culpable de las falacias deshonestas que vende en sus comparecencias públicas- ha culpado a Obama de no liberar inmediatamente a los agentes presos, lo cual, dice, puede hacer con una “firmita” y reitera lo que ya han dicho Fidel y Raúl Castro: si Obama quiere comenzar a resolver el diferendo, un primer gesto tiene que ser liberar a los cinco agentes y devolverlos a Cuba. Que conste, solo para comenzar.

 

El asunto es complicado. Estas personas operaban como agentes de inteligencia cubanos desde 1990 hasta que fueron detenidos en 1998. Es cierto que centraban su atención en grupos de exiliados extremistas y hostiles al gobierno. También es cierto que tradicionalmente la política del gobierno norteamericano hacia Cuba había implicado actos hostiles y ocasionalmente agresivos. Pero nada de ello los hace inocentes, y de hecho existen numerosos casos de espías cubanos capturados por el FBI (y espías norteamericanos capturados en Cuba) de los que ya nadie habla. ¿Por qué tanta algarabía con ellos?.

La razón es que estos cinco agentes no se adhirieron a la práctica común en estos casos, al código no escrito de conducta que sugiere al espía capturado callarse por algún tiempo hasta que toda la red se ponga a salvo. Y cooperar más adelante, hasta que algún día lo suelten o lo canjeen sigilosamente cuando ya a nadie le importe. Y fue así porque en el año 2000 Fidel Castro estaba en el apogeo de su agitación nacionalista y estaba buscando un nuevo tema tras la devolución del niño Elián González a la isla.  Y al parecer los agentes fueron instruidos para no cooperar y convertirlos de esa manera en íconos de la nueva batalla antimperialista que se veía venir de la mano del petróleo de Chávez. De los diez encausados la mitad decidió no acompañar en esa ocasión al comandante y de ellos nada sabemos. Los otros fueron condenados a penas de entre 15 años y cadena perpetua. Fueron sencillamente sacrificados en el altar de la política cubana.

 

Aunque Alarcón siempre habla de este tema, como por encargo y en celo permanente, ahora lo hace porque el Tribunal Supremo rechazó una apelación para repetir el juicio sobre la base argumental de que no hubo garantías suficientes en Miami para un juicio imparcial y que por ello las condenas fueron muy duras. Es probable que así sea y que hubiera sido saludable revisar el asunto. Solo que el gobierno cubano no tiene el mínimo empaque moral para opinar sobre juicios, presos, garantías legales o penas duras.

 

No podemos olvidar que en Cuba hay centenares de presos políticos, y que en abril del 2003 fueron condenados a penas de hasta 30 años unos 75 opositores, todos cubanos, que habían decidido oponerse al gobierno por vías pacíficas. Y que unos días más tarde el mismo gobierno fusiló a tres jóvenes que intentaron secuestrar una lancha de pasajeros, que no ocasionaron daños físicos a personas y que no tuvieron garantías mínimas para la defensa. En realidad fueron fusilados a las 72 horas de sus capturas.

 

El disminuido presidente Raúl Castro, atribulado hermano de un Comandante en Jefe que no acaba de despedirse, ha heredado el tema y no sabe que hacer con ello, en particular cuando le quieren colocar a los “cinco héroes prisioneros del imperio” (como les dicen oficialmente) como el test case para una mejoría de relaciones con Estados Unidos, lo cual gustaría hacer para poder pasar a la historia como algo más que como la voz represiva del sistema por medio siglo. Por eso, en un momento de euforia política, propuso canjear los cinco agentes por los opositores presos y sus familias, una mezcla de inmoralidad y chapucería política. Y en silencio espera que aparezca petróleo suficiente en el Golfo de México para que los americanos se apuren a negociar todo y posiblemente también la devolución de unos “cinco héroes” que serán superfluos hasta para escribir memorias y se perderán en la oscuridad de las noches habaneras.

 

Por supuesto, yo también quisiera que mañana mismo liberen a los cinco agentes prisioneros, y a otros espías cubanos de los que nadie habla. Y de paso también quisiera que los Estados Unidos levanten el bloqueo/embargo, cancelen TV Martí, abran una embajada en La Habana y devuelvan la base naval de Guantánamo. Probablemente coincido con Obama en eso, pero a diferencia de Obama yo no soy el presidente de un imperio, ni debo atenerme a complejas correlaciones de fuerzas políticas en torno a lo que digo y pienso, ni tengo a Cuba en un lugar muy lejano de mis prioridades. Por eso Obama no lo va a hacer, y por lo mismo es también probable que, como Raúl Castro, espere al petróleo, el mejor argumento para un país que históricamente ha tenido más clientes que amigos.

 

Haroldo Dilla Alfonso

 
 

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De: Herminio Martinez, Rochester, NY
Estoy de acuerdo con este Sr. de que USA quite todo al dictador Castro, siempre y cuando el y su regimen no existan y solo para nosotros los cubanos y todas sus demas victimas en el mundo, no sean mas que un triste recuerdo. Pensarlo o hacerlo antes es un crimen para quien lo piense o haga.

herminio97@frontiernet.net/

De: Arsenio Castillo, Hialeah
Mi estimado Haroldo, ¿qué pasó que no mencionate lo del derribo de las avionetas donde cuatro hombres desarmados, que salvaron cientos de vida en el mar evitando que murieran de sed y hambre, fueron derribados inmisericordemente? Se encontraron culpables de asesinato. Martí dijo: "Del tirano di todo, di más, y clava con fuerza, de mano esclava, sobre el oprobio, al tirano".

De: Veaney, Santiago
Pobre Harold, siempre soñando, asi son sus escritos: puro pneumos.

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