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SANTO DOMINGO, (R.Dominicana).- Cada día parece más confuso lo que acontece en torno a la segunda versión del Clásico Mundial de béisbol con esto de la negativa de los equipos de las Grandes Ligas a conceder el permiso de rigor para que sus jugadores participen del evento, amén de las cláusulas que ponen trabas a los equipos de cada país para poder aglutinar sus plantillas.
Parecería que los propios auspiciadores y organizadores del Clásico son los primeros en sabotearlo, mientras cada día más peloteros “le sacan los pies” a su participación en el torneo con argumentos, en ocasiones sólidos, de que lo hacen para evitar lesiones o recaídas tras superar dolencias recientes.
En esta oportunidad, se nota una apatía y desinterés de muchos de ellos contrario a lo ocurrido en 2006, cuando casi todo el mundo quería jugar por su camiseta nacional o la de sus ascendientes inmediatos.
La postura de las Grandes Ligas no parece la más razonable de cara a los intentos por consolidar el Clásico, de hacerlo apetecible a los grandes anunciantes del deporte en el mundo y de impulsar el potencial del béisbol por todo el orbe, donde está a la zaga del fútbol, el atletismo, el voleibol y el boxeo, entre otras disciplinas.
De hecho, los países donde el béisbol profesional está ligado a las Grandes Ligas tienen limitantes claves, como la de no poder realizar sus entrenamientos sino hasta una semana antes del inicio del Clásico, una desventaja extraordinaria ante países como Japón, Cuba, Corea del Sur y Taiwán, por citar los ejemplos más palpables.
Las quejas de naciones de “puro béisbol” como República Dominicana y Venezuela, así lo atestiguan.
Estos dos países han sufrido significativas “deserciones” en sus nóminas, que podrían afectar eventualmente sus respectivos desempeños en el campo de juego.
Pero, ellos sabrán qué es, en definitiva, lo que desean hacer con el Clásico y toda su parafernalia.
Felipe Alou y Dominicana
En el caso particular de República Dominicana, creemos que mientras más rápido se determine quiénes sí estarán disponibles para jugar, mejor será el trabajo que podría realizar la novena y su capataz, Felipe Rojas Alou.
El experimentado dirigente es de los que apuestan por los hombres, no por los nombres, por lo que de seguro está dando seguimiento “paso a paso”, a esto de las ausencias, como la de Albert Pujols, “echado” del Clásico por las benditas cláusulas.
Es cierto que hay muchas bajas importantes, muy importantes, pero si Alou consigue el mejor rendimiento del grupo que finalmente se quede, podría llegar a disputar el partido final de la competición.
Felipe sabe de béisbol, en eso no hay duda alguna, por lo que colocará en el terreno a los hombres de rendimiento máximo, sin importar que estén en Grandes Ligas o en Triple A.
De acuerdo a su criterio, los reglamentos del torneo no hacen a un equipo mejor, y para él, lo ha reiterado, sería un fracaso el no llegar al choque decisivo.
Veamos si con su capacidad probada logra convertir en ventaja, lo que por ahora se asemeja a un descalabro del equipo dominicano.
Ramón Santos
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