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29 de Abril del 2008, 7:21 PM
Preguntas al INVI que aún no tienen respuesta
 

SANTO DOMINGO (R. Dominicana).-  Las torres se levantan, desafiantes, contra el cielo azul. Ambicionado símbolo de estatus que trae de cabeza a miles, de ellas se sabe poco, sin embargo. Crecen en la Avenida Luperón, arrimadas al Parque Mirador Sur y la Avenida Anacaona, donde la clase media alta define, a golpe de construcciones verticales, el perfil de una ciudad que quiere a toda costa ocultar su miserable traspatio.

 

Pero estas modernas torres no están siendo edificadas por el capital privado, dueño y señor de su destino, sino con fondos provenientes del Presupuesto Nacional y por una institución, el Instituto Nacional de la Vivienda, entre cuyas principales responsabilidades, según considerando de la ley que lo crea, está “tener a su cargo la promoción de la actividad constructora de vivienda por métodos adecuados y económicos”, de manera que permita “alcanzar menores costos y, por consiguiente, aumento del numero de viviendas construidas con determinados recursos”.

 

Las obligaciones del INVI son muchas y todas de carácter social. La Ley 5892, de mayo de 1962, define, sin lugar a equívocos, los sectores a los cuales deberán consagrarse los esfuerzos de la institución: “(…) una acción nacional dirigida a proporcionar vivienda adecuada a los ciudadanos de más modestos recursos debe tomar en cuenta las necesidades de las diversas regiones del país, y dar especial atención a la habitación campesina”.

 

Siendo así, inversiones como las que han debido hacerse en estas torres desdicen de los propósitos, y no dejan de constituir un uso inadecuado –que no es, forzosamente, sinónimo de corrupto— del dinero que pagan los contribuyentes.

 

Inducido por sus lectores, el periódico digital 7dias.com.do se preocupó por saber cuáles criterios rigieron a la hora de determinar una inversión todavía incuantificada. Para obtener el dato recurrió a la Ley 200-04 de Libre Acceso a la Información Pública, de tan infeliz destino, y el 3 de marzo pasado dirigió una carta a la arquitecta Alma Fernández, directora del INVI, requiriendo una serie de informaciones que permitan al público hacerse su propia idea del proyecto.

 

De entonces al presente

 

Quince informaciones fueron solicitadas por 7dias.com.do a Fernández:

 

  • Características del proyecto de viviendas
  •  Objetivos del proyecto
  • Cantidad de apartamentos
  • Tipos de viviendas (clase a, b, c, etc.)
  • Costos y presupuestos de la obra
  • Detalles del financiamiento del proyecto
  • Lista de beneficiarios del proyecto
  •  Lista de adquirientes de los apartamentos
  • Empresa constructora
  • Certificación de las licitaciones públicas
  •  Planes de venta o asignación de apartamentos
  •  Brochures propagandísticos del proyecto
  • Precios a los cuales serán vendidos al público
  •  Planes y mecanismos de financiamiento para el público
  • Cualquiera otra información de interés sobre el referido proyecto.

 

En el criterio de este medio de comunicación, las preguntas, de ser respondidas, satisfarían el derecho a la información –y hasta la legítima curiosidad— de quienes se preguntan, día con día, sobre las prioridades del Gobierno y sus instituciones en un área que, como la vivienda, resulta neurálgica cuando se habla seriamente de lucha contra la pobreza.

 

Días después de enviada la carta, y dentro de los plazos establecidos por la Ley de Libre Acceso, la directora del INVI convocó a su despacho a quien escribe. La cita había sido pospuesta en varias ocasiones por la propia arquitecta Fernández quien, en un gesto poco usual en funcionarios de su nivel y responsabilidades, se puso personalmente al teléfono para presentar las excusas por el retraso en el encuentro.

 

Cuando finalmente se concretó, una amable y abierta directora del INVI  ofreció explicaciones generales sobre el proyecto en el entendido de que era aquella una conversación informal que en modo alguno suplía la información documental solicitada en la carta del 6 de marzo.

 

En los días previos al encuentro, una publicación anónima presentó el proyecto ejecutado por el INVI como uno de lujo destinado a funcionarios con ingresos mensuales superiores al millón de pesos. Al parecer, la publicación disparó las alarmas de Fernández quien, antes de la entrevista con quien esto escribe, habló sobre el tema con la periodista  Llennis Jiménez, del periódico Hoy. En esas declaraciones, no espontáneas sino requeridas, según nos dijo, Fernández afirma que, lejos estar pensados  para altos cargos en el Gobierno, los apartamentos serán distribuidos entre médicos, maestros, abogados y periodistas.

 

Aunque extensa y fraternal, la conversación no agregó muchos datos a los que ya habían sido publicados por el periódico Hoy. De ellos hablaremos en una segunda entrega.

 

Margarita Cordero

 
 

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De: Felipe Eusebio, San Pedro de Macoris, La Casa de Los Serie 23
No hay que ser de ningun partido para estar indignado con la forma de manejarse de nuestros funcionarios, quienes han olvidados que son empleados publicos, pagados con dineros del pueblo (ricos y pobres), y que deben rendirnos cuentas de lo que hacen con lo nuestro, pero tal parece que es un favor que nos estan haciando y que debemos ser sumisos y dejarlos hacer todo cuanto les paresca, es un abuso lo que el PLD nos esta haciendo, que ni hablar se puede en este pais

De: Felipe Eusebio, San Pedro de Macoris, La Casa de Los Serie 23
Realmente que ya uno no sabe que va hacer con el gobierno del PLD, son tantas las cositas que hacen escondidos de la ley, yo siendo hasta miedo, pues lo que se esta viviendo en nuestro pais nunca antes se habia visto, y no parece que ninguno sienta ni rubor de lo que pasa, los funcionarios, comensando por el presidente, estan en un estado de negacion, niegan todo cuando se les acusa, ademas de que ellos son los unicos que creen tener toda la verdad

De: R. Bueno, Santo Domingo
Nada de raro tiene que a una dama se le vea un refajo. Lo raro es que se le vea a un hombre, y el de Joel Veloz es morado con estrellitas amarillas. Los peledeistas insisten en que se hable del pasado para que nos olvidemos del presente. Pero el pasado pasado está, no se puede estar trayéndolo a un presente sobrecargado. Por eso nadie habla ya de los RD$1,400 millones que Leonel repartió entre su gente con la creación del Peme que Leonel en el período 96-2000. Quien va a hablar de esos cuartos que ya se perdieron, cuando ahora se están perdiendo más.

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